EL GEN EGOÍSTA
FICHA DE LECTURA DE EL GEN EGOÍSTA. 1994
Aunque leí El gen egoísta en 1989 en una colección de bolsillo de Salvat de libros científicos, esta ficha la hice tras comprar la edición ampliada de 1994.
Richard DAWKINS
El gen egoísta
(Las bases biológicas de nuestra conducta)
Barcelona: Salvat, 1993
(Primera edición en OUP: 1976)
9-7-1994
Este es un libro que fue polémico en su día, aunque parece que muchas de sus ideas son hoy ortodoxia en biología. Se suele considerar el buque insignia (junto a Sociobiología, de E.O.wilson), del determinismo génico: toda nuestra conducta está determinada por nuestros genes. Sin embargo, Dawkins se opone a tal atribución. Trataré el asunto más adelante.
Dawkins, manteniéndose dentro de los parámetros darwinianos, se pregunta qué se quiere decir cuando se dice que la evolución natural opera por selección natural y qué significa la supervivencia de los más aptos. ¿De qué se está hablando? ¿De especies, de razas, de grupos, de individuos?
Algunos defienden la teoría de la selección de grupos (Robert Ardrey: The Social Contract); otros, considerados más ortodoxos, son partidarios de la selección individual.
Dawkins considera que la selección de grupo y la selección de parentesco no son los caminos empleados por la evolución (o que la evolución sigue). Tampoco admite la selección individual: a lo único a lo que se puede aplicar lo de la supervivencia del más apto es a los genes.
Como inciso, diré que eso de la supervivencia del más apto nunca me ha resultado del todo comprensible. El que sobrevive es, por definición, el más apto, así que no hay manera alguna de imaginar cómo diablos podríamos demostrar que no ha sobrevivido el más apto. Por otra parte la aptitud de la supervivencia depende de factores externos y aleatorios, que obligan a una primera reducción de las pretensiones de la frase "Supervivencia del más apto": se trata del más apto para sobrevivir en el momento concreto que le ha tocado vivir. Naturalmente, no se puede tratar de la supervivencia de un sólo individuo, puesto que no se podría hablar de la evolución de un sólo individuo: se trata del más apto no para sobrevivir sin más, sino para tener descendencia. Cómo se adapte o deje de adaptar ese individuo una vez que ha tenido descendencia ya no interesa a la evolución, por lo que aquí se acaba su aptitud. Más adelante tal vez retomaré el tema.
Dawkins opina que la supervivencia de los más aptos es realmente un caso especial de una ley más general relativa a la supervivencia de lo estable.
Yo tengo la sospecha que esta es otra frase cuyo contenido es difícil de concretar. ¿Que es lo más estable? No será lo que sobrevive, espero.
Dawkins se adhiere a la definición de gen de C.G.Williams: "Una porción de material cromosómico que, portencialmente, permanece durante suficientes generaciones para servir como una unidad de selección natural".
Es un replicador con una alta fidelidad de copia, o longevidad-en-forma-de-copia. El gen, entendido de esta manera, es el verdadero sujeto de la selección natural: "la unidad básica de la selección natural no es la especie, ni la población, ni siquiera el individuo, sino las pequeñas unidades de material genético que convenimos en llamar genes" (51). El gen busca duplicarse a sí mismo, de ahí que el libro, con una licencia poética, se titule el gen egoísta.
Es claro que ya desde este momento se plantea el problema de atribuir caracteres como el egoísmo a pedazos de cinta del ADN, es decir antropomorfizar el discurso biológico. Yo, por otra parte, no sé si el antropomorfizar es tan malo como lo pintan. No se quién decía que nada tenía de malo utilizar como simil para un discurso humano sobre algo no humano aquello que los hombres conocen mejor: el propio hombre. En cualquier caso, Dawkins se defiende una y otra vez de esa acusación e insiste en que son sólo licencias poéticas.
Pero no está tan claro que se pueda usar un doble lenguaje psicologista-mecanicista tan fácilmente. Al fin y al cabo, incluso decir que los genes intentan autoduplicarse ya es mucho decir. Se podría decir tal vez: si las condiciones lo permiten, los genes se autoduplican, unos con mayor éxito (mayor exactitud en la copia), otros con menor éxito. Esta parece una frase inócua, pero ya contiene una dificultad: que es discutible que la fidelidad de la copia sea siempre un éxito.
A veces el propio Dawkins da argumentos a favor de su teoría que más bien parecen ir en contra. Así, intenta explicar (55s), por qué existe el sexo, esa "extravagante perversión de una reproducción directa" (55) y acepta la teoría de W.F.Bodmer: el sexo "facilita la acumulación en un solo individuo de mutaciones ventajosas que surgen por separado en distintos individuos" (56),. pero ello va en contra de la teoría de Dawkins, pues, ¿qué egoísmo es el de un gen que, pudiendo tener el 100% se conforma con sólo el 50%? El sexo, explicado de esa manera, puede servir para la selección de grupos, o para sustentar una especie de selección movida por la voluntad de poder o de dominio (al estilo nietzschiano o schopenhaueriano), pero con mucha dificultad encaja con la idea de Dawkins de que el gen busca duplicarse a sí mismo.
En el capítulo IV, Dawkins propone una de las ideas que más llamaron la atención en su momento: los seres humanos no somos sino máquinas de genes, vehículos que les permiten reproducirse y saltar de un cuerpo a otro, generación tras generación.
Muy curioso lo de la canción de las ballenas, en un ciclo que dura ocho minutos y se repite una y otra vez, tal vez dando la vuelta a la Tierra.
Tal vez tenga bastante razón Dawkins cuando plantea que la conciencia podría surgir cuando la simulación cerebral del mundo llega a ser tan compleja que debe incluir un modelo de sí misma (77).
Lo que es interesantísimo es lo de las abejas melíferas que abren celdillas infectadas. Lo transcribiré en un número de Esklepsis (78ss). Es, sin duda, lo más fuerte de todo el libro, en lo que se refiere a quedar impresionado por el poder de los genes.
Estrategias evolutivamente estables (EEE)
Una estrategia evolutivamente estable es aquella que, si la mayoría de la población la adopta, no puede ser mejorada por una estrategia alternativa (91). Dawkins considera que el concepto de EEE puede ser uno de "los avances más importantes en la teoría evolutiva desde Darwin" (110).
Cuando existe una proporción estable entre los genes de dos especies distintas se habla de polimorfismo estable.
Ahora bien, el egoísmo de los genes se complica, pues un gen puede tener sus intereses divididos entre diversos cuerpos; de este modo, un acto de altruismo hacia un pariente no sería tal: el gen buscaría perpetuarse a sí mismo (115).
Esto es una muestra de que Dawkins, que huye de todo misticismo, parece tan fascinado por el egoísmo de los genes (aún cuando use el término sólo metafóricamente) que acaba creyendo, como el mismo lo dice, que sólo los genes son inmortales y que existe una especie de comunicación entre ellos que resulta, incluso siendo explicada como procesos puramente mecánicos, realmente dificultosa. No se ve por qué tal cosa se puede dar entre los genes y no entre los animales o las especies. Es muy difícil plantear las cosas tal como lo hace Dawkins sin caer en cierto teleologismo.
En la página 125 escribí al margen "la evolución cultural vs. la evolución biológica". Es claro que en parte me refería a lo que Dawkins comentará más adelante: cómo la cultura nos permite luchar contra nuestra biología. Pero también quería referirme a una verdadera lucha entre ambos tipos de evolución, como si la evolución cultural tuviese que vencer a la biológica para seguir existiendo. Lamentablemete he olvidado a que me refería exactamente.
"No existe una razón por la que un hombre no pueda heredar de su madre la tendencia a desarrollar un pene largo (190).
Señala también Dawkins que es curioso que en la especie humana sean las hembras las más llamativas, y no los machos.
Sin embargo, tal vez esto no es tan claro. Antiguamente, los hombres eran mucho más llamativos que ahora, aunque es discutible si más que las hembras.
En cualquier caso se plantea si es el macho, y no la hembra, el sexo que está en demanda en la especie humana (215).
El libro de Dawkins está lleno de problemas que se plantean a su teoría del gen egoísta, y es digno de él el mencionarlos. También está lleno de sutiles e ingeniosas respuestas a casi todos esos problemas (sólo se confiesa incapaz de encontrar una respuesta a las monas que adoptan hijos extraños). Lo más curioso es que a veces (ver232 y 234), tras una ingeniosa investigación, reconoce que, en los casos realmente estudiados a fondo, no se puede aplicar tal solución.
Es interesante la teoría de que en la evolución se ha podido producir una simbiosis como la del liquen (hongo/alga verde), y que nosotros podemos ser el producto de una o muchas de esas simbiosis entre organismos distintos (237).
Los virus pueden ser, por otra parte, genes que se han liberado de colonias como nosotros (238).
Es curiosa la araña gregaria Oecobius civitas, que cuando es obligada a abandonar su refugio entra en el de una compañera, con lo que la segunda se va y entra en el de una tercera, y así sucesivamente (107).
En el capítulo XI plantea Dawkins otro tipo de evolución, la de los memes o genes culturales, que se trasmiten por vía no genética (así las canciones de un pájaro de Nueva Zelanda, que se trasmiten de padres a hijos por vía cultural). Resultaría que en la evolución del hombre los memes podrían ser tan importantes como los genes (y tal vez era esto a lo que yo me refería cuando hablaba de evolución biológica vs. evolución cultural). Ejemplos de memes serían: tonadas, sones, ideas, consignas, formas de vestir... Se propagarían saltando de un cerebro a otro mediante un proceso que puede ser llamado de imitación. Un meme de gran éxito sería por ejemplo "creer en la vida después de la muerte" (251).
Dawkins propone que se ha de descartar el gen como única base de nuestras ideas sobre la evolución (250). Por otra parte, también habría competencia entre los memes por ocupar el cerebro anfitrión. "Quizá podríamos considerar una iglesia organizada, con su arquitectura, sus rituales, leyes, música, arte y tradición escrita, como un juego estable coadaptado de memes que se ayudarían mutuamente (258)". "Otro miembro del complejo religioso de memes se denomina fe. Significa confiar ciegamente, en ausencia de pruebas, aun frente a evidencias. Se narra la historia del incrédulo Tomás, no para que admiremos a Tomás, sino para que admiremos a los otros apóstoles por comparación. Tomás pedía pruebas. Nada es más letal para ciertos tipos de memes que una tendencia a buscar evidencias... El meme para una fe ciega asegura su propia perpetuación por el simple e inconsciente recurso de desalentar una investigación racional" (258).
"Si un sacerdote es una máquina de supervivencia para los memes, el celibato es un atributo útil para ser establecido dentro de él. El celibato es sólo una parte menor dentro de un gran complejo de memes religiosos de ayuda mutua (259).
Precisamente sería un ejemplo del enfrentamiento entre cultura y biología, memes (que no permitirían la reproducción) y genes (que sí la querrían).
Otro tipo de inmortalidad sería el de los memes, superior tal vez incluso a la de los propios genes (260). Termina Dawkins mostrando la posibilidad de luchar contra los replicadores ciegos que son los genes (261). Con ello, se niega cualquier atribución de un determinismo genético a Dawkins, quien incluso se opone al determinismo mémico: "Somos construidos como máquinas de genes y educados como máquinas de memes, pero tenemos el poder de rebelarnos contra nuestros creadores. Nosotros, sólo nosotros en la Tierra, podemos rebelarnos contra la tiranía de los replicadores egoístas" (262) .
Lo que recuerda el final de El azar y la necesidad, de Monod, pero éste no es el final del libro de Dawkins.
Dawkins analiza en varios capítulos los juegos cooperar/defraudar, con desarrollos muy interesantes. Es esperanzador en cierto modo que gane siempre un programa como Donde Las dan las Toman, y no los agresivos.
Juego de suma cero es aquel en que la ganancia de un jugador es la pérdida del otro. Los juegos de suma no cero, como el Dilema del Prisionero, es un juego donde hay una banca que paga "y los dos jugadores pueden cogerse del brazo y reírse de la banca" (285).
Presentarse a una oposición es un juego de suma cero: si tú la ganas, le quitas el puesto a otro; la selectividad o el examen para mayores de 25 años es un juego de suma no cero. Es por eso que no me molestó ver las irregularidades cometidas cuando me presenté, y lo cierto es que no comprendo a quienes se ponen furiosos cuando en un juego de suma no cero alguien hace trampa: a ellos no les afecta. Sólo lo entiendo cuando las consecuencias del juego puedan ser desagradables debido a esa irregularidad: por ejemplo, si un médico obtiene el título sin estar bien preparado. Pero que lo consiga un filósofo, ¿qué más dá? Creo que a menudo los que protestan por las trampas en un juego de suma no cero son movidos por la envidia y por una especie de orgullo herido, antes que por el deseo de que se haga justicia.
Un buen ejemplo de Dawkins en este sentido es el de los matrimonios que se divorcian: la mayoría de las veces los únicos que salen ganando son los abogados (285s).
Otro ejemplo muy bueno es el de los dos equipos de fútbol que se salvan del descenso con un empate en el partido que les enfrenta (288).
Muy interesante también lo de los pactos en las trincheras durante la Gran Guerra (290s). Como indica Dawkins, en las guerras los únicos beneficiados acaban siendo los generales. También lo del altruismo de los vampiros (299).
Lo de los ratones que heredan el gen en dosis doble y las epidemias que acaban con poblaciones enteras es evidente que también es un argumento contra la teoría del gen egoísta.
Por otra parte, a pesar de lo que podía parecer al principio del libro, Dawkins acaba diciendo (302) que no cree que la selección darwiniana actúe directamente sobre los genes, puesto que el ADN está encapsulado en la proteína, envuelto en membranas, protegido del mundo e invisible a la selección natural (302). De ahí que titule el último capítulo "El largo brazo del gen". Se puede pensar que los síntomas de un resfriado no es que sean productos secundarios de la actividad de los virus, sino que sean una estrategia de los virus para pasar de un cuerpo a otro, saliendo expulsado de manera explosiva (316). Los virus podrían ser en su origen genes desprendidos, que viajarían por vías no ortodoxas (óvulos y espermatozoides) (317).
La selección natural favorece a aquellos genes que manipulan el mundo para garantizar su propia propagación. Esto conduce a los que he llamado el Teorema Central del Fenotipo Extendido: La conducta de un animal tiende a maximizar la supervivencia de los genes "para" dicha conducta, estén o no esos genes en el cuerpo del animal que la practica" (324). Un cuerpo no es un replicador, sino un vehículo (325).
Por cierto, que otro argumento contra la teoría del gen egoísta es el comportamiento de virus como el del SIDA, que matan al cuerpo-vehículo, lo que hace imposible su propagación si consiguen el éxito total.
En la nota 2 aclara Dawkins sus intenciones y se defiende de las malas interpretaciones (341)
Me molestaron los comentarios políticos de Dawkins en 11-12, acerca de la insolidaridad de los sindicalistas, que me parecieron reaccionarios y obsesivos (escribí al margen: "!Qué obsesión!"). Curiosamente, el propio Dawkins, en una nota posterior se arrepiente de esos comentarios e incluso reconoce que eran errados: "Debo añadir que las ocasionales connotaciones políticas de este capítulo me hicieron incómoda su relectura en 1989. "¿Cuántas veces en los últimos años se habrá dicho esto la necesidad de reprimir la codicia egoísta para impedir la destrucción de todo el grupo?"] a la clase trabajadora de Inglaterra?"". !Esto me hace parecer un tory!" -dice Dawkins, y añade:
"En 1975, cuando se escribió esto, un gobierno socialista, al que yo había votado, estaba luchando desesperadamente contra una inflación del 23% y obviamente preocupado por las altas reivindicaciones salariales. Mi observación podía haberse tomado del discurso de cualquier ministro de trabajo de la época. Ahora que Inglaterra tiene un gobierno de la "nueva derecha" que ha elevado la mezquindad y el egoísmo al status de ideología, mis palabras parecen haber adquirido una especie de maldad por asociación, que lamento" (342).”
Es un error posiblemente provocado por la fidelidad al partido votado, cosa que es común y lamentable: el triunfo de tu partido hace que lo que ayer era justo y de sentido común se convierta en insolidario. La verdad es que es tremendo ver cómo las personas de partido van cambiando sus ideas según la música que tocan desde arriba, llegando a creer, como sucede con los que respaldan el statu quo, que lo que piensan es un inevitable resultado de la observación de los hechos y no una ideología entre muchas otras existentes o posibles. El que está de acuerdo con lo que hay cree que no tiene ideología y considera anacrónico lo que la ideología imperante, que sí existe, le indica, ya sea, en el caso de España, en tiempo de Franco o en la democracia.
En cualquier caso, ha resultado que, finalmente, en el terreno ideológico y ético, coincido bastante con Dawkins, por ejemplo en su tratamiento de las cuestiones religiosas. En 21 habla del error al traducir "mujer joven" por virgen, y en una nota comenta las airadas respuestas recibidas. En otra nota memorable se refiere a la fe en estos términos:
"He tenido el predecible aluvión de cartas de víctimas de la fe, protestando por mis críticas a ésta. La fe es un lavado de cerebro tan exitoso y autoperpetuador, sobre todo en los niños, que es difícil de desarraigar. Pero, después de todo, ¿qué es la fe? Es un estado mental que lleva a la gente a creer en algo -no importa qué- en ausencia total de evidencia que lo apoye. Si hubiese una buena evidencia de apoyo, la fe sería supérflua, pues la evidencia nos haría creer en ello de todos modos. Esto es lo que hace absurda la tan repetida idea de que "la propia evolución [la teoría dee la evolución] es cuestión de fe". La gente cree en la evolución no porque desee creer arbitrariamente en ella, sino por la abrumadora evidencia pública que la apoya... En realidad, el hecho de que la fe no precise evidencia alguna se considera como su gran virtud; ésta era la razón de que citase al incrédulo Tomás, el único miembro realmente admirable de los doce apóstoles... La fe no puede mover montañas...pero es capaz de llevar a la gente a cometer locuras tan peligrosas que creo que puede considerarse como una especie de enfermedad mental. Hace creer a la gente tan intensamente cualquier cosa, que en los casos extremos muchas personas están dispuestas a matar y morir por ella, sin necesidad de justificación ulterior. Keith Johnson ha acuñado el término de "memoides" para designar a las "víctimas que han sido ocupadas por un meme hasta el punto de que deja de importarles su supervivencia...La fe es lo suficientemente poderosa como para inmunizar a la gente contra toda llamada a la piedad, al perdón y a sentimientos humanos decentes. Incluso les inmuniza contra el miedo, si creen sinceramente que morir les llevará directamente al cielo. !Menuda arma! La fe religiosa merece un capítulo propio en los anales de la tecnología militar, en pie de igualdad con el arco, el caballo, el tanque y la bomba de hidrógeno" (401).
A quienes le acusan de determinista genético, Dawkins dice que no son capaces de comprender que "es perfectamente posible decir que los genes ejercen una influencia estadística en la conducta humana y, al mismo tiempo, creer que dicha influencia puede modificarse, anularse o invertirse por obra de otras influencias" (402).
En la nota 5 menciona la teoría de Cairns-Smith de la arcilla como origen de los replicadores biológicos (he hecho una ficha de Siete Pistas sobre el origen de la vida, de Cairns-Smith).
Señala Dawkins un ejemplo que muestra cómo los genes no determinan de manera absoluta nuestro comportamiento: cada vez que utilizamos la contracepción les estamos desafiando (344).
Vaticina que un programa de ajedrez llegará a batir al campeón del mundo y que ello será un necesario baño de humildad para la humanidad (350).
Yo creo que sí, que el campeón humano acabará siendo vencido por el autómata, lo que tal vez obligue a complicar las reglas de ajedrez.
P.B. Medawar habla de los aficionados a practicar la filosofía-ficción, dejando a un lado la capacidad de practicar la reflexión analítica (351); se refiere a lo que Dawkins define como "algunas personas, excepcionalmente superdotadas con los útiles de la filosofía, quie no pueden evitar hurgar con su jerga académica donde ésta es inútil (351).
A mí me gusta escribir artículos de filosofía-ficción, por ejemplo para ESKLEPSIS, pero yo, al menos, sé que estoy practicando en ese género, y, por tanto, lo hago como un juego y una parodia.
"Una EEE es una estrategia que funciona bien frente a copias de sí misma" (355).
Pero esto tal vez contiene una negación: si una EEE determinada vence a otro modelo idéntico se da un resultado cero, pues la que pierde también es esa EEE. A lo mejor se puede decir que una EEE es la estrategia cuya rivalidad consigo misma no le hace quedar en desventaja frente a estrategias rivales.
Observando el comportamieto de las avispas Ichneumon, que atrapa presas y las paraliza vivas, dejándolas en su nido para que las coman sus larvas, hizo declarar a Darwin: "No puedo creer que un Dios benéfico y omnipotente haya creado deliberadamente a las icneumónidas con la intención expresa de que se alimenten con los cuerpos vivos de las orugas" (356).
Señala Dawkins, en lo que se refiere al parentesco, la siguiente cuestión: "El problema de medir la relación es confuso para muchos de nosotros por lo siguiente. Dos miembros cualesquiera de una especie, pertenezcan o no a la misma familia, suelen compartir más del 90% de sus genes. ¿de qué estamos, pues, hablando cuando decimos que la relación entre hermanos es de 1/2 o la relación entre primos de 1/8? La respuesta es que los hermanos comparten 1/2 de sus genes por encima del 90% (o lo que sea) que en cualquier caso comparten todos los individuos" (360).
"Me parece que, en la medida en que se entiende lo que sucede con las hormigas, los áfidos y las células humanas, se está en libertad de llamarlas o no sociales, según se quiera" (362).
Dawkins explica cómo los genes letales recesivos se convierten en peligrosos en las relaciones entre hermanos: uno de cada ocho de los descendientes nacerá muerto o morirá joven (365).
Recomienda Social Evolution, de Robert Trivers, "no sólo por su contenido, sino por su estilo: ideas claras, académicamente correcto, pero con la suficiente irresponsabilidad para ridiculizar a los pedantes, y lleno de apuntes autobiográficos personales" (369).
Maynard Smith plantea "una memorable interrogación retórica: "¿Por qué no lactan los mamíferos macho?" (374).
En cuanto a la explicación (379) de que el os penis (hueso del pene) se ha perdido porque con él cualquiera podía simular lo que no era y sin él "sólo los machos verdaderamente sanos o fuertes" podían "presentar una erección realmente rígida", permitiendo a las hembras "formular un diagnóstico claro", escribí al margen: "Si tú lo dices".
Son verdaderamente interesantes los ratones moteados sin pelo, que tienen hábitos similares a los insectos sociales (384-387).
Science Citation Index es una curiosa publicación en la que puede buscarse cualquier artículo publicado y comprobar el número de publicaciones posteriores que lo han citado en determinado año (387).
Compara los virus informáticos con los virus biológicos: además de otras coincidencias, en ambos casos se usa una inyección de una versión debilitada del virus para curar al enfermo (400).
Este relato ha sido borrado debido a su publicación en Recuerdos de la era analógica (una antología del futuro)
publicado en septiembre de 2009 por la editorial Evohé