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Last Life In The Universe Director:
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Quizá sea la que más me ha gustado de todo el Baff, aunque es difícil elegir entre tantas deliciosas películas. En la introducción al festival dije que no coincidía con los críticos en su opinión acerca de algunas películas. Con Last Life in the Universe no parece haber divergencias: todas las opiniones que he escuchado o leído han sido elogiosas. Fue también la que más les gustó a ana y a Bruno. Ya desde el primer día, cuando llegamos Bruno y yo al CCCB (Centro de cultura Contemporánea de Barcelona) nos llamó la atención el cartel de la película y Bruno se lo pidió a los organizadores. Ese cartel tenía como motivo principal esta fotografía:
En ella están los dos protagongonistas. El chico es japonés, se llama Kenji y es un yakuza al parecer refugiado en Tailandia. Muchas cosas no se explican y ello le confiere una vaguedad muy atractiva a la historia. La chica se llama Noi y es tal vez una prostituta o tal vez una camarera. Kenji es meticuloso hasta la obsesión y ordena sus libros en columnas y filas perfectas e incluso etiqueta su ropa. Tiene tendencias suicidas que siempre se ven frustradas por una u otra causa. Noi es desordenada y caótica. Kenji parece un hombre tímido y sin carácter pero su calma extrema lo hace extraño. Las vidas de los dos se cruzan a partir de un terrible accidente. La fotografia es de Cristopher Doyle, que ha sido muy elogiado por su trabajo en In The Mood for Love. El director tailandés Pen-ek Ratanaruang creo que es la primera película que hace. Asano tadanobu, el actor que interpreta a Kenji, es muy conocido en Japón. Aparecía en Zatoichi de Kitano y en otra película que vi en el Baff. Se mezclan en los diálogos el tailandés, el japonés y el inglés. La historia y los personajes me recordaron cosas que me pasaron hace muchos años, cuando viví una situación muy semejante con una chica. Sentí una gran identificación con el protagonista, pero también con ella, de una manera misteriosa, a veces por detalles concretos, pero otras veces por algo casi indefinible. Creo que me ayudó a entenderme mejor a mí mismo, o al menos a ese que era yo y que, creo, resultaba tan incomprensible como Kenji.
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