Mundo flotante, weblog de Daniel Tubau

 

(danieltubau@gmail.com)

weblog actual en: danieltubau.com

 

 

Apuntes del mundo flotante

6 de septiembre e

La expresión “mundo flotante” se emplea en el budismo para describir el mundo en que vivimos. El mundo de las apariencias.

Se supone que el mundo real está más allá de las apariencias, tras el velo de la ilusión o mayá, pero hasta alcanzar ese lugar seguimos pasando los días en este mundo fluctuante, transitorio e impermanente.

En el budismo indio se consideraba que el mundo de la ilusión es triste, caduco y efímero, algo parecido a lo que nosotros llamamos “valle de lágrimas”. La escuela budista hinayana compara el mundo “con un montón de espuma, una burbuja, un espejismo, un sueño, un espectáculo mágico”. Algo parecido a lo que se expresa en Occidente en estos versos:


“Es el mundo efímero espectáculo
Hecho para las ilusiones de los hombres,
Con sonrisas de dicha y lágrimas de pena
Que con su brillo y su ausencia engañan
No hay nada, excepto el Cielo, verdadero.

Pero poco a poco el mundo fluctuante fue adquiriendo otras connotaciones, sobre todo en China y en Japón.

En Japón se llamó al mundo fluctuante Ukiyo ("mundo triste", de uki, pena y ansiedad), pero con el tiempo se adoptó para representar el sonido ukiyo un ideograma homónimo que significa flotante, “que aparte de la imagen geográfica del mundo, también trasmite muy adecuadamente la idea de la transitoriedad de la vida”. Hay que tener en cuenta que los japoneses viven en un mundo flotante, o que al menos parece flotar sobre las aguas.

Este curioso cambio de significado se debió a la novela de Ijara Saikaku Amores de un vividor (Kooshoku ichidai otoko), de la que ya he hablado en weblogs anteriores.

El protagonista es un vividor y aventurero llamado Yonosuke, “que toma su nombre de una expresión abreviada por aféresis de la frase “Ukiyo no suke”, es decir “hombre del flotante mundo”.

Como habitante, yo también, de este flotante mundo inicio, en septiembre de 2005, este cuaderno flotante.

Ijara Saikaku: Amores de un vividor.
Edward Conze: El budismo
Prólogo de Fernando Rodríguez Izquierdo
a Amores de un vividor

Sobre Saikaku y los detectives:
weblog Tsuresureguza Detectives en el japón del 1300


Amores de un vividor, de Ijara Saikaku
Sobre Amores de un vividor:
weblog Mazda: 23 de junio 2004

 

 

¿ Pekín o Beijing?

Ahora aquí.

 

Más sobre China en Cuaderno de China

 

El poder del cerebro

Dice Michael S. Gazzaniga:

"Cómo es posible que el cerebro pueda reconocer casi instantáneamente que "secleb" no es una palabra de nuestro idioma? El vocabulario de una persona puede estar compuesto por 250.000 palabras, "Secleb" podría ser una de ellas, ya que posee todos los elementos fonémicos y grafémicos característicos de una palabra; con todo, nos hemos dado cuenta de inmediato de que no es una palabra de nuestra lengua. ¿por qué no ha sido necesario que el cerebro consultase su diccionario palabra por palabra antes de tomar una decisión?".

Me preguntaba yo entonces (antes del año 2000): "¿Y si sí lo ha hecho?"

Más adelante decía Gazzaniga:

"¿Por que un humano (un cerebro humano) trabaja más rápido cuanto más sabe, mientras que un artefacto (un ordenador) cuantos más conocimientos tiene más lento trabaja? ".

Apunté al margen:

Esto es muy interesante y cierto. Cuando un ordenador está cerca de llenar su capacidad de memoria se enlentece. Le podemos añadir más memoria para que recupere su ritmo normal. Esto no parece ser el caso del cerebro, a no ser, hipótesis descabellada tal vez, que la propia información que proporcionamos al cerebro se convierta también de algún modo en nutriente del cerebro. Otra teoría más plausible sería que la información abriese más y más módulos de memoria, de tal modo que el cerebro aumentase su capacidad a medida que aumenta también su información. Sería interesante encontrar una metáfora o comparación de algo que actúe igual que el cerebro, es decir que aumente su eficacia cuando aumenta su complejidad (sin limitarnos a la mera suma de energía externa de los ordenadores).

NOTA 15 de noviembre de 2000:
Pero sigo preguntando lo mismo: Gazzaniga dice que el cerebro no tiene necesidad de consultar su tremendo diccionario, pero quizá sí lo haga. Quizá sí que lo consulte. De hecho, resulta difícil explicar de otra manera por qué el cerebro sabe al instante que secleb no es una palabra castellana.


Gazzaniga
Notas de 1997 y 2000 a Michel S. Gazzaniga:
El cerebro social
, 192ss

Ahora, en septiembre de 2005 sigo pensando lo mismo. Gazzaniga da por sentado que el cerebro no repasa su vocabulario de 250.000 palabras para decidir que "secleb" no estaba allí archivada como palabra válida, pero hay razones para pensar que sí lo hace. Cuando usamos un corrector de textos en un ordenador, las palabras son reconocidas al instante como correctas o incorrectas. Es evidente que el ordenador lo hace por comparación con las que tiene almacenadas en su memoria. De este modo encuentra que Secleb no está ahí.

No sé cuántas palabras puede tener un corrector de estilo de un procesador de texto, pero pensemos en Google, que puede acceder en instantes a millones de palabras y reconocer que "Secleb" no existe ni en español ni en ninguno de los idiomas que maneja: he hecho la prueba y Google no ha encontrado ni un sólo documento con "secleb".

En el weblog El arte malabar (2007)he escrito comentario en el que me muestro en desacuerdo con algnas de las ideas de esta entrada:
El cerebro y el ordenador

 

Definición de SECLEB

"Dícese de aquella palabra que se usa para referirse a las palabras que no existen en ningún idioma conocido".

Y con este acto, me apropio de la definición de una nueva palabra, que a partir de ahora espero que Google encuentre.

Gracias a mí Secleb existe en la Red. Decía Goodman que las palabras crean mundos, así que los constructores de palabras estamos creando nuevos mundos. Y la verdad es que resulta bastante fácil.

No sé si a alguien se le habrá ocurrido la idea de crear nuevas palabras, pero de vez en cuando crearé alguna nueva, poniéndola en circulación mundial al escribirla en esta página.

[Quizá Google todavía no encuentre Secleb, pero seguro que tras su próximo rastreo de fin de mes sí]

 

Paradoja

Quizá te has dado cuenta al leer la entrada anterior que una paradoja acecha. ¿Sabes cuál?

 

La paradoja de secleb

Ana me ha enviado un correo a propósito de lo que dije acerca de la palabra secleb.

Vínculo a SECLEB

El correo de Ana es tan interesante que lo reproduzco aquí:

La definición de SECLEB es divina, me encanta. Creo que la paradoja está en esta definición: "Secleb es aquella palabra que se usa para referirse a las palabras que no existen en ningún idioma conocido". Pero además Secleb es una palabra que no existe en ningún idioma conocido. Tiene una doble función. Si no me equivoco Secleb podría ser un ejemplo de la paradoja de Russel. Seblec podría ser un elemento de un conjunto que se contiene a sí mismo.
Tenemos un conjunto de palabras que no existen en ningún idioma conocido con varios elementos, que podrían ser Sivanvi, ostrasli, uslekax… Pero además tenemos un conjunto con las palabras que se usan para referirse a las palabras que no existen en ningún idioma conocido con un elemento: Secleb.
La paradoja de Russell ha sido expresada en este ejemplo que parece más sencillo: «El barbero de esta ciudad, que afeita a todos los hombres que no se afeitan a si mismos, ¿se afeita a sí mismo?»
Secleb es aquella palabra que se usa para referirse a las palabras que no existen en ningún idioma conocido. ¿Secleb es un Secleb?

Pues sí, yo no había pensado en la paradoja de Russell de manera consciente, pero sí, parece que secleb es un habitante de ese mundo. El asunto es tan interesante, que dentro de poco haré una entrada dedicada a la paradoja de Russell.

Ana pone el ejemplo del barbero que afeita a todos los que no se afeitan a sí mismos en el pueblo... ¿se afeita a sí mismo?

Es un ejemplo excelente que me recuerda además un texto breve de Mark Twain en el que cuenta que al llegar a un pueblo supo que sólo había dos barberos y que todo el mundo se cortaba el pelo con uno o con el otro. Uno de los barberos estaba desgreñado, tenía trasquilones y cortes en la cara. El otro tenía un corte de pelo excelente. Mark Twain, naturalmente, decidió cortarse el pelo y afeitarse en el barbero desgreñado y lleno de trasquilones y cortes.

Volviendo a la paradoja de Russell, él hablaba de los conjuntos que se contienen a sí mismos, de los que no se contienen a sí mismos y del conjunto de los conjuntos que no se contienen a sí mismos. ¿Ese conjunto se contiene a sí mismo?

Paradojas semejantes, pero que no son realmente la paradoja de Russell, son palabras como esdrújula, que es esdrújula, o pentasílaba que es pentasílaba, mientras que monosílaba no es monosílaba.

Pero el caso de secleb como dice Ana, sí parece pertenecer al mundo de las paradojas de Russell, o hallarse muy cerca o incluso ir más lejos. Porque secleb es una palabra cuya definición es: "Aquella palabra que se usa para referirse a palabras que no existen en ningún idioma conocido". Es decir, podemos decir que probablemente cretnyas es un secleb, pero que madre no lo es. El problema, como bien dice Ana, es si secleb es un secleb.

Lo era sin duda hace unos días, pero ¿lo sigue siendo ahora? Porque hace unos días secleb no aparecía en Google y ahora sí aparece. O eso parece...

En realidad, secleb no ha sido creada por mí, sino por Michel S. Gazzaniga, como puedes leer en la entrada correspondiente y por ello secleb ya aparecía antes que en Google en el libro de Gazzaniga El cerebro social. Por tanto existía en inglés (en el libro de Gazzaniga) y en español al menos. Si somos estrictos y acatamos las normas de la Academia de la lengua, tal vez se podría decir que secleb no existía en español, pero sí en inglés, porque los anglosajones siguen la sana costumbre de considerar palabras existentes todas aquellas que han aparecido impresas.

Sí, me dirás, entonces también son palabras de la lengua inglesa iasy o lomon, porque alguna vez alguien habrá publicado en algún libro easy y lemon con esas faltas de ortografía.

¿Y yo qué te respondo a esto? Pues nada, porque no sabría que decir. Ahí está el busilis. Casi nunca hay soluciones definitivas a nada, pero es posible que incluso en español existan palabras que creemos correctas y que proceden de un error que los primeros gramáticos (como el célebre Nebrija) no advirtieron.

Y vuelvo a Gazzaniga. No he leído su libro en el original inglés, así que es posible que él pusiera una palabra que no existe en inglés pero que sí existe en español y que entonces secleb pertenezca al traductor.

En cualquier caso, aunque seguramente Gazzaniga o el traductor pueden presumir de ser autores de la primera aparición de secleb impresa, he sido yo quien la ha definido por primera vez. Y también quien la ha puesto en la red mundial (o al menos en la red mundial conocida por Google).

 

La otra paradoja de Secleb

Pero yo pensaba en otra paradoja relacionada no directamente con secleb sino con las palabras que son seclebs...

Decimos que cretnyas es un secleb: una palabra que no existe en ningún idioma conocido. Pero, el acto de decir que cretnyas es un secleb, ¿no hace que cretnyas deje de ser un secleb?

A lo mejor podemos hablar de los secleb conocidos y de los secleb no conocidos...

(continuará)

Si quieres participar en esta interesante cuestión, envía un mensaje en la página interactividad o a mi correo: danieltubau@gmail.com

 

 

En entradas anteriores he hablado de ukiyo, el mundo flotante, que da nombre a este weblog.

El mundo flotante japonés es célebre sobre todo porque es el origen del ukiyo e, las pinturas o imágenes del mundo flotante. Es decir pinturas que retratan ese mundo flotante de los placeres, el mundo mundano.

Entre esas pinturas hay cientos de maravillas, de las que intentaré hablar aquí poco a poco. Por ahora, sólo este ejemplo de Utamaro, que es una de mis pinturas favoritas de ukiyo e.

Utamaro, mujer con espejo

Vínculo a El arte de Utamaro, ensayo de Carlos Jesús Pérez Domínguez, de donde he tomado esta imagen.

 

¿Un país, dos sistemas?

13 de septiembre

Ahora aquí.

 

Einstein y las explicaciones demasiado convincentes

Estoy leyendo estos días Las pasiones de Einstein, una biografía de Einstein tanto desde el punto de vista científico como el personal. Su autor, Dennis Overbye escribió hace muchos años un libro que mi amigo Jordi Torrent me recomendó (“uno de esos libros que nos gustan a ti y a mí”): Corazones solitarios en el cosmos, pero no llegué a leerlo. Creo que no está traducido.

Al volver a las queridas teorías de la física relativista, he recuperado los placeres de la reflexión pura, que son, junto a hacer el amor y bailar, los mayores que conozco.

Precisamente leí hace unos días algo de Confucio en lo que decía: “¿Verdad que es un placer aprender y volver aprender las cosas?”.

El libro de Overbye trata todos los aspectos de manera muy interesante, tanto los científicos como los humanos, con excelente explicaciones de los problemas que preocupaban a Einstein y a otros científicos a principios del siglo XX, y cómo los fueron resolviendo. La otra parte, lo que en el subtítulo se llama “la vida íntima de un genio” es también interesante, aunque a veces cae en los tópicos de las biografías que quieren tener una explicación para todo.

De este tipo de explicaciones es la que se hace entre Poincaré, Lorentz y Einstein:

“En comparación con el apuesto geómetra francés Poincaré y con el sofisticado y amable holandés Lorentz, Einstein era un mecánico, un niñato electrotechnisher con un afán de economía muy machiano [de Ernst Mach], y en contraste, con una necesidad casi biológica de principios fundamentales: universalidad, ley, orden, Dios -llámenlo como quieran-, logos. Obligado a elegir entre dos de estos principios –la insistencia de Mach en que sólo los movimientos y posiciones relativos tiene relevancia física y el aparente axioma de Maxwell de que las ondas de luz se mueven a velocidad absoluta c-, Albert acabó decidiéndose por los dos”
(Las pasiones de Einstein, 219)

En el párrafo anterior, Overbye plantea la cuestión del desarrollo del pensamiento científico de Einstein como si se tratará de algo casi inevitable dada su extracción social. Suena convincente y tentador, pero me temo que es sólo una hipótesis ingeniosa.

En general descreo de las explicaciones deslumbrantes en las que todas las piezas parecen encajar como en un mecanismo perfecto, al menos cuando se trata de biografías. Si hubiese sido Lorentz o incluso Poincaré el que se hubiese decidido a dar el paso decisivo que conducía a las teorías relativistas de Einstein, habría sido sencillísimo darle la vuelta al argumento y atribuir al carácter sofisticado y afable de Lorentz la razón de que decidiese que lo mejor era no enfrentar espacio y tiempo, sino unirlos en un sofisticado dúo, por ejemplo.

Sin embargo, se me podría decir que es sabido que Poincaré bordeó la teoría de la relatividad y se alejó de ella asustado, pero también le sucedió eso a Einstein al principio, hasta que se decidió a caminar en esa dirección revolucionaria (sin embargo, frente al desarrollo de la física cuántica adoptó una postura considerada conservadora).

Pero las biografías son posiblemente el género ensayístico más cercano a la ficción.


Einstein y Overbie
Dennis Overbye, Las pasiones de Einstein, la vida íntima de un genio.
Editado por Lumen

 

Secleb y sapastruja

Me ha llegado otro mensaje acerca de SECLEB. Aunque ha llegado por correo privado, supongo que no molestará a su autor que lo mencione. Se llama Juan Hernández Porfirio.

Juan dice que la propia palabra secleb evoca “cosas ignotas, obscuras y luminosas y lugares lejanos”, y que lo del barbero le recordó otras dos paradojas “que mencionó Borges”:

"LA PARADOJA DEL MENTIROSO. Se atribuye a Epiménides haber afirmado: "Todos los cretenses son mentirosos". Sabiendo que él mismo era cretense, ¿decía Epiménides la verdad?

La Paradoja del Cocodrilo y la Mujer: Un cocodrilo le arrebató un bebe a una mujer y le dijo: Cocodrilo: ¿Voy a comerme a tu niño?. Responde correctamente y te lo devolveré ileso".

Si te interesa el asunto de secleb, lo mejor es que revises este weblog desde el principio, pues hay varias entradas dedicadas a ello.

 

La paradoja del mentiroso

En cuanto a la paradoja de Epiménides el mentiroso, es también una de las favoritas de mi amiga Ana.

Es la paradoja por antonomasia, la que se ha puesto de ejemplo a lo largo de la historia una y otra vez. Por eso, resulta doblemente paradójico que en realidad no sea una verdadera paradoja.

La afirmación de Epiménides, en efecto, a pesar de las apariencias no tiene nada de paradójico.

No lo explico aquí por si alguien quiere pensarlo, pero lo diré dentro de unos días.

Por cierto, Epiménides era tal vez un mentiroso, pero también era uno de los llamados siete sabios de la Antigüedad, que en realidad eran al menos 17.

En cuanto a la historia del cocodrilo, también puedes pensar la respuesta.

Lo que no sé es como llegó Juan a mi página. ¿Busco SECLEB en Google? Sería interesante saberlo.

Y también es interesante que su weblog tenga también un extraño nombre: Sapastruja, que, como secleb, sólo aparece en Google en páginas relacionadas con la suya (4 o 5).

Sapastruja parece un weblog verdaderamente bueno, aunque acabo de darle tan sólo una ojeada. Puedes visitarlo con este enlace: Sapastruja.

AVISO 2007:

Todo el sistema de navegación de mis páginas ha cambiado, por lo que esta entrada no sirve ya para nada. La conservo por "espíritu de fidelidad", pero no sigas sus consejos de navegación.

Manual de uso

14 de septiembre

No sé si sabes cómo usar esta página. Es fácil, pero lo cuento por si acaso.

En el lado izquierdo hay una pestaña en la que pone OTROS MUNDOS. Si pasas el ratón sobre ella, se abre y te ofrece la opción de regresar al principio de este weblog, es decir arriba del todo.

Otra opción es Página de Daniel Tubau. Es importante distinguir entre mi página y mi weblog. MI página incluye todos mis weblog, desde el primero (Sin título) hasta el último (Mundo Flotante). Pero también incluye otras cosas que no son los weblogs y que no aparecen en los weblogs, como La página noALT, el Museo de los mundos paralelos, la página de Walter Ego y muchas otras cosas, como ensayos, juegos, etcétera. Yo mismo no sé muy bien lo que tengo.

Asi que si en esa pestaña lateral que sube y baja y siempre aparece en pantalla haces click en La página de Daniel Tubau, irás a un lugar en el que te aparecerán ensayos a casi todo lo que tengo en mi página.

Pronto pondré algunas cosas más en esa útil pestaña lateral, como el calendario o el buscador. Tengo que inventar algún método para hacerlo. Mientras tanto, también tienes allí un enlace directo al lugar desde el que puedes enviar mensajes o comentarios a esta página. Mi costumbre, por cierto, es responder a todos los mensajes de uno u otro modo (correo privado, una réplica o aquí en el weblog) y es por eso que no pongo mensajes automáticos. Está pagina es como un organismo que se ramifica, pero que está todo ella conectada a un ente controlador, que soy yo, o el habitante de mis módulos cerebrales que me controla a mí.

Si todo esto te suena un poco ególatra, pon ególatra en mi buscador (ve a Otros Mundos>La página de Daniel Tubau>Interactividad) y verás lo que opino del asunto. Pero ten en cuenta también que todo este control revierte en ti: me gusta tratar con personas, no con sistemas automáticos, ni con instituciones, ni con entes sociales más o menos abstractos, y por eso las respeto seguramente más.

Como prometo siempre, poco a poco intentaré ir haciendo más navegable o usable la página.

Einstein y los partidos

"Que un hombre inteligente pueda afiliarse a un partido, me parece un misterio absoluto"

El críptico carácter chino

Ahora aquí.

 

 

Cibérnia, juegos con palabras

15 de septiembre

Después de varios intentos, creo que ya he encontrado la versión definitiva de Cibérnia, mi página de juegos. Es un diseño muy semejante al de esta página.

Por el momento, he puesto en Cibérnia tres juegos:

Se trata de juegos con palabras, todos ellos muy interesantes, creo. Hace tiempo llegaron unos cuantos mensajes y ahora he puesto en cada juego un vínculo para enviar más propuestas.

Puedes visitar Cibérnia yendo a Interactividad (en La página de Daniel Tubau) o directamente con el enlace que he puesto en la pestaña lateral. Si aún así, te pierdes, aquí tienes un vínculo directo:

Cibérnia, página de juegos con palabras

Dentro de unos días comentaré algunas cosas de los juegos de Cibérnia e iré subiendo otros juegos que tengo por ahí perdidos.

 

El criterio más razonable

"Para resolver algunos problemas acepto la respuesta que ofrece la tradición y la costumbre, en ocasiones prefiero la de la vanguardia y la innovación, y a veces elijo mi propia respuesta. Pero siempre someto la elección al criterio de la razón. Y cuando la razón no es capaz de hacerme decidir, me dejo llevar por el placer y el capricho."

Se me ocurrió esta especie de aforismo mientras leía la biografía de Einstein por Overbye.

Creo que estoy de acuerdo, pero es posible que en unos días explique en detalle a que me refiero en una nueva sección que estoy pensando: Aforismos comentados.

En cualquier caso, añado este aforismo a mi página de aforismos.

WASTE WEB, página de aforismos y divagaciones breves

 

Henri Poincaré

1. El último hombre universal

16 de septiembre de 2005

Henri Poincare

Henri Poincaré fue uno de los matemáticos más importantes del siglo XIX y XX y es considerado el último hombre universal, capaz de dominar como un experto todos los campos de la matemática.

Aunque uno de sus profesores le consideraba un "monstruo matemático", en algún lugar he leído que fue quizás ese profesor quien intentó evitar que su desmesurado talento le llevara al fracaso, como había sucedido con Galois.

Evariste Galois fue quizá uno de los matemáticos más asombrosos que han existido nunca, pero fracasó una y otra vez en los exámenes y no pudo dedicarse a la matemática como él hubiera querido. Murió a los 21 años en un duelo estúpido, tras pasarse la noche garabateando las ideas matemáticas que le hervían en la cabeza. Las sesenta hojas que escribió contienen fórmulas, soluciones y planteamientos matemáticos que todavía asombran a los expertos.

También Poincaré estuvo a punto de fracasar en los estudios:

"Cuando tenia 17 años, estuvo a punto de ser reprobado en Matemática. Llegó tarde y azorado fracasó en una prueba tan extraordinariamente sencilla como es obtener la suma de una progresión geométrica convergente. Pero su fama le había precedido. "Cualquier estudiante que no fuera Poincaré hubiera sido reprobado", declaró el presidente del Tribunal".

El recuerdo del trágico caso de Galois tal vez influyó en los examinadores, pero probablemente fue más importante que Poincaré tenía mejores influencias y más amigos que Galois: el primo de Poincaré, Raymond, llegó a ser presidente y primer ministro de Francia, y el propio Henri era muy popular en la escuela.

E.T.Bell cuenta algo muy interesante que deberían tener en cuenta los defensores de los test de inteligencia:

"A este respecto será también interesante recordar que cuando Poincaré fue reconocido como el más grande matemático y vulgarizador de la ciencia de su tiempo, se sometió a los tests Binet, haciendo el desagradable descubrimiento de que si se hubiera tratado de un niño, en lugar de ser el famoso matemático que era, los tests habrían demostrado que se trataba de un imbécil. "

Poincaré en Los grandes matemáticos, de E.T.Bell

Poincaré también era muy mal dibujante, tanto que se temía que no pudiera proseguir sus estudios si obtenía un cero en la asignatura de dibujo. Al final logró un 1, 01.

Dice Bell que Poincaré era muy torpe en todas las actividades físicas y manuales y que más que ambidiestro era ambitorpe. Sin embargo, he leído en la biografía de Einstein por Overbye que Poincaré era un gran bailarín.

La matemática fue la ciencia que más interesó a Poncaré, pero, como se insinuó antes, es un territorio tan inmenso que incluso los grandes matemáticos se tienen que conformar con dominar tan sólo dos o tres áreas. Poincaré se movió con soltura por todas, e incluso señaló el camino o construyó los puentes que llevaban a nuevas tierras, como la teoría de la relatividad y la teoría del caos; en algunos casos gran parte del descubrimiento o invención del territorio se debe a él, como en el caso de la topología, que asentó definitivamente con su libro Analisis situ.

De la topología hablaré enseguida y de Poincaré volveré a hacerlo pronto. Mientras tanto, esta excelente observación:

"Dudar de todo o creérselo todo son dos soluciones igualmente cómodas: ambas prescinden de la necesidad de reflexión"

(Continuará...)

En Los grandes matemáticos de E.T. Bell hay una extensa pero accesible biografía de Poincaré. Puedes encontrar el libro de Bell en la red, gracias a Patricio Barros, en: Los grandes matemáticos

Otra interesante biografía que atiende especialmente a los aspectos más filosóficos de Poincaré en: Internet History of Philosophy: Jules henry Poincaré

En Las pasiones de Einstein, de Dennis Overbye, hay varias menciones interesantes a Poincaré, de las que me ocuparé en próximos capítulos dedicados a Poincaré.

 

La topología

La topología es una de las ramas más interesantes de la matemática y una de las más fáciles de percibir de manera intuitiva, aunque esconde complejidades insospechadas cuando se profundiza en ella.

La topología estudia las propiedades invariantes de los cuerpos geométricos. Es decir, aquellas características que siguen poseyendo los cuerpos a través de cualquier transformación.

Imagina un globo en el que hemos pintado dos puntos. Si hinchamos el globo, la distancia entre los dos puntos aumenta, pero todavía podemos trazar una línea partiendo de uno de los puntos y recorrer el globo hasta alcanzar de nuevo el punto de partida.

Ahora que supongo que ya tienes una primera idea del asunto, aquí está la verdadera definición científica de la topología.

"Rama de las matemáticas que estudia las propiedades de las figuras geométricas o los espacios que no se ven alteradas por transformaciones continuas, biyectivas y de inversa continua (homeomorfismos)".

Topología en Wikipedia

¿Qué quiere decir esto? Que en topología podemos hacer lo que queramos con un cuerpo, menos romperlo, cortarlo, unirlo y separarlo.

Para manipular los objetos topológicos es conveniente hacerse con una buena bola de chicle, caucho o goma elástica, porque este tipo de cosas se pueden deformar de todas las maneras admitidas por la topología. No es extraño que la topología o análisis situ recibiera también el nombre de geometría de la goma elástica.

Los habitantes del mundo topológico son extrañas entidades que me ocuparon durante horas y horas en mi adolescencia: la cinta de Moebius, la botella de Klein, los puentes de Könisberg o el mapa de cuatro colores.

Las afirmaciones topológicas son a menudo sorprendentes y antiintuitivas, pero sólo a primera vista. Por ejemplo:

"Una taza de café y una rosquilla son lo mismo desde el punto de vista de la topología"

Aunque da la impresión de que no hay nada más diferente, imagina que la taza de café está hecha de chicle o goma elástica y observa cómo se transforma en una rosquilla sin romper, atravesar, unir o separar ninguna de sus partes:

Topología

La taza parece tener dos agujeros, pero en realidad sólo tiene uno (el del asa). Es por eso que una manera de distinguir entes topológicos son los agujeros: un cuerpo con dos agujeros o asas no puede transformarse en uno con una sola asa, ni a la inversa.

Pero la topología reserva muchas más sorpresas, como espero mostrar en próximos días.

Puedes encontrar una introducción breve pero muy bien explicada de la topología en la wikipedia en español. Como suele suceder, la versión inglesa de la Wikipedia es mucho más completa y exhaustiva: topology

En Epsilones, hay un bestiario matemático en el que puedes encontrar varios de los objetos topológicos: topología

Y hay mucha información acerca de la topología en el extraordinario weblog matemático de Jesús M.Landart, Tío Petros, uno de mis vínculos favoritos casi desde el inicio de mi página.

 

Dos maneras de creer

18 de septiembre

Hace unos días hablábamos en una cena familiar de las diferentes maneras en que se puede emplear la palabra "creer"en el lenguaje corriente.

Si alguien dice: "Yo creo que los egipcios empleaban la momificación por influencia sumeria" puede querer decir:

1. "Me da la impresión, creo, tengo la sospecha de que los egipcios empleaban la momificación por influencia sumeria, pero no pondría mi mano sobre el fuego. Tal vez me equivoque. Quizás lo he leído en alguna parte o tal vez mi memoria me traiciona."

2. "Yo soy de la opinión de que los egipcios empleaban la momificación por influencia sumeria porque he estado investigando el asunto por mi cuenta y a partir de ciertos indicios me ha parecido descubrir que esto es así. Ya sé que no se conservan tumbas sumerias con momias, pero tengo la sospecha de que los sumerios también momificaban y que influyeron en los egipcios. Pero sé que me faltan pruebas concluyentes y que debería buscarlas."

3. "Yo conozco a un experto o experta que dice esto, oponiéndose a la tesis dominante y, aunque no tengo más datos, creo en ello con absoluta seguridad, porque no en vano se trata de un experto, aunque sea heterodoxo".

Estos tres tipos de creencia, débil, media y fuerte, se pueden aplicar a cualquier cuestión y en concreto a las afirmaciones científicas.

De las tres, la única que me parece inquietante es la tercera. No resulta inquietante porque se trate de una creencia en lo que dice un experto heteredoxo, sino porque se trata de una confianza ciega y no razonada, acrítica. Se puede dar también ese comportamiento acrítico siguiendo las directrices de la ciencia oficial y de los expertos ortodoxos.

Este tipo de creencia se parece a la fe religiosa, es decir a la creencia en algo de lo que no se tienen evidencias. Cuando Tertuliano dice "Credo quia absurdum" ("Creo porque es absurdo") puede estar declarando de manera más o menos chulesca que cree en el Dios cristiano precisamente porque es contrario a todo el sentido común del razonable pensamiento grecolatino, pero seguramente lo que quiere decir es que el carácter aparentemente irrazonable del cristianismo le obliga, por sentido común, a creer, es decir, a tener fe en algo que no puede percibirse ni demostrarse.

Si pudiese percibirse, demostrarse o razonarse no haría falta la fe: bastaría con la razón. No se necesita fe para saber que si tienes sed es conveniente beber: a menudo has percibido que tu sed se aplaca bebiendo.

El razonamiento de Tertuliano es, pues, perfectamente razonable, aunque sirva para sostener lo no razonable, o al menos lo no razonado, la fe.

El problema surge cuando uno empieza a aplicar la fe a los argumentos científicos o a las ideas que sí se pueden razonar. Porque la característica fundamental del pensamiento científico es precisamente que se puede y se debe prescindir de la fe. No hace falta fe cuando basta con aplicar la razón.

Sin embargo, hay mucha gente que se adhiere a las ideas científicas o paracientíficas como quien se adhiere a una fe revelada. Sucede más con las ideas paracientíficas. Los adherentes a la ciencia oficial pueden tener muchos defectos, como el dogmatismo extremo y la cerrazón ante cualquier innovación, pero no tienen tanta necesidad de fe, porque les sobran razones, ya sean estas correctas o incorrectas.

Los adherentes a la paraciencia, a la ciencia heterodoxa o a teorías todavía en proceso de demostración científica viven una cierta esquizofrenia: toman de la ciencia oficial casi todo su aparato intelectual, su caracter demostrativo y predictivo, su manera de exponer los argumentos, pero tienen el otro pie en el terreno de la fe y la creencia pura: la vehemencia doctrinal, la confianza ciega y ciertos toques más propios de un iluminado que de una persona que razona. Y enseguida explicaré a qué me refiero. Antes es necesario un inciso.

 

Virtudes de la fe

Después de lo anterior, cualquiera puede pensar que mi opinión es que la ciencia debe prescindir de la fe. Pero no pienso eso, al menos no exactamente.

Creo que la fe es útil para la ciencia, pero siempre y cuando se aplique al proceso de creación de teorías, no a su confirmación, demostración o falsación.

A principios del siglo XX nadie había percibido o visto un átomo, pero muchos científicos creían que existía el átomo. El mayor defensor, y en cierto modo reinventor del átomo, fue Ludwig Boltzman. Frente a Boltzman y los atomistas estaban aquellos que decían que no existía ninguna prueba de la existencia del átomo, que nadie había visto nunca uno y que la creencia en el átomo era literalmente eso: una creencia, como lo es la creencia en el arcángel San Gabriel. El más célebre antiatomista fue Ernst Mach, uno de los pensadores más inteligentes y penetrantes del siglo XIX y XX.

Ernst MachLudwig Bolztman

Ernst Mach y Ludwig Bolztman, encarnizados enemigos
que se detestaban hasta el punto que Bolztman dejó la
Universidad de Viena para no encontrarse con Mach

Ahora ya conocemos el desenlace de esta historia: el crédulo Bolzman tenía razón y el escéptico Mach se equivocaba. La existencia de los átomos no sólo ha quedado demostrada más allá de toda duda, sino que además se han podido no sólo percibir a partir de sus efectos, sino lieralmente verlos e incluso manipularlos.

átomos

Átomos de hierro formando la palabra "atomo" en chino.
La imagen se obtuvo con el microscopio de efecto tunel
(Scanning Tunneling Microscope), inventado por
Gerd Binnig y Heinrich Rohrer en 1981

Pero durante muchos años el asunto no estaba claro y los científicos discutieron encarnizadamente. Bolzman acabó suicidándose, al parecer decepcionado por la polémica creada por su teoría, mientras que Mach murió sin dar su brazo a torcer, a pesar de que había indicios indirectos fortísimos de la existencia de los átomos.

También Einstein trabajó en sus diferentes teorías de la relatividad movido por la fe, por la creencia en que la realidad se podía explicar de una manera que la comunidad científica del momento no admitía y tomaba por imposible.

Se podría quizá recordar también al astrónomo Kepler, que intentaba descubrir las leyes del movimiento de los planetas recurriendo a métodos más o menos insólitos, como suponer que cada uno de lo seis planetas conocidos en su época se movian según esferas que contenían a cada uno de los cinco círculos platónicos.

kepler

Ilustración del Misterium Cosmographicum de Kepler
(1596) en la que se ve los cinco sólidos platónicos o
perfectos (es decir aquellos cuyos lados son todos iguales,
como el tetraedro o el cubo) y las esferas que
contienen a cada uno de los sólidos.

Así es como avanza generalmente la ciencia, mediante la formulación de teorías más o menos extravagantes, de intuiciones, como decía Poincaré (de estas ideas de Poincaré hablaré pronto). Pero, eso sí, estas intuiciones tienen luego que sufrir rigurosos exámenes siguiendo el método científico.

En consecuencia, en lo que se refiere al descubrimiento científico, parece necesario seguir a veces planteamientos más propios de la fe que argumentos demostrativos o hechos observables y comprobables a primera vista.

Ahora bien, lo que diferencia a la fe de los otros tipos o intentos de conocimiento es que, sea cual sea el método empleado en el descubrimiento, los resultados, como acabo de decir, han de ser sometidos a un examen riguroso en el que la fe ya no tiene cabida. Eso es lo que hace que el método científico sea superior a cualquier otra sabiduría.

Por eso, incluso un científico movido por la fe en su teoría, como Kepler, Einstein o Bolzman, sabe que no puede ir diciendo por ahí a voz en grito que está comprobado que su teoría es la que explica los fenómenos que se quieren explicar, a no ser que tenga razones científicas de peso. Y aún así, debe convencer a la comunidad científica de manera clara, pues los científicos son también personas falibles y capaces de dejarse llevar por ideas preconcebidas, dogmas o fidelidades fideístas a las teorías.

Pero una cosa es que un científico o investigador crea con fe ardiente en su teoría y que ello le ayude a desarrollarla, construirla y someterla finalmente al dictamen del método científico y de la comunidad científica, y otra cosa muy distinta es que los seguidores de ese científico, no implicados en modo alguno en la investigación, se conviertan en fanáticos cuasi religosos que defienden la teoría todavía en su fase acientífica como si se tratase de un dogma incontrovertible grabado en las tablas de la ley de Moisés.

Espero que con toda la exposición anterior, la cosa haya quedado clara y se entienda bien que pienso que hay diferentes maneras de creer y que la creencia ciega es posible también en ciencia, pero no en todos los aspectos de la ciencia. Porque en los próximos días espero hablar de algunas de estas creencias casi de secta que prosperan hoy y especialmente en el ciberespacio, como los memes de dawkins, los campos mórficos de Sheldrake, la homeopatía o el creacionismo.

Es decir: sea cual sea la validez de estas teorías, sus seguidores no parecen entender que en el momento actual se puede creer en ellas como quien cree en Dios, pero que no se puede hablar como si fuesen cosas indiscutiblemente demostradas.

¿Quién sabe? Tal vez acabe descubriéndose que Dios existe e incluso el arcángel San Gabriel, pero hasta ahora de eso sólo tenemos las dudosas certezas de la fe.

De este modo, en los próximos días recuperaré la sección Lo dudo, a la que tal vez le cambie el nombre.

Mientras tanto, puedes leer lo que escribí acerca de la la atracción gravitatoria y la astrología en Lo dudo, y también el ensayo que escribí a propósito de los memes de Dawkins.

La atracción gravitatoria y la astrología en Lo dudo.

En el weblog Tío Petros hay un interesante artículo y muchos comentarios no menos interesantes a propósito de un tema relacionado con todo esto: El muchacho que tenía una teoría.

Acerca de Kepler y su método científico, lo más esclarecedor que conozco es lo que escribió Ernst Cassirer en el capítulo que le dedica en El problema del conocimiento.
En Internet sé que hay una página completísima acerca de Kepler en la se pueden conseguir textos suyos casi inéditos, pero ahora no tengo a mano la dirección.

LOS MEMES DE DAWKINS, Ideas platónicas, mundos popperianos y memética es un ensayo que escribí hace un año o dos al leer tantas afirmaciones aventuradas en Internet acerca de los memes (memes es una de las palabras de moda en el mundo digital). En este documento se incluye mi cuento QUE NADA SE CREA.

Dennis Overbye cuenta en Las pasiones de Eisntein, que Einstein logró conseguir en una visita a Mach que este admitiera los átomos al menos como hipótesis útil, pero al morir Mach se hizo público un escrito en el que mantenía su rechazo a los átomos y también a la teoría de la relatividad, a pesar de que muchos le consideraban su principal inspirador.

 

Google Print

Google Print es una de las más recientes herramientas de Google. Sirve para buscar libros y para buscar cosas concretas dentro de esos libros. Es decir es como si dispusieras de un índice analítico de todas las palabras contenidas en decenas de miles de libros.

No de un índice analítico a la manera de los libros de papel, en el que el autor o los editores selecccionan unas cuantas palabras que consideran importantes e indican los números de las páginas en los que aparecen esas palabras. No, en este caso, como dije antes, están todas las palabras y ni siquiera hace falta que conozcas el título del libro. ¿Demasiado bueno para ser cierto?

Hagamos la prueba, en vez de buscar una palabra típica de índice analítico, como Renacimiento, César (Julio) o idealismo, busquemos algo tan tonto como vino de canarias. Supongamos que quiero hacer una investigación acerca del vino de Canarias en la literatura mundial porque sé que Shakespeare se refirió alguna vez al vino de Canarias.

Así que escribo canary wine en Google Print y obtengo resultados como los siguientes:

Si quieres ver cómo aparece esa página en Google Print, haz click aquí:
Canary wine

 

Google print

Vino de Canarias y Shakespeare

En esta captura de pantalla puedes ver que canary wine está resaltado en amarillo: Google Print te resalta automáticamente lo que has buscado en la página del libro. Si quieres consultar este libro, que parece muy interesante: Philosophical Aesthetics

But, which most doth take my Muse, and me,

is a cup pure cup of rich canary wine

Etcétera, etcétera.

¿Tienes idea de cuánto tiempo le llevaba a un investigador encontrar estas citas y referencias cuando no existía Internet?. Muchas de ellas ni siquiera las habría encontrado, a no ser que pudiese disponer de un tiempo libre y unos recursos casi infinitos.

Ya he dicho alguna vez que Internet cambia y cambiará los hábitos de la investigación de manera radical: uno ahora puede encontrar en segundos lo que antes le llevaría años, y se pueden descubrir complejas e insospechadas conexiones entre temas y autores.

Y te pondré un ejemplo todavía más llamativo.

Hace poco se publicó en español la traducción del libro de Harold Blooom Shakespeare o la invención de lo humano. Un libro que he leído con verdadero placer. Sin embrago, resulta que ha sido traducido por la editorial Anagrama, que tiene la desagradable e incomprensible costumbre de no añadir índices analíticos a sus libros de ensayo. Así que para encontrar algo que leí en el libro de Bloom tengo que ponerme a hojear y ojear más de 600 páginas. Y mejor no imaginar qué tendría que hacer si quiero saber si Bloom usa en algún lugar la palabra "reduccionismo", por ejemplo.

Pues bien, aunque en Google Print hay fundamentalmente libros en inglés, he escrito, por probar, "vino canario" en vez de "canary wine" y me ha aparecido una página de la traducción española del libro de Bloom, en la que aparece un verso de Shakespeare hablando del vino canario. Así que puedo consultar el libro de Bloom en español mejor en Google Print que usando mi propio ejemplar (al parecer es un traducción española de otra editorial, no de Anagrama).

Y como dije antes, puedo buscar todas las palabras el libro: por ejemplo, si pongo, una vez ya en el libro de Bloom en Google Print, reduccionismo, me remite a dos páginas en las que habla del reducionismo.

Así que si la orgía de libros en Internet no era ya bastante, ahora con Google Print, además, se hace más fácil la búsqueda en el interior de miles de libros.

Por cierto, varias bibliotecas no anglosajionas se han unido para hacer lo mismo que Google Print: escanear millones de libros. Una de ellas es la Biblioteca Nacional Española.

 

El defecto de Google Print
Google Print tiene un defecto: no permite imprimir los libros ni copiar los textos. Pero, claro, hay una solución para eso: dar a la tecla imp pnt (imprimir pantalla) y después pegar esa pantalla en word o en cualquier otro lado (después se puede escanear esa imagen con un programa de reconocimiento de texto). Es un fastidio, pero pronto se inventará algo más cómodo, supongo.

Por otro lado hay otra herramienta de Google dirigida a los investigadores: Google scholar, de la que quizá hable otro día.

Ya me referí hace tiempo a las posibilidades para la nueva investigación que ofrece internet, en el weblog MONADOLOG: La dinastía Tang y el hipervínculo.

Aquí tienes un vínculo directo a Google Print

 

Secleb y la Biblioteca de Babel

20 de septiembre

Borges es uno de mis autores favoritos. He leído seguramente todos sus libros, algunos de ellos varias veces y también muchos dedicados a analizar su obra, entrevistas, conferencias. Pero Borges apenas ha aparecido en mi página. Es una ausencia que comienza a ser corregida con esta entrada.

Borges no sólo es una delicia inagotable por sus cuentos y ensayos, sino que es uno de esos autores que hacen interesantes a todos o casi todos sus comentadores. Ya me he referido alguna vez a esto, pero aplicándoselo a otros autores igual de estimulantes y contagiosos, como Shakespeare, Platón, Einstein o Goethe. Muchos desprecian a Eckerman, el confidente de la vejez de Goethe, pero pocos consideran que sus Conversaciones no son una lectura extraordinaria (incluído Nietzsche).

Los biógrafos de Borges tampoco pueden evitar escribir libros interesantes. Es obvio que casi todo el mérito pertenece a Borges: sólo de vez en cuando surge un Samuel Johnson capaz de aportar tanto al comentario sobre Shakespeare como el propio Sahkespeare.

No sé si has leído el cuento de Jorge Luis Borges La biblioteca de Babel. Si no lo has hecho, sería estupendo que lo leyeras antes de continuar con esta entrada:

Jorge Luis Borges: La biblioteca de Babel

Doy por supuesto que ya lo has leído.

La biblioteca de Babel fue escrito en 1941 y ha sido tal vez uno de los más interpretados por lectores y expertos en Borges. Internet rebosa de artículos y páginas dedicadas a La Biblioteca de Babel.

Una de las razones es que existen ciertas semejanzas evidentes entre la Red o Internet y la Biblioteca imaginada por Borges. Pero también hay diferencias.

"El universo (que otros llaman la Biblioteca)...

La Biblioteca de Babel, de forma hexagonal, contiene un número que parece infinito de libros, pero que quizá sólo es inconcebible para nuestra mentes, que se pierden mucho antes de llegar a imaginar diez mil seres:

"A cada uno de los muros de cada hexágono corresponden cinco anaqueles; cada anaquel encierra treinta y dos libros de formato uniforme; cada libro es de cuatrocientas diez páginas; cada página, de cuarenta renglones; cada renglón, de unas ochenta letras de color negro".

Si a este dato se le añade el límite de los símbolos empleados...

"Todos los libros, por diversos que sean, constan de elementos iguales: el espacio, el punto, la coma, las veintidós letras del alfabeto".

...se puede calcular la cifra:

"Así, cada libro tiene 410 páginas (al revés, 014, número recurrente en Borges. ¿Casualidad?). Cada página tiene 40 renglones, es decir 164000 renglones en un libro. Cada renglón tiene 80 letras, esto es, hay 1´312.000 letras en un libro. Ya que sólo pueden utilizarse 25 símbolos, el número total de posibilidades es de 251312000 (número, aunque vastísimo, no infinito)".

Cálculos realizados por SANTIAGO GALLEGO FRANCO en Borges el cuentista

251.312.000. Un número descomunal, pero no infinito. Aunque me asalta la duda de si a ese número no habría que sumarle muchos más, puesto que Borges, o el pobre desdichado que en su cuento "fatiga los hexágonos de la Biblioteca", dice que los libros están escritos en todos los idiomas que existen (¿se supone que transcritos a 22 caracteres y tres signos de puntuación concretos?). Eso significa que un libro que contenga los mismos caracteres podría estar escrito en dos idiomas, que un libro en el que encontremos la palabra "sin" debamos leer lo que esta palabra significa en español (lo opuesto de "con"), pero que en otro libro la lectura correcta será su significado anglosajón: "pecado".

Pero tal vez esas interpretaciones pertenezcan al lector, y la combinación de caracteres, líneas y páginas sea sólo una para todos los idiomas y combinaciones de idiomas. Por este camino tal vez llegaríamos a plantear que bastaría un sólo libro para contener todos los libros: en algún idioma posible cualquier significado posible será expresado por cualquier combinación de signos.

Sin embargo, no voy a ir por ese camino que, en mi opinión, prohíbe explícitamente el relato de Borges. Esa interpretación tal vez se acerque más a algunas sugerencias de los místicos árabes acerca del Corán.

Lo que ahora me interesa del asunto es la relación inesperada entre secleb y la Biblioteca de Babel.

Si no has leído este weblog Mundos flotantes desde el principio, es mejor que revises ahora las entradas dedicadas a secleb. Para hacerlo más fácil, he juntado todas esas divagaciones en una página aparte, a la que puedes acceder con este enlace o a través de la pestaña lateral.

SECLEB

Digo inesperada, porque, aunque es evidente que existía cierta relación entre secleb y la Biblioteca de Babel y que yo leí el cuento de Borges hace quince años o más, en el momento de definir secleb hace unos días yo no era consciente de esa relación. La sorpresa vino cuando revisé las últimas novedades en Google acerca de secleb.

Como dije en el artículo inicial, cuando escribí secleb en mi página por primera vez, el día 6 de septiembre de 2005 , no había en Google ninguna página en la que se hablase de secleb.

Pero al buscar secleb en Google ayer, día 19 de septiembre, he encontrado cinco páginas con la palabra secleb. Tal como preví, la primera de ellas era mi propia página:

secleb

Otras dos páginas parecen referirse no a secleb directamente, sino a una combinación de dos abreviaturas: SECleb y SECLEb.

Otra de las páginas resulta especialmente intrigante porque secleb aparece como una dirección de correo electrónico. Ya he escrito a esa persona y espero los resultados.

Pero la página más interesante que aparece en Google al poner secleb es esta:

secleb

Sí, es una página de uno de los libros de la Biblioteca de Babel. Como es lógico, secleb es una de las palabras que tiene que aparecer en los libros de la Biblioteca imaginada por Borges, porque es una combinación de ese abecedario de 22 letras, punto, coma y espacio. ¿Quiere decir algo secleb en el libro babélico en el que aparece o es sólo una mera combinación de letras?

Lo curioso es que cuando viajas al vínculo de la biblioteca de Babel encuentras, en efecto, una página de ese libro e incluoso te indican la posición excata del libro en los hexágonos sin fin:

You are in hexagon 227652, -129486, 341339 and you are reading the two hundred twenty-eighth page of the twentieth book of the ninth shelf.

Novena estantería, libro veinte, página doscientos veintiocho...

Sin embargo en la página, en esa página 228, no aparece la palabra secleb.

Así que me pregunto por qué secleb es reconocida como una palabra de la Biblioteca (como es lógico) pero por qué no se corresponde la referencia: ¿algún bibliotecario descuidado intercambió dos libros?

También me hago otra pregunta: antes no aparecía secleb en Google, ni siquiera en esa Biblioteca de Babel digital, ¿por qué aparece ahora? ¿Aparece porque yo la puse en Internet?, ¿por simple casualidad?, ¿porque ese libro no era accesible?

Los vínculos a Borges y a las obras de Borges no acabarían nunca, pues es uno de los autores más mencionados y comentados en Internet, así que me limito a proporcionarte algunos especialmente interesantes.

BORGES BABEL BUILDER

Ofrece un cálculo quizá más correcto que el que mencioné antes acerca de la cantidad de libros que hay en la Biblioteca de Babel:


Borges secleb

Y también te da la posibilidad de construir tu propia Biblioteca, con formas distintas al hexágono (precisamente los cinco sólidos platónicos de los que hablé hace unos días al referirme a Kepler.

The Library of Babel (La biblioteca de Babel), es la página en la que están, se supone, todos los libros de la Biblioteca de Babel. De ser cierto, la Biblioteca estaría contenida en Internet, en vez de a la inversa. Esta Biblioteca parece haber sido construida por los constructores del Borges Babel Builder. El enlace a la página en la que puede verse la Biblioteca de Babel y leerse el cuento de Borges en inglés es este: The LIbrary of Babel. Pero si lo que quieres es consultar un libro, puedes hacerlo con este enlace: Página del libro en al que debería aparecer secleb.

The Borgesian Cyclopedia, es una página completísima desde la que puedes enlazar con otras páginas dedicadas a Borges. Especialmente interesante es A dictionary of Borges, un libro de 279 páginas escrito por Evelyn Fishburn y Psiche Hughes y con prólogos de Anthony Burgess y Mario Vargas Llosa. Trata de los personajes, obras y autores reales o ficticios de las que habla Borges en sus cuentos, pero no de las invenciones propiamente borgianas. Así, hay una entrada para Lord Jim de Joseph Conrad o para Zunz, pero no una para La Biblioteca de Babel (aunque sí para Babel y para Babilonia).

En cuanto al ensayo Borges el cuentista, de Santiago Gallego Franco, que he mencionado antes, es una buena aproximación al tema, breve y clara.

Acerca de las semejanzas y diferencias entre la Red o Internet y la Biblioteca de Babel, un artículo escrito por Christopher Rollason en respuesta a otro de Ignacio Ramonet: Borges, Libray of Babel and the Internet

Escribí un comentario al Prefacio de Samuel Johnson a las obras de Shakespeare en el weblog Turista en Madrid: Johnson y Shakespeare. Pero es más interesante un texto específicamente dedicado a comentar el libro Shakespeare según Johnson.

Sobre Goethe he escrito de vez en cuando, por ejemplo en el weblog Circolo dei forestieri el día 27 de agosto de 2003. Pero también escribí un comentario al libro de Goethe Viaje a Italia.

Sobre Einstein, hace poco he hablado en este weblog de la biografía de Dennis Overbye y volveré a hacerlo pronto.

Acerca del Corán como libro eterno (como la Biblioteca de Babel) y ciertas interpretaciones, escribí hace años un cuento llamado La nueva teología, del que hablaré próximamente, también en relación con secleb.

 

Elvis herido

El día que murió Elvis, un 16 de agosto de 1977, yo estaba con mi padre en un pueblo de la costa. Tal vez estaba también mi hermana y Ana, amiga de mi padre, pero los recuerdos de fechas próximas a veces se mezclan de tal modo que es imposible asegurar que no nos estamos inventando parte de la historia. Recuerdo la fecha por dos razones: la primera porque el día siguiente cumplía años mi padre. La segunda porque me gustaba muchísimo Elvis.

Su muerte me entristeció e incluso es posible que llegase a llorar, tal vez lloré discretamente en la ducha, o eso creo recordar. Como era un lugar lleno de turistas, compré todos los periódicos en todos los idiomas y recorté todos los artículos que hablaban de Elvis.

Junté cientos de páginas en esos días y en los siguientes meses, que guardé durante años en grandes cajas de revelado fotográfico color naranja. Creo que en un traslado nocturno, debido a las prisas para escaparnos de la casera a la que debíamos dinero, las olvidé.

elvispresleyclash

1956 El primer LP de Elvis Presley ... 1979 London Calling de The Clash

Aunque hoy no se celebra nada relacionado con Elvis, he puesto una canción suya en mi caja de música, que puedes escuchar yendo a mi página principal (mira en OTROS MUNDOS en el lateral) o con este enlace directo:

Caja de música

Es una canción de las menos conocidas en España, Hurt (Herido), que se sale un poco de sus estilos más habituales (rock'n'roll, rockabilly, country, rock, pop moderado, crooner, baladista) y tiene unos toques de soul y un ritmo casi de vals. Es una pena que Elvis no hiciera demasiadas incursiones en este género.

Pongo aquí la letra, aunque tampoco se puede decir que sea gran cosa. En el rock y el pop anglosajón no hay demasiadas canciones con letras especialmente buenas. Muchas grandes canciones se podrían regrabar con nuevas letras y mejorarían muchísimo.

 

HURT (Crane y Jacobs)

I'm so hurt to think that you lied to me.
I'm hurt way down deep inside of me.
You said our love was true,
And we'll never, never part.
Now you've got someone new,
And it breaks my heart.

I'm hurt, much more than you'll ever know.
Yes darling, I'm so hurt,
Because I still love you so.
Even though you hurt me
Like nobody else could ever do,
I would never hurt, hurt you.

¿He dicho ya alguna vez que me gusta mucho el vals aplicado a la música moderna? Ya hablaré de ello pronto.

Extraños compañeros de culto

Ahora aquí.

 

Nombres que se repiten en chino

25 de septiembre

Ahora aquí.

 

comentarios a esta entrada
       

Para saber qué palabras existen terminadas en las distintas letras del alfabeto lo más útil es un diccionario inverso. El diccionario inverso es la herramienta de los poetas rimadores (hoy se rima menos que antes, lo que es una marca de época semejante a las que comento en la siguiente entrada). En la extraordinaria página de Jose Antonio Millan (JAM) hay una sección interesantísima dedicada a los diccionarios, en la que se comentan diccionarios de todo tipo, algunos increíbles. Allí se ofrecen varias referencias a diccionarios inversos.

 

Nombres chinos/Mi nombre en chino

 

Ahora aquí.

 

 

Las épocas y los nombres

Hace tiempo me interesó una cuestión que quise investigar, pero que acabé olvidando: a través de las épocas, los nombres varían. Existe también una moda de los nombres, que hace que unos se empleen más y otros menos, que unos se olviden y se creen otros. Eso permite en algunos casos saber más o menos a qué epoca pertenece un personaje simplemente por su nombre. Por ejemplo, creo que hoy en Francia casi nadie se llama Donatien (como Sade: Donatien Alphonse, marqués de Sade), Maximilien o incluso Etienne.

Esto tiene relación con otra investigación que tengo pendiente y que me parece especialmente interesante: investigar el zeitgest o espíritu de la época a partir de los índices analíticos.

Cuando se hace un índice analítico para un libro se suelen poner los nombres propios (a veces se ponen aparte en un índice onomástico), pero también se incluyen palabras que se refieren a conceptos o ideas que, se supone interesarán o resultarán útiles al lector. Y aquí es donde se puede detectar la subjetividad de la época, al encontrar palabras que, por ejemplo, solían aparecer en los índices analíticos de 1910 y que ahora apenas se incluyen. Tal vez en 1910 en los índices se incluía a menudo "orden" o "decadencia", y ahora esas palabras ya no aparecen. Seguramente es fácil descubrir los intereses y preocupaciones de cada época examinando los índices analíticos de los libros e incluso es posible que se pueda llegar a conclusiones semejantes a las de la crítica textual; por ejemplo: "la idea de coexistencia no aparece en los índices antes de 1931", o cosas parecidas.

La suerte es que gracias a Internet y al escaneo de los libros por proyectos como Google Print o Amazon esta investigación se podría hacer con cierta facilidad comparando miles de libros en poco tiempo.

 

 

Coconino World y Krazy kat

Hace muchos weblogs comencé a publicar tiras de Krazy Kat, quizá mi comic favorito, que yo mismo traducía al español. Esas tiras las sacaba de una extraordinaria página de comic que se llama Coconino World.

Coconino Kounty es precisamente el mundo en el que viven Krazy Kat, el ratón Ignatz y el resto de personajes de George Herriman.

He pedido permiso a los propietarios de la versión en red de las tiras (es decir a Coconino World), para seguir publicando esas tiras con su traducción al español. Si me lo dan, añadiré más. Si no es así, supongo que tendré que quitarlas de mis páginas.

De todos modos existe un interesantísimo método para hacer esas traducciones sin violar ningún derecho de autor, del que te hablaré en su momento (el método me lo he inventado yo usando una curiosa herramienta).

Coconino World es una página deslumbrante, con un diseño cuidadísimo pero muy amigable. Contiene verdaderas obrs maestras del comic y la ilustración, como todas esas tiras diarias de Krazy Kat y otras muchas de clásicos de la primera época del comic. ¿Ejemplos?

krazy kat

Krazy Kat en Coconino World: Herriman's Krazy Kounty

Ahora, además de las tiras diarias de Krazy Kat y algunas planchas a toda página, en Coconino World están publicando otro comic menos conocido de George Herriman: Mary ha regresado a casa (desde el instituto):

herriman

Entre los ilustradores, Gustave Doré (con álbumes inéditos), Caran D'Ache, Grandville, Hokusai, Rowladson... O las ilustraciones de Heinrich Kley, que a mí me deján anonadado de placer:

kley

"Inspiración" (en Coconino World: Heinrich Kley)

De Kley hace muchos años recorté unas ilustraciones que se publicaron en Playboy, pero nunca supe quién era su autor. Una de ellas era un precioso diablo, que no sabía por qué me recordaba al diablo de Fantasía de Walt Disney. Después he sabido que, aunque a primera vista parezcan estilos opuestos, Disney tomó muchas de sus ideas de Kley, especialmente la representación de los animales.

kley

Acrobacias en el parterre (?) (en Coconino World: Heinrich Kley)

 

Este es el vínculo a Coconino World

Además de las tiras diarias traducidas de Krazy Kat, también tengo una página dedicada íntegramente a Krazy Kat, que pronto reformaré y ampliaré: Krazy Kat

En cuanto a las tiras que traduje en mis diarios, aquí están los vínculos: DE KRAZY KAT001 002 003 004 005 006 007 008
Las traducciones se pueden ver bien en Explorer, pero no en Firefox (no sé por qué.

Desde hace tiempo tengo la intención de hacer una página dedicada a grandes ilustradores (yo creo que, como a mi amiga Ana, me gusta más la ilustración y especialmente los bocetos, que los cuadros), no sé que tiene lo incompleto y lo imperfecto que me vuelve loco (a lo mejor pongo pronto por aquí mi ensayo Defensa de la imperfección). Mientras esa página de ilustradores llega a esta imperfecta página web, iré poniendo imperfectas e incompletas introducciones a esos ilustradores.

Cuaderno de Pekín

El pato de Pekín

2 de octubre

Ahora aquí.

 

Krazy Kat y el pato de Pekín

Ahora aquí.

 

Esto no es Esto no es una página web

5 de octubre

No lo es, porque Esto no es una página web es una cosa que escribí poco después de poner mi página en la Red.

Estaba preocupado, como les pasa a los niños pequeños, por la definición de mí mismo y de mis páginas web. Crisis que se siente siempre al empezar a caminar por un mundo nuevo: "Yo soy esto, yo no soy esto" y que hace a los niños y niñas aferrarse a su nombre y no tolerar bromas acerca del asunto.

Había cosas que veía en la red que no me gustaban, y me daba la impresión de que si yo estaba en la red tenía que compartir algunas de esas cosas y definirme o adaptarme al medio y a las ideas dominantes. Como no me apetecía hacerlo, porque detesto definirme y sobre todo adscribirme, escribí bastantes cosas para marcar mi propio territorio fantasma, como un gato peleón.

Entre mis marcas propias estaba el no tener un weblog con un título siempre igual, sino ir cambiando a menudo. Eso hace que seas menos definible: no se pueden referir a ti señalándote con el dedo de un logotipo: Turista en Madrid, Wordls, Erewhom digital, Monadolog, Love at first byte... Mundo flotante.

Empecé cambiando de weblog un poco al tuntún, pero acabé estableciendo un ritmo de uno o dos meses entre uno y otro (para no hacerme un lío con los calendarios).

Naturalmente, alguien se puede referir a mí diciendo: "¿Has visto lo último de danieltubau.com?" Sí, pero, en danieltubau. com hay muchas cosas y lo último no siempre es el weblog, pues tengo páginas o subpáginas paralelas y además... en fin, ya no necesito justificarme como en mis primeras andaduras digitales.

Otro de los rasgos diferenciales es que en mis weblogs no ordeno las entradas como suele hacerse (primero la última), sino que están ordenadas como en un diario tradicional. Eso me parece que es lo más razonable desde muchos puntos de vista (también he escrito varias cosas acerca de este asunto). Sólo conozco un weblog que lo haga también así: marcóticos.

Pero lo que más me interesaba era huir del reducionismo web y weblogero, logero, bitacorero o como quiera llamarse, y de las consignas al uso: si una página tiene que ser así o asá o si en un weblog tiene que haber tal o cual cosa.

Soy muy poco fetichista con los soportes del conocimiento (libros, páginas web, películas, museos, seres inteligentes) y tengo mi propia interpretación acerca del medio y el mensaje, que no sé si ya he puesto en esta página, pero que sin duda pondré algún día. Para decirlo hoy brevemente: escribo en esta página aprovechando las posibilidades del medio pero no sometiendome a sus limitaciones (o supuestas limitaciones). Escribo aquí como podría escribir en una libreta, aunque con un poco más de atención y cuidado, puesto que sé que esto lo leen otras personas [no es redundante "otras personas": también lo leen otras máquinas].

Sigo. Resulta que muchas de las cosas que escribí acerca de esta página no las puse en los weblogs, sino en páginas aparte. Y me he dado cuenta de dos cosas: primero, que esto lo lee casi todo el mundo que visita mi página pero que muy pocos visitan los vínculos a lo que no es el weblog.

En segundo lugar, me he dado cuenta también de que si ya es difícil navegar por esta página siguiendo los weblogs por orden cronológico, mucho más difícil resulta encontrar cosas que ni estaban en los weblogs ni se anunciaban en los weblogs. Es tan difícil que ni yo mismo las encuentro.

Y por eso escribo esto, porque buscando otra cosa he encontrado estos primeros textos y he decido rescatarlos. Y comienzo con Esto no es una página web, que sí será lo que leas a continuación.

Este rescate arqueodigital, además del componente egocéntrico inevitable, tiene un propósito oculto que pronto descubrirás

 

esto

Mi página web el 17 de junio de 2003, cuando no era una página web

 

Esto no es una página web

Escrito el 17 de junio de 2003

1

A muchos, el título de esto les sonará a paradoja. Otra paradoja al estilo de aquel ensayo que tanta polémica causó en su primera edición: Por qué el mundo digital no es digital.

Es posible que los lectores también recuerden el célebre cuadro de Magritte "Ceci n’est pas une pipe" ("Esto no es una pipa").

ceci nestpasunepipe

Magritte

Ceci n'est pas une pipe

Entonces, ¿se trata de una nueva paradoja, ante la que debemos sonreír con suficiencia y un poco de fatiga?

Yo creo que no.

A mí me gustan todo tipo de paradojas, pero mis preferidas no son las paradojas locas, aquellas que tan sólo plantean cosas imposibles o absurdas. Es cierto que a menudo son muy divertidas, pero no son las que más me gustan.

Las que me gustan tampoco son aquellas que no ofrecen ninguna salida posible, al estilo de los koans del zen, frases que el pobre novicio se mata por desentrañar hasta que de pronto, en mitad del esfuerzo y tal vez ayudado por un bastonazo de su maestro, alcanza el satori o iluminación.

No, tampoco son esas mis favoritas.

Un koan:
"Cuando encontréis a un maestro en la calle, no le saludéis con palabras ni sin ellas.¿cómo debéis tratarlo?"

Una antología de koans acaba resultando casi siempre aburrida. Tienen gracia cuando el contexto es interesante, pero en sí mismos, los koans no resultan interesantes, precisamente porque carecen de sentido. Si hallamos un sentido interesante a un koan, entonces habremos encontrado algo que su autor no quería que encontrásemos.

Me pregunto lo siguiente: puesto que hoy en día todo el mundo que se interesa por el zen sabe que un koan no tiene sentido, el aprendiz zen que vaya a un monasterio y le digan un koan, ¿para qué se va a tomar el esfuerzo de desentrañarlo?

 

Volviendo a las paradojas y a los diferentes tipos de paradojas, ¿cuáles son las paradojas que más me gustan?

Son las que expresan o revelan de alguna manera algo muy cierto o algo muy falso, o algo que no resulta tan evidente como parecía, o que muestran una relación entre dos cosas que parecían lejanas, o que revelan una diferencia entre dos cosas que parecían casi iguales.

Una buena manera de definir este tipo de expresiones paradójicas es la que emplea Borges para referirse al paradójico Oscar Wilde:

“Leyendo y releyendo, a lo largo de los años, a Wilde, noto un hecho que sus panegiristas no parecen haber sospechado siquiera: el hecho comprobable y experimental de que Wilde, casi siempre, tiene razón"

Habrá quien se tome la frase de Borges como una expresión paradójica e ingeniosa, es decir, como un comentario acerca de Oscar Wilde escrito al estilo de Oscar Wilde.

Esa es una de las bellezas del comentario de Borges, pero su principal belleza es que lo que dice es cierto: Wilde solía tener razón.

 

oscar wilde

Para Borges, no existe ningún escritor con más encanto que Wilde:
"Lo fue en el diálogo casual, en la amistad, lo fue en los años de dicha y en los años adversos. Sigue siéndolo en cada línea que ha trazado su pluma".

Wilde, al contrario de lo que piensa mucha gente, no sólo era un escritor delicioso y encantador, sino que, además, era uno de los pensadores más rigurosos y profundos de su época. Lo que pasa es que a menudo la profundidad y la seriedad se confunden con el aburrimiento.

Chesterton:
"Divertido no es lo contrario de serio: es lo contrario de aburrido"

Oscar Wilde, rodeado de revolucionarios y conservadores furibundos y dogmáticos, escribió uno de los mejores libros de política de su época: El alma del hombre bajo el socialismo, que todavía en los años setenta causaba escándalo en las filas de la izquierda reaccionaria, que son casi tan numerosas como las de la derecha reaccionaria (y esta no es una observación paradójica, sino sólo descriptiva).

Wilde, en definitiva, es uno de los autores más sensatos. A menudo, cuando nos reímos con una de sus ingeniosidades, debemos detenernos un momento y darnos cuenta de si la gracia está en el contenido aparentemente extravagante o en su escandalosa sensatez.

Lo mismo sucede con la mayoría de las paradojas de Chesterton, a quien cito tan abundantemente que, por una vez, me privaré de hacerlo.

En cuanto a la paradoja de Magritte y la pipa, su sentido más evidente es muy simple.

Además de simple, es interesante: una pipa dibujada no es una pipa. No se puede fumar con ella. Es una afirmación coincidente con aquella que dice: “El mapa no es el territorio”.

Lo interesante de estas paradojas es que nos hacen advertir de una manera fácilmente intuitiva algo que a menudo se presenta de una forma más sutil. Pocas veces nos vamos a enfrentar a alguien que pretenda que una pipa dibujada es una pipa o que un mapa de España es España, pero sí que nos encontraremos muchas veces con situaciones menos definidas en las que se expresan pretensiones igual de disparatadas.

 

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Cuando yo digo: Esto no es una página WEB, ¿a qué me refiero?

No me refiero a la frase misma “Esto no es una página WEB”. No, no se trata de una auto-referencia de la frase sobre sí misma.

Me refiero a lo que el lector ha pensado espontáneamente: a esta página web llamada danieltubau.com, en la que se incluyen todo tipo de cosas, entre ellas este ensayo.

Y afirmo que esto no es una página web porque lo importante no es que todas estas cosas se hallen en una página web. Yo estoy haciendo en cierto modo una página web, pero en un modo más fundamental estoy haciendo otra cosa, otras cosas.

Para aclarar la supuesta paradoja de un modo quizá didáctico pero espero que no ofensivo, pondré una sencilla comparación: ¿El Hamlet de Shakespeare es un libro? Parece que sí lo es. Pero, si vemos Hamlet representado sobre un escenario, ¿sigue siendo un libro? ¿Lo es si lo escuchamos grabado en un cassete?

Quizá lo de que sea un libro es difícil rechazar debido al hábito fuertemente arraigado, pero, lo pondré más fácil: ¿Hamlet en cassete es un cassete? ¿Lo importante del Hamlet grabado en cassette es que se trata de un cassete?

Lo mismo sucede con esta página web, que es una página web porque de no ser así tú no estarías leyendo esto ahora, pero que, al mismo tiempo, y fundamentalmente, no es una página web.

La conclusión de todo ello es que me siento bastante libre para hacer lo que me apetece en esta página web, puesto que no estoy haciendo una página web.

 

Dawkins contra el gen egoísta

9 de octubre de 2005

Richard Dawkins no fue quien propuso por primera vez la hipótesis de que el mecanismo básico de la evolución son los genes, pero si fue quien llamó más la atención al publicar su libro El gen egoísta.

Desde entonces se ha convertido en un lugar común decir que estamos a merced de nuestros genes y que son ellos quienes dirigen la evolución, no las especies, ni los grupos, ni los individuos u organismos.

A pesar de que la hipótesis del gen egoísta todavía no ha sido apoyada por ningún dato científico de primer nivel, algunos de sus partidarios la dan ya por hecha, lo mismo que la otra teoría de Dawkins, la de los memes o genes culturales.

Es obvio que este comportamiento se debe en parte a la ambigua manera de expresarse que tiene Dawkins a menudo:

"Somos máquinas de supervivencia, vehículos autómatas programados a ciegas con el fin de preservar las egoístas moléculas conocidas con el nombre de genes" 

En frases como ésta, ¿qué es lo que quiere decir Dawkins? ¿Que estamos programados por nuestros genes pero que esa programación no está programada? ¿Programación a ciegas? ¿Es es un concepto válido? ¿Se puede programar sin programar? ¿Se puede tener un fin sin tenerlo? ¿Se puede ser un vehículo autómata y egoísta al mismo tiempo?

Aquí se corre el riesgo de estirar tanto la definición de programar que acabe significando lo contrario: algo muy semejante a "azar" o "ensayo y error", sospecho. Lo mismo ocurre con su famosa expresión gen egoísta. ¿Hay que entenderla literalmente? ¿Son los genes egoístas del mismo modo que lo son los seres humanos?

Este tipo de afirmaciones a la macluhan pueden llegar a ser deliciosas, pero hay una diferencia entre el modo de proceder de Dawkins y el de McLuhan.

McLuhan se tomaba a sí mismo por algo así como un profeta que exploraba nuevos caminos, un nuevo William Blake: "los productos de mi mente son sondas que iluminan zonas oscuras". Seguramente tenía razón, porque parece cierto que algunas de sus profecías e intuiciones ahora revolotean a nuestro alrededor buscando mayor definición. Pero McLuhan se definía a sí mismo como explorador, no como explicador:

"El explorador es un ser absolutamente ilógico. Jamás sabe en qué momento va a hacer un descubrimiento extraordinario. Y la lógica es un termino que carece de sentido cuando se aplica al explorador. No explico nada. Exploro".

En El gen egoísta, Dawkins pretende más explicar que explorar, pero mezcla ambas cosas y a veces resulta difícil saber tras qué máscara se esconde. Muchas veces cambia el ritmo del baile según quiera afirmar algo o escapar a una posible refutación, moviéndose en cierta vaguedad que le hace inatacable.

Él mismo admite a menudo que sólo está proponiendo metáforas y deja bien claro que no cree que el egoísmo de los genes sea algo consciente (de nuevo una programación sin programa) y que su teoría de los memes o genes culturales es como mucho una exploración, pero, por otro lado, parece alentar interpretaciones literales de esas metáforas y exigir la aceptación de sus exploraciones como explicaciones.

O al menos así lo hacen muchos de sus seguidores, tanto en la cuestión de los genes como en la de los memes. De sus seguidores hablaré en la próxima entrada.

Pero el método argumentativo de Dawkins se parece, más que al de McLuhan, al de ciertos filósofos que usan las comillas para decir las cosas sin acabar de decirlas:

Esta 'demostrado' que la 'ciencia' opera a través de un 'empirismo ingénuo' falso

¿Quién puede saber, después de leer esta frase, qué es lo que está demostrado, por qué tipo de ciencia y en qué consiste un empirismo ingénuo entre comillas que además es falso?

La diferencia es que Dawkins usa comillas invisibles.

Y que Dawkins es un pensador muy estimulante y un escritor amenísimo e inteligente, muy de fiar excepto cuando comete esos pequeños pecadillos que, lamentablemente, afectan a sus ideas más importantes.

En uno de sus últimos libros publicados en España, El capellán del diablo, Dawkins cambia el ritmo y se ve en la obligación de dejar claro que él no piensa que estemos a merced de nuestros genes, como parecen creer muchos de sus seguidores.

No es que Dawkins dude acerca de su teoría. Se supone que sigue pensando que los genes son el componente básico de la evolución. Pero, sean o no los genes los protagonistas de la evolución, lo que dice Dawkins es que nosotros no somos sólo genes y que no estamos dominados por ellos. Es un breve artículo muy bien escrito y con hermosas metáforas.

Dawkins empieza su argumentación declarando sin ambages: "Es necesario poner a descansar el espectro del determinismo genético", y luego dice que el descubrimiento del supuesto 'gen gay' es una buena ocasión para ello.

Resume entonces ciertos experimentos que parecían detectar cierta predisposición genética hacia la homosexualidad y argumenta que eso no cambia nada o no debería cambiar nada en la percepción de la homosexualidad. Para explicar lo que quiere decir propone su primera imagen metafórica: la diferencia entre un plano y una receta. Una de las cosas que distingue un plano de una receta, dice, es que un plano es reversible y una receta no: podemos montar un coche siguiendo un plano y al desmontarlo tendremos las piezas del inicio tal como nos las mostaba el plano. Las recetas no son reversibles: un cocinero al degustar "la pièce de résistence de un rival no puede reconstruir la receta".

Los genes, dice Dawkins se comportan a veces como planos y a veces como recetas. La duplicación del ADN se produce como quien sigue un plano, pero "en el siguiente paso del proceso -el desarrollo de un cuerpo completo y sus predisposiciones psicológicas- las cosas empiezan a ponerse un poco más complicadas y se parecen más a una receta".

Tras desarrollar este tema, Dawkins ofrece una metáfora preciosa: "Piénsese en el cuerpo como en una sábana suspendida del techo por 100.000 bandas elásticas, todas ellas enredadas y enrolladas unas en otras. La forma de la sábana, el cuerpo, está determinada por las tensiones de esas banditas elásticas tomadas en su conjunto".

La metáfora es bastante evidente:

"Algunas de esas bandas elásticas representan los genes, otras los factores ambientales. Un cambio en un gen particular corresponde al alargamiento o acortamiento de unaparticular bandita elástica. Pero cada bandita individual está vinculada a la sábana sólo indirectamente, a través de incontables relaciones en la confusión de las demás banditas elásticas."

Y aquí viene la conclusión de la metáfora:

"Si se corta una bandita elástica o se la ajusta, habrá un cambio distribuido en las tensiones y el efecto sobre la forma de la sábana será complejo y difícil de predecir".

Es hermoso imaginar esas bandas elásticas reequilibrándose y la sábana ondulándose hasta que se reajusta de nuevo. Y es una buena síntesis de que los genes son importantes, de que el ambiente es importante y de que la suma de ambos factores (y también el azar) da lugar a situaciones complejísimas.

Y tiene más mérito al provenir de alguien al que normalmente se sitúa junto a los sociobiólogos y a los deterministas genéticos (pero Dawkins ya rechazaba de manera categórica tal posición en El gen egoísta).

Acerca de este mismo tema escribí una entrada en el weblog Intruso: Kinsey y la homosexualidad. Por otra parte he escrito muchas veces acerca del determinismo genético tan de moda hoy en día y especialmente en relación a las diferencias entre hombres y mujeres. Algunas de estas cosas las puedes encontrar en mi Cuaderno de biología.

Las citas de McLuhan están tomadas del estupendo artículo de Jorge Lozano ¿Quién teme a Marshall McLuhan?

Acerca de Dawkins, consulta las siguientes entradas.

 

Los memes de Dawkins y sus seguidores

Hace un año y pico subí a esta página un ensayo de 99 páginas dedicado a los memes de Dawkins. Yo no soy biólogo y no tengo capacidad para entablar una discusión con Dawkins o cualquier otro científico acerca de cuestiones de biología pura, pero lo hice por dos razones: porque soy un insensato y porque para hablar de los memes no hace falta tener mucha idea de biología.

Los memes son una de las cosas más amadas en el mundo digital. Un concepto que asoma por todos lados y que da pie a todo tipo de elucubraciones más o menos disparatadas, así que me pareció interesante tratar el tema.

Aunque yo cometo disparates bastante a menudo, casi siempre sé cuándo puedo estar cometiéndolos, así que suelo advertirlo a mis interlocutores. En los próximos días tendrás buenos ejemplos de esto.

Sin embargo, muchos de los partidarios de los memes, de los genes egoístas, de los campos mórficos de Sheldrake o de la homeopatía creen que están hablando de ciencia pura y de hechos demostrados. Yo estaría encantado de que muchas de esas cosas existieran y también de que se demostraran, pero es bastante bueno distinguir entre:

1. Querer que una cosa sea

2. Que una cosa sea

3. Demostrar que una cosa es, desde un punto de vista científico.

No siempre estas tres circunstancias se dan juntas. El asunto es complejísimo y no lo voy a desarrollar aquí, pero baste con decir que podemos estar seguros de que algo existe y sin embargo no saber qué es o por qué existe. Por ejemplo, la gravedad existe, pero todavía no se ha explicado científicamente. Cuando a Newton le preguntaron qué era esa fuerza gravitatoria universal que estaba en la base de su sistema, simplemente respondió: "Hypothesis non fingo" (no hago hipótesis). Su teoría mostraba cómo actuaba la gravedad pero no qué era.

En lo que se refiere a los memes, no hay indicios ciertos de su existencia más allá de juegos lingüísticos, y mucho menos razones científicas sólidas para creer en ellos, así que por ahora son puro querer.

En fin, que subí el ensayo sobre los memes y no tengo noticia de que nadie lo haya leído, así que lo he convertido a un formato más amigable (una página como esta que lees) y le he quitado todos los anexos, a ver si así a alguien le interesa y no le asusta, porque es un texto divulgativo nada complejo, espero.

Los memes de Dawkins: ideas platónicas, mundos popperianos y memética.

 

Cuadernos de biología

Estoy haciendo un esfuerzo para hacer esta página más fácil para ti y para mí. Poco a poco iré ordenando todo y convirtiéndolo a un formato semejante al de este weblog (pero conservaré los formatos antiguos como curiosidad). Creo que la navegación con la pestaña del lateral es bastante fácil, aunque, para que lo sea realmente, tengo que cambiar el diseño de las páginas a las que se llega.

Por ahora he juntado todas las cosas que he encontrado en mi web acerca de la biología y especialmente la evolución. Tal vez haya unas cuantas que han escapado a mí búsqueda, pero es bastante exhaustivo.

Así que si te gusta la biología, puedes visitar:

Cuadernos de biología

Cuadernos de ciencia

En realidad los Cuadernos de biología de los que hablaba en la entrada anterior son una sección de los cuadernos de ciencia, la primera que he completado por ahora:

Cuadernos de ciencia

 

Titania

10 de octubre de 2005

Una nueva página web de un gran amigo (pero no sé si se quiere mantener en el anonimato y no digo su nombre). Son fotografías con breves comentarios (lo que se llama fotoblog ahora) que resultan tan sugerente como su título. Por ejemplo, la del día 10 de octubre, Pie de foto, que no sé si interpreto bien.

pie de foto
Pie de foto: si quieres leer el comentario
de Leafar 01 visita su página Titania

Puedes visitarla con este enlace: Titania.

 

Un optimista es sólo un pesimista...

...bien informado.

En la continua pugna entre pesimistas y optimistas, hasta hace poco los optimistas se llevaban todo lo bueno, excepto la capacidad de informarse: "Un pesimista es sólo un optimista bien informado".

Que era bastante, porque no estar informado implicaba para el optimista las siguientes consecuencias: ingenuidad vergonzosa, complicidad con el sistema, ceguera ante lo que le rodea, indiferencia hacia el sufrimiento, buenismo infantil...

Naturalmente, no todos los optimistas acumulaban esa ristra de defectos, pero eso era más o menos lo que se daba a entender al decir que estaban mal informados: si estuviesen bien informados, se harían pesimistas.

Las cosas están cambiando y ahora resulta, cosa que ya sabíamos los que estamos más cerca del optimismo que del pesimismo, que los optimistas están mejor informados que los pesimistas.

Resulta que las personas optimistas, como leí hace poco en una revista de divulgación, viven mucho mejor que los pesimistas. No sólo porque su carácter les hace capaces de enfrentarse a los problemas, a los mismos problemas que derrumban a los pesimistas, sino también porque su manera de ver el mundo les da más oportunidades de disfrutar de cosas que a los pesimistas les pasan al lado sin que las vean. Incluso se podría decir que los optimistas disfrutan más del tiempo (y de más tiempo), porque  pierden mucho menos tiempo lamentándose.

El problema que tienen los optimistas es que desde un punto de vista filosófico su postura tiene poco glamour. Excepto entre gran parte de los filósofos de la antigua Grecia, algunos heterodoxos de la India, varios taoístas, algunos raros filósofos chinos de la época de las cien escuelas, y muchos de los ilustrados (que eran pesimistas informadísimos y, por tanto, optimistas), no recuerdo ahora muchos pensadores que considerasen que la meta del ser humano ha de ser la búsqueda de la felicidad o que la postura vital más adecuada es el optimismo, sobre todo en los últimos doscientos años.

Se da la curiosísima paradoja de que la fe en el progreso, considerada hoy en día como un cachivache filosófico que hay que tirar a la basura, siempre decae en los momentos en los que precisamente se demuestra que las cosas pueden mejorar, dando pábulo a que los pesimistas se hagan con el mando proclamando que nada tiene remedio pero asegurando que ellos tienen la (sangrienta) solución. Una paradoja de este tipo es la de los fervorosos fans de la alienación, que precisamente consideran alienadas a las sociedades menos alienadas, que son las que ellos tienen el privilegio de habitar. En las sociedades verdaderamente alienadas es imposible percibir siquiera la alienación.

Pero es que ahora la cosa del pesimismo y el optimismo se empieza a medir y, como parece que si una cosa se mide es ya más cierta (lo que tiene su parte de verdad, quizá también cuantificable), el optimismo empieza a tener cierto glamour intelectual porque al menos la ciencia lo respalda, incluso a pesar de la avalancha de libros de autoayuda más o menos simplistas que inundan las librerías.

 

Libros de autoayuda

Digo más o menos simplistas porque más del ochenta por ciento (he aquí una medida aproximativa) del contenido de esos libros es excelente, y sólo un 20% es trivial y simplista: el que pertenece al autor. O al recopilador.

En realidad, esos libros no hacen más que recoger lo mejor de las fuentes del optimismo sobre todo griegas, taoístas e ilustradas, pero también en lo que se llama sabiduría popular, desde las andanzas del mulá Nasrudín al Quijote. Y en todo el fondo de pensamiento que no se pone en las estanterías de Filosofía, sino en las de novela, poesía, ensayo ligero y teatro.

El problema es que los autores-recopiladores suelen estropear esas ideas con explicaciones vacuas y vacías, cuando no reaccionarias, como en el caso de Paulo Coelho o Carlos Castaneda. Es mejor lo que hace Jean Claude Carriere en El círculo de los mentirosos, que sólo recopila las historias y añade un prólogo tan interesante como todo lo que escribe. Pero, por supuesto, también se pueden comentar las historias recopiladas, pero no para convertirlas en simplismos de andar por casa y desactivar toda su potencia original. Hay que hacer justo lo contrario, que esas ideas se hagan más sugerentes, que se unan a otras con las que parecían no tener relación, que mantengan el poder de sugerencia y a veces de ambigüedad, que no llevan al lector a repetir un lema sin más, sino a investigar y pensar de verdad. Es lo que consigue en, mi opinión, el extraordinariamente estimulante Paul Watzlawick en sus libros.

Y quiero aclarar que el género de los libros de autoaprendizaje o autiayuda me parece uno de los mejores, a pesar de que abunden tantos que caen en cierto simplismo. A este género pertenece el extraordinario Manual de Epícteto, el Lun Yu o Analectas de Confucio, La conquista de la felicidad, de Bertrand Russell, las dos éticas de Aristóteles, muchos de los libros que escribió Epicuro (y del que casi sólo conservamos la Carta a Meneceo), y muchas otras obras deliciosas y útiles. Más reciente, y también muy bueno Cómo salvar tu vida con Proust, de Alain de Botton.

 

Lo psicosomático


De vuelta al tema, el optimismo. Pues sí, parece que todos los resultados cuantificables hacen que la vida del optimista sea mejor que la del pesimista, incluso en igualdad de estímulos externos. Desde hace mucho tiempo se sabe que el estado de ánimo influye fuertemente en la salud.

Uno de los que primero lo dijo fue Oliva Sabuco de Nantes Barrera, autora de la Nueva filosofía de la naturaleza del hombre, un libro delicioso escrito en forma de diálogo y publicado en 1587 en el que se anticipa y mejora el dualismo de Descartes, refutándolo.

Su consideración de lo psicosomático (que ella no llama así, por supuesto) también es anterior a Francis Glisson y Thomas Willis. En fin, hablé de ella en Esklepsis 5 y todavía le debo un ensayo desde hace más de diez años. Quizá pronto pague esa deuda.

Lo psicosomático influye fuertemente en la manera en que una enfermedad evoluciona. En algunos casos puede, no ya causarla (eso quizá también), pero si favorecer su aparición. Y aquí una aclaración personal.

Tras pasar por una larga enfermedad, me volví bastante quisquilloso respecto a lo psicosomático e incluso hay gente que piensa que no creo que sea un concepto válido. Se equivocan.

Lo que sucede es que lo psicosomático se ha convertido en una manera de explicar sin explicar, y muchos recurren a ello con excesiva facilidad, hasta el punto que casi siempre que un doctor te dice que algo es psicosomático lo que te está diciendo es que no tiene ni idea de lo que te pasa.

Otra consecuencia negativa del recurso a lo psicosomático es la tendencia a culpabilizar al enfermo de sus enfermedades, como si fuera alguna especie de defecto moral ponerse enfermo, a la manera de la utopía de Samuel Butler Erewhom, donde se encierra a los enfermos y se manda al hospital a los criminales. De esto habla mucho y muy bien Susan Sontang en La enfermedad y sus metáforas.

Y tampoco hay que olvidar, por mucho que influya lo psicosomático en la enfermedad, que casi todas las enfermedades precisan de medicinas, entre otras cosas porque las medicinas también modifican el estado de ánimo, y no me refiero a los psicotrópicos, sino a cualquier medicina que ataque a los gérmenes, virus o bacterias.

Mi enfermedad me demostró con bastante claridad y con abundancia de ejemplos que no basta con querer curarse para curarse. No comparto un sentir bastante extendido en contra de la medicina llamada convencional, sino todo lo contrario.

Pero que las medicinas sea necesaria no significa que no influya también el estado de ánimo, como también admite la propia Susan Sontag, y como también demostró, al vivir más de treinta años después de que le diagnosticaran un cáncer incurable y le predijeran de seis meses a un año de vida. Sontag se negó a este dictamen y ello sin duda ayudó, junto a otro gesto que no hay que subestimar: cambió de médico.

También al paleontólogo Stephen Jay Gould le dijeron algo parecido, pero él consultó la estadística y vio en los extremos había gente en su situación que había vivido 20 años y se dijo que él podía ser de los que compensan la media por arriba: vivió más o menos veinte años (murió a causa de un cáncer distinto). Ahora bien, toda la voluntad del mundo no basta por sí sola para curarse del cáncer, pero la medicina ya cura más del 50% de los casos y cada vez más, en gran parte gracias al diagnóstico precoz.

 

El efecto placebo

Y de nuevo en el tema del optimismo. Hay que tener también en cuenta el efecto placebo. Nos dan un azucarillo diciéndonos que es una potente medicina y nos ponemos mejor.

Hasta hace poco el efecto placebo se consideraba un interesante fenómeno psicosomático que parecía consistir en que nuestro convencimiento de que estábamos tomando una buena medicina podía hacer que nos sintiéramos mejor (aunque no lo estuviéramos), o que al mejorar nuestro estado de ánimo nuestro organismo luchaba mejor contra la enfermedad. Hace poco se ha descubierto que el efecto placebo es literal: no es que no percibamos o no hagamos tanto caso al dolor que realmente sentimos, es que no lo sentimos.

"Encontramos que los placebos disminuyen la respuesta cerebral al dolor en áreas que parecen codificar la magnitud de la experiencia dolorosa. Esto sugiere que dicha experiencia se altera realmente". ( Dr. Tor Wager, de la Universidad de Columbia en Nueva York, en Doyma)

 

Y finalmente... el nocebo

Y al placebo hay que añadirle el nocebo, que es el efecto contrario: se da cuando estamos tan poco convencidos de la efectividad de una medicina que conseguimos disminuir sus virtudes.

Somos víctimas del efecto nocebo también cuando tememos que una inyección, nos va a hacer mucho daño... y efectivamente nos lo hace. No sólo por el efecto nocebo en sí, sino porque ponemos tenso el cuerpo, temblamos, nos movemos y hacemos que la aguja no penetre limpiamente y nos cause dolor. Si el efecto placebo es el favorito de los optimistas, el nocebo sin duda es el de los pesimistas.

La conclusión de todo esto es la que ya enunciaba el título de la primera entrada: si uno está bien informado, será optimista. Pero claro, el pesimista puede serlo tanto que, a pesar de toda esta útil información, se sienta incapaz de cambiar: "Ese es mi problema, que no puedo cambiar", lo que es una conclusión muy pesimista.

 

El optimista pesimista

Por otro lado, frente a un equívoco frecuente, hay que distinguir entre lo que son el optimismo y el pesimismo propiamente y lo que es una consideración optimista o pesimista acerca de una situación.

El optimismo y el pesimismo son en esencia actitudes ante la vida o estados de ánimo transitorios o permanentes, no descripciones ni valoraciones.

Si alguien examina la situación en África difícilmente podrá extraer lo que se llama una "conclusión optimista". Aquí se entiende optimista como sinónimo de "positiva". Por fuerza su conclusión ha de ser negativa y pesimista.

Pero otra cosa es que esa persona se proponga hacer algo para mejorar África.

En este caso, su actitud ante su propio intento sólo puede ser optimista, a pesar de que pueda considerar que el proyecto tiene muchas posibilidades de fracasar o que es una gota en el océano. Pero debe actuar como si creyera que va a servir para algo, porque de no ser así, parece absurdo que siquiera actúe.

No es mi intención tampoco caer en el recurso fácil de decir que si alguien actúa entonces es optimista y si no lo hace es pesimista. A esa conclusión parece que llegaron los pesimistas en su facción nihilista, una de las más activas en el siglo XIX. Yo admito que un pesimista o un optimista pueden actuar en una situación determinada aún sabiendo que lo que hacen no va a servir para nada, pero concientes de que no se puede hacer otra cosa (ya sea por algo relacionado con el sentido del deber o porque realmente no hay otra cosa que hacer).

A lo que me he querido referir en esta larga disquisición es a algo parecido a lo que sucedía con la dicotomía de la que hablaba hace dos días entre los genes y el ambiente: que los genes influyen, y a veces decisivamente, es obvio, pero que con esos mimbres, esos cientos de tiras elásticas que nos sostienen como dice Dawkins, podemos hacer una flecha o una cesta también. Sea cual sea la situación en la que nos encontremos, nuestro estado de ánimo y nuestra actitud puede empeorarla o mejorarla, a veces levemente, otras de manera radical.

Desde mi lecho de enfermo, sin voz pero con ánimo optimista.

De Paul Watzlawick se pueden recomendar aquí apresuradamente: Es real la realidad?, La coleta del barón de Münchhausen o La realidad inventada. Más divulgativos o fáciles de leer: El arte de amargarse la vida y Lo bueno de lo malo. Pronto hablaré más de Watzlawick.

Hablé de lo psicosomático en el weblog Mazda, a propósito de mis hipotéticas manías, y también allí mencioné a Oliva Sabuco: Cronos.

Erewhom es una novela utópica (o distópica) escrita por Samuel Butler en la que el viajero encuentra una civilización desconocida, tal vez descendiente de aquella misteriosa tribu perdida de Israel. En esa sociedad, como he dicho, se encierra a los enfermos y se hospitaliza a los delincuentes. También han destruido las máquinas y son vegetarianos: en uan época llegaron incluso a dejar de comer vegetales y vivir del aire y casi se extinhguieron. A ese libro de Samuel Johnson se debe el título de uno de mis weblogs: Erewhom digital.

De Susan Sontag he hablado varias veces, pero específicamente acerca de su libro La enfermedad y sus metáforas lo hice en el weblog La vorágine cuando murió: Susan Sontag.

Acerca de la Nueva Filosofía de la naturaleza y del hombre y del interesante asunto de su autora/autor hablaré mañana.

Lo que tengo es una simple infección de garganta, nada grave.

 

El caso Sabuco

15 de octubre de 2005

Acerca de Oliva Sabuco publiqué un artículo en mi revista Esklepsis número 5 (1999). Pronto subiré el número 4 de Esklepsis y espero hacer lo mismo más adelante con el número 5.

En ese artículo se habla de su complejo caso, pues los expertos no están seguros de si el libro Nueva filosofía de la naturaleza y del hombre lo escribió ella o su padre. Al parecer, hace poco la Biblioteca Nacional y la Biblioteca de Medicina de EE.UU han cambiado la atribución y se la han dado a Miguel Sabuco.

Lo he sabido porque he encontrado la mención de un artículo en el que se hace un llamamiento para que se devuelva la atribución a Oliva. Puedes verlo (pero no se puede leer el artículo sin pagar) en: The Haworth Press. En vista de lo cual, voy a poner aquí a continuación el articulillo que publiqué en Esklepsis, en 1999.

 

Oliva Sabuco y la nueva filosofía
(ESKLEPSIS 5: La mitad oculta)

olivasabuco

En 1587 se publicó en Madrid Nueva filosofía de la naturaleza del hombre. Su autora, Oliva Sabuco de Nantes Barrera, dedica la obra al rey Felipe II y afirma que trata del conocimiento de sí mismo y "da doctrina para conocerse y entenderse el hombre a sí mismo y a su naturaleza, y para saber las causas naturales, porque vive y porque muere o enferma".

Doña Oliva Sabuco nació el 2 de diciembre de 1562 en Alcaraz, hija de Miguel Sabuco y Francisca de Cózar. A los 18 años, Oliva se casó con Acacio de Buedo. Cuando se publicó su libro tenía 25 años.

Partida de nacimiento

"Diciembre. En dos días de diciembre de este baticé a Oliva, hija del bachiller Miguel Sabuco y de Francisca de Cózar su mujer; padrinos el Dr. Alonso de Heredia de pila y Catalina Cebrián de Vizcaya y esta cuia como de pila, mujer del licenciado Juan Velázquez, y Bárbara Barrera, mujer de Rodrigo de padilla y Bernardina de Nantes, mujer de
Juan Rodríguez M. López Licenciado".

Tanto La Nueva Filosofía como su autora recibieron encendidos elogios de sus lectores, que apreciaron tanto el contenido filosófico y científico del libro como su estilo, que llegó a ser comparado con el de Cervantes. Lope de Vega la llamó "la décima musa".

"Entre las asperezas de Sierra Morena fertilizó esta Oliva el orbe de las letras…En aquellos felices tiempos en que los Vegas y los Valles ilustraban el mundo con sus obras, Oliva tuvo aliento para decirle a Felipe II, su soberano, que Aristóteles y los demás filósofos no habían entendido la naturaleza del hombre". (Martín Martínez)

En siglos posteriores, médicos ilustres señalaron el valor de un libro que anticipaba "doctrinas y descubrimientos que comúnmente se atribuyen a autores extranjeros".

"Los ingleses, y particularmente Encio, han construido sobre el libro de Oliva el famoso sistema del suco nervioso, aunque no la nombran".
(Martín Martínez)

"En el orden médico, tendríamos que decir que la obra se sitúa en lo que hoy constituye la corriente de la medicina psicosomática". (Rivas Navarro)

"Adelanta los experimentos de Miller con las ratas acerca de la tendencia adquirida del miedo… Anticipa las experiencias dialógicas o la estructura de los encuentros de Martin Buber, como única salida del hombre para su autodescubrimiento." (Domingo Henares)

Por si esto fuera poco, La Nueva Filosofía demostraba, de nuevo en contra de la opinión extranjera, que en España sí había habido Renacimiento, puesto que "incluso las mujeres" eran capaces de escribir tratados científicos innovadores y de primer orden.

"Esta obra recomendable de Alibert [Fisiología de las pasiones] tiene, sin embargo, un precedente en la de Oliva, impresa en 1587, con lo que 238 años antes que Alibert… Una española literata descubrió, con bastante precisión y con el método que proporcionaban los conocimientos de aquella época, la filosofía de los afectos, o fisiología de las pasiones". (Mosacula)

Es cierto que algunos opinaron que una obra tan erudita y compleja no podía ser obra de una mano femenina, pero los defensores de Oliva, adelantándose a las reivindicaciones feministas, no admitían tales razones. Uno de ellos, José Marco Hidalgo, biógrafo y ardiente defensor de Oliva, añade interés al curioso caso de La nueva filosofía.

José Marco Hidalgo se presentó en 1900 a unos juegos florales de Albacete que proponían el tema "Biografía de un hijo ilustre de Albacete". El premio quedó desierto precisamente porque todos los trabajos presentados trataban de Oliva Sabuco, incluido el de José Marco Hidalgo.

En su trabajo, que recibió un accésit al que renunció, Jose Marco Hidalgo muestra hacia Oliva una admiración absoluta, y más de una vez defiende la autoría de sus obras adoptando posturas progresistas en lo que a la capacidad intelectual de las mujeres se refiere, lo que es muy meritorio para un mundo y un país en el que las mujeres ni siquiera tenían derecho a votar.

Así, tras recomendar varias obras acerca de la inteligencia de la mujer, Jose Marco Hidalgo dice: "Os convenceréis (tras leerlas) de que la mujer es igual, si no superior, al varón en inteligencia".

"No cabe admitir, ni aun como discutible, la duda apuntada por un escritor que se ha ocupado de Doña Oliva, de que algún enamorado de esta señora desease hacer célebre su nombre poniéndolo al frente de sus escritos. Aparte de lo pueril de la invención, que pocos o nadie admitirán como factible, resulta que a Doña Oliva no se le puede negar la gloria de la originalidad de sus obras, por el sólo hecho de haber alcanzado éstas un mérito científico y literario de mucho valer; pues discurriendo de esta equivocada manera, lo mismo podríamos afirmar, que el sistema planetario de Galileo se lo reveló a éste una vecina suya, y el descubrimiento de América se debe a las confesiones que a Colón hizo su mujer antes de morir, para hacer célebres los nombres de estos dos insignes personajes, y que por tanto sus descubrimientos nunca pudieran ser debidos a sus estudios y desvelos."
[Defensa de Oliva por José Marco Hidalgo]


Además de defender a Oliva, José Marco Hidalgo resuelve en ese primer trabajo algunos misterios y equívocos. Niega que Oliva, como sostenía Sánchez Ruano, pudiera ser de origen morisco, pues existe una petición de información de nobleza de sangre a nombre de Catalina Sabuco, hermana de Oliva.

En lo que se refiere a la boda, pese a no hallarse tampoco el registro de la misma, Marco Hidalgo puede asegurar que se celebró el 18 de diciembre de 1580. Y en cuanto a la muerte, nada es seguro, aunque le parece dudosa la fecha dada en ocasiones: 1622.

Tras la defensa de José Marco Hidalgo, el asunto de la autoría de La Nueva Filosofía parece resuelto.

Sin embargo, en 1903, aparece un artículo en la Revista de Archivos titulado: "Doña Oliva de Sabuco no fue escritora". En este artículo se demuestra que La Nueva Filosofía no fue escrita por Oliva, sino por su padre, Miguel Sabuco. El hombre que derriba de su pedestal a Oliva no es otro que el que tres años antes la defendiera a capa y espada: José Marco Hidalgo.

Actualmente, suele atribuirse la Nueva Filosofía a Miguel Sabuco. ¿Qué pruebas presentó José Marco Hidalgo para lograr tal unanimidad?

1) La carta de autorización que Miguel Sabuco dio en 1587 a uno de sus hijos para publicar la obra en Portugal: "Sepan cuantos esta carta de poder vieren como yo el bachiller Miguel Sabuco, vecino desta ciudad de Alcaraz, autor del libro intitulado Nueva Filosofía, padre que soy de Doña Oliva mi hija, a quien puse como autor sólo para darle honra, y no el provecho ni interés, otorgo y conozco todo mi poder complido."


2) El testamento de Miguel Sabuco, con fecha de 20 de febrero de 1588:

"In dei nomine Amen. Sepan cuantos esta carta de testamento e última voluntad vieren como yo el bachiller Miguel Sabuco, vecino desta ciudad de Alcaraz, estando en salud y en muy seguro entendimiento e memoria natural la que Dios nuestro señor fue servido de me dar, temyendome de la muerte ques cosa natural, creyendo como creo el misterio de la santísima trynidad y todos aquellos que tiene cree e confiesa la santa madre yglesia católica romana y en esta católica creencia, me confieso de haber vivido y protesto de vivir y morir, tomando como tomo por intercesora y a abogada a la bienaventurada señora santa María nuestra señora, a la cual suplico ruegue a su preciosisimo hijo nuestro señor Jesuchristo perdone mi anima y la lleve a su santa gloria a gozar con sus santos quando El sea servido, hago e ordeno este mi testamento e ultima voluntad en la forma e manera siguiente… Item, aclaro que yo compuse un libro yntitulado Nueva Filosofía e una norma y otro libro que se ymprimiran, en los cuales todos puse e pongo por autora a la dicha Luisa de Oliva my hija, sólo por darle el nombre e la onra, y reservo el fruto e probecho que resultare de los dichos libros para my, y mando a la dicha my hija Luisa de Oliva no se entremeta en el dicho privilegio, so pena de mi maldición, atento lo dicho, demás que tengo fecha ynformación de cómo soy el autor y no ella. La qual ynformación está en una scriptura que paso ante Villarreal scribano."

Como se ve, en ambos documentos, Miguel Sabuco se proclama a sí mismo autor de La Nueva Filosofía y amenaza a su hija con su maldición si se atreve a discutirlo. Con la misma firmeza que antes defendiera la autoría de Oliva, Jose Marco Hidalgo defiende ahora la del padre, que le parece fuera de toda duda.

José Marco Hidalgo termina su artículo con una disculpa dirigida a Oliva:

"Perdóname, ilustre alcacereña, si al examinar los archivos de esta ciudad, en los que me prometía encontrar importantes documentos que hubiesen contribuido a enaltecer más y más tus gloriosos méritos, haya dado con el engaño fraguado por tu mismo padre y por él descubierto y confesado en su testamento, bajo el peso tremendo de una maldición tal vez inmerecida. Hubo un tiempo en que creí que, si tus mortales restos reposaban en la modesta y hoy arruinada parroquia de San Pedro, de esta ciudad, el universo entero era demasiado pequeño para contener la gloria que supiste alcanzar con tus escritos. Mas confieso con el mayor sentimiento que me he equivocado, puesto que el sepulcro de tu gloria es mucho más reducido que el de tu cuerpo. Este continuará su eterno sueño en la parroquia de San Pedro; el de aquélla se halla entre las empolvadas y amarillentas hojas de los protocolos de Alonso Romero y Francisco Gonzalez de Villarreal." Jose Marco Hidalgo, Oliva de Sabuco no fue escritora (Revista de archivos y museos, julio de 1903).

 

Años después, otro estudioso, Benjamín Marcos escribe un libro acerca de Miguel Sabuco que titula significativamente: "Miguel Sabuco (antes doña Oliva)".

Aunque asegura que él hubiera preferido que el autor de La Nueva Filosofía fuera autora, admite que los argumentos de Jose Marco Hidalgo le han convencido e incluso afirma que no era razonable pensar que una mujer de 23 años pudiera escribir una obra tan importante.

Así ha quedado la cosa. Ahora casi todos los expertos atribuyen La Nueva Filosofía a Miguel Sabuco.

A mí, sin embargo hay algunas detalles que me hacen dudar. Antes de examinar esos detalles sospechosos, propondré la siguiente situación imaginaria:

Situación imaginaria

Oliva Sabuco escribe La Nueva Filosofía. La obra es elogiada en todas partes. Miguel Sabuco siente envidia por la fama de su hija y decide apropiarse de la autoría. Hay que admitir que no debía resultarle difícil a un varón del siglo XVI conseguir que sus reivindicaciones fueran más respetadas que las de una mujer. Sin embargo, Oliva no acepta ceder su autoría y se rebela, todo lo cual desemboca en la maldición del padre.

Esta es una posibilidad, más adelante se mencionarán otras. Veamos ahora los indicios que hacen dudar de que La Nueva Filosofía fuera escrita por Miguel Sabuco.

Primero: Miguel Sabuco dice en su testamento que ha dejado pruebas de su autoría en manos del escribano Villareal. Pero estas pruebas no se han encontrado, como admite el propio Jose Marco Hidalgo.

Segundo: la edición original de la obra viene precedida por dos sonetos de elogio a Oliva.

1

Oliva de virtud y de belleza
Con ingenio y saber hermoseada,
Oliva do la ciencia está cifrada
Con gracia de la suma eterna alteza:
Oliva de los pies a la cabeza
De mil divinos dones adornada,
Oliva para siempre eternizada
Has dexado tu fama y tu grandeza.
La Oliva en la ceniza convertida
y puesta en la cabeza nos predice
Que de ceniza somos y seremos:
Mas otra Oliva bella esclarecida
En su libro nos muestra y significa
Secretos que los hombres no sabemos.

 

2

Los antiguos filósofos buscaron
Y con mucho cuidado han inquirido
Los sabios que después dellos han avido
la ciencia y con estudio la hallaron,
Y cuando ya muy doctos se miraron
Conocerse a sí propios han querido,
Mas fue trabajo vano y muy perdido
Que deste enigma el fin nunca alcanzaron.
Pero pues ya esta Oliva generosa
Da luz y claridad y fin perfecto
Con este nuevo fruto y grave historia,
Tan alto que natura está envidiosa
En ver ya descubierto su secreto,
Razón será tener del gran memoria.

Pues bien, los dos sonetos fueron escritos por el licenciado Juan de Sotomayor, que vivía en Alcaraz y, por tanto era vecino de Oliva y de su padre. Como se ve, Juan de Sotomayor no pone en duda la autoría de Oliva en sus sonetos. Por si acaso he intentado buscar en los dos sonetos alguna clave oculta, como el nombre Miguel. No he encontrado nada.

Tercero: otro contemporáneo de Oliva, el doctor Martín Martínez elogia a la escritora"por haber tenido el valor para escribir un nuevo sistema de Medicina". Sin embargo, por otra documentación, no me queda muy claro si este Martín Martínez era realmente contemporáneo de Oliva.

Cuarto: Dice uno de los defensores de Oliva que ésta pudo adquirir sus grandes conocimientos "a través de los estudios que llevó a cabo con el bachiller Gutiérrez, con Simón Abril, mediante el contacto asiduo del doctor Heredia, su padrino de bautizo, y a través de las predicaciones de los religiosos del lugar".

Y, ¿por qué no?, junto a su padre Miguel Sabuco. Si Miguel Sabuco, pudo obtener esos conocimientos, ¿por qué no iba a poder adquirirlos su hija? ¿Dudaríamos de la misma manera si se tratara de un hijo?

Quinto: el dato que a mí me parece más importante, y que me hizo dudar de cualquier intento de no atribuir la obra a Oliva es la dedicatoria de La Nueva Filosofía, en la que el autor habla de sí mismo como si se tratara de una mujer:

"Una humilde sierva y vasalla, hincadas las rodillas en ausencia, pues no puede en presencia, osa hablar…"

Incluso es posible que la propia Oliva temiese al publicar su libro que su padre intentase arrebatarle la autoría, pues en la primera edición de La nueva filosofía se añade una significativa carta dirigida a Francisco de Zapata, conde de Barajas, Presidente de Castilla y del Consejo de Estado de su Majestad:

CARTA EN QUE DOÑA OLIVA Pide favor, y amparo contra los émulos de este Libro(…) Si el Rey nuestro señor, y vuestra señoría ilustrísima en su nombre, fuese servido de concederme su favor y mandar juntar hombres sabios… yo les probaré y daré evidencias....(de que) la verdadera medicina y la verdadera filosofía es la contenida en este libro, que yo indigna ofrezco, y encomiendo a V.S.I (que representa a la Persona Real) y pongo debajo de sus alas, y amparo, y a mí con él…"

La carta termina con la frase: "Omnia vincit veritas". Es decir: "La verdad vence a todo", lo que quizá no sólo se refiere a la verdad de sus teorías, sino que anuncia el resultado de la temida batalla por la autoría.

Pues bien, quienes dicen que Miguel Sabuco es el autor de La Nueva Filosofía o quienes sostienen que es un libro colectivo, en fin, quienes niegan que la autora sea Oliva, ¿creen que el rey Felipe II se habría tomado con humor el engaño de quien se finge mujer?. Si el rey hubiese decidido seguir el consejo de esta carta y hubiese convocado a sus doctores, ¿se habría presentado Miguel Sabuco para demostrarles la verdad de su autoría al mismo tiempo que la falsedad de la atribución del libro?

También Martín Martínez opina que "el soberano a quien se dedicó [la Nueva Filosofía] fue demasiado grave y circunspecto para que, en materia tan importante y seria, nadie se atreviese a hablarle disfrazado"

Sexto: la actitud del padre en su testamento, la maldición con que amenaza a su hija, no coincide para nada con los consejos que el autor de La Nueva Filosofía da continuamente en su obra, pero, como ya se dijo en otro número de Esklepsis (Los libros perdidos: Tritogenia) el que un autor o un filósofo siga sus propios consejos es una cosa bastante rara.

Cuando me disponía a dar ya fin a este artículo que empecé hace muchos años, pues quise incluirlo en el primer número de Esklepsis desde que concebí la idea de la revista, encontré en Internet un nuevo dato en favor de Oliva. Se halla en una página feminista en la que se denuncian los intentos de arrebatar a las mujeres la autoría de sus obras. Se cuenta que en 1987 los expertos del Instituto de Estudios Albacetenses sustituyeron a Oliva por su padre como autor de La Nueva Filosofía, basándose en el testamento de Miguel Sabuco.

Pues bien, parece que una investigadora, Mary Ellen Waithe ha examinado el testamento de Miguel Sabuco y señala el curioso hecho de que no finaliza como solían y suelen hacerlo todos los testamentos, es decir, con una revocación de todos los testamentos anteriores y la firma del notario y de los testigos. En este caso, se añade la reivindicación del libro y la maldición a Oliva. Pero, además, esa reivindicación y maldición está escrita con una letra más firme, que procede claramente de una pluma más pequeña.

Waithe sugiere que ese párrafo fue añadido por Miguel Sabuco posteriormente a la firma del testamento. A los que defienden la autoría de Miguel Sabuco porque un hombre no miente cuando sabe que va a morir (Domingo Henares: "ante las puertas de la eternidad la verdad resplandece como nunca para un creyente"), Waithe responde que, en contra de lo que se solía suponer, Miguel Sabuco no murió en el mismo año en el que redactó y firmó el testamento, sino que vivió al menos catorce años más.

Esta es una última suposición mía: quizá en este deseo de Miguel Sabuco de venganza póstuma contra su hija tuvo que ver el pleito que tuvo con ella y con su esposo a propósito de la dote (él debía entregar un dinero que luego consideró excesivo).

Así que, como se ve, el asunto no está claro y cada cual ha de elegir el riesgo de ser injusto con Miguel o con Oliva.

A mí me parece que la obra ha de seguir atribuyéndose a Oliva. No afirmo que la escribiera ella, ¿quién sabe?, pero hay tantas o más razones para pensarlo que las que inclinan la balanza a favor del padre. Si el padre de Descartes o el de Leibniz (o el de un autor menor) hubiese reivindicado en su testamento la autoría de la obra de su hijo, creo que nadie se lo tomaría en serio. Quizá algún día alguien demuestre definitivamente quien fue el autor de La nueva filosofía. Tal vez el tiempo me reserva ese placer.

[He hablado del caso "Oliva" pero no he dicho casi nada del libro de Oliva. Lo haré en el próximo número de Esklepsis. (Daniel Tubau, 1999, Esklepsis 5)]

L'est de la brúixola

16 de octubre de 2005

El miércoles estuve en Sitges. Fui a ver la película de mi amigo Jordi Torrent L'est de la bruixola (El este de la brújula). La película se dessarrolla en Barcelona, en una Barcelona cosmopolita, muy distinta a la que a menudo aparece en los periódicos, donde la cuestión política tiñe y deforma todo.

Es una Barcelona en la que se mezclan personas de todos los países. La Barcelona que yo conozco, porque de la otra apenas tengo noticia (sólo tengo de ella las "noticias"). Como decía el biólogo Uexkhull, los animalillos no sólo vivimos en un medio o ecosistema, sino que dentro de él creamos nuetsro propio sub-medio: eso hace que dos personas muy diferentes vivan y no vivan en la misma ciudad.

Una de las cosas más hermosas de la película es ver todas esas lenguas mezcladas: marroquí o árabe, francés, inglés, alemán, ¿hindi?, catalán, castellano... Los personajes hablan en todas esas lenguas unos con otros y logran entenderse y quererse.

lestdelabruixola

De manera paradójica, dos de los personajes consiguen quererse a pesar de no hablar ninguna lengua común, mientras que la comunicación resulta más complicada con los que en principio debería ser más fácil entenderse (con gente que habla en catalán y con gente que habla en castellano). Pero tal vez sea sólo casualidad...

Una de las cosas que más me gustó es que los personajes están tan bien trazados, y con tanto cariño, que te queda la sensación de que son personas reales, que todavía deben seguir en esa pensión de Barcelona y juegan todas las noches al parchís. Parece que han dejado por un momento la pensión para hacer de actores (y muy bien). Y además son gente tan estupenda que te gustaría conocerlos.

Jordi hizo esta película hace seis o siete años y su estreno ha ido complicadísimo, lleno de problemas, hasta el punto que, como bromeamos después, es casi otra película. Ahora espero que pueda estrenarse en los cines.

 

El este de la brújula

Desde Madrid, Sitges y Barcelona están al este de la brújula. Después de la película, mi hermana Natalia y yo quedamos con Jordi y conocimos a dos amigos suyos. A uno de ellos ya lo conocí hace unos diez años, pero al otro, Luis, tenía pendiente conocerle desde hace quince. Porque Luis vive en Madrid, como yo, y Jordi siempre quiso que nos conociéramos. Ha sido tarde pero ha valido la pena.

Los cinco fuimos a cenar y a pasear por el barrio antiguo de Sitges, donde nos quedamos fascinados por algunos de los detalles de las hermosas calles del barrio antiguo que corren paralelas al mar. Charlamos de todo y pasamos una de las noches más deliciosas que recuerdo.

 

La oficina imaginaria

Y aquí hay que desvelar otra casualidad.

Un día, navegando por Internet gogleé mi nombre. Es decir, puse mi nombre en Google y vi que aparecía en una página como uno de los vínculos. La página se llamaba La oficina imaginaria. De eso hace poco. Me interesó la página y quedé pendiente de verla con más atención.

En Sitges descubrí que esa página era de Luis y que él también conocía la mía. Así que en cierto modo ya nos conocíamos, pero ahora mejor. Luis firma en la página como Max desastre, así que no doy su apellido, por si se mantiene en el anonimato a propósito.

Puedes visitar La oficina imaginaria con este enlace:

La oficina imaginaria

Las mareas de la memoria

17 de octubre de 2005

Hace poco fue la página de Leafar_01, ayer hablaba de La oficina imaginaria de Max Desastre. Hoy quien se sumerge en la red es mi hermana Natalia con Las mareas de la memoria, un nombre muy adecuado para esto de navegar entre bits. Por cierto, su seudónimo también es acuático: Ondina y termina como empieza su nombre real "Na". ¿Será todo a propósito? Y ahora que lo pienso: ¿y si quiere permanecer en el anonimato?

mareas

Acaba de empezar y por ahora sólo tiene una entrada breve dedicada a L'est de la brúixola, de Jordi Torrent. Pero seguro que en cuanto vaya cogiéndole el tranquillo, como dice ella, nos deleitará con sus muchísimos intereses.

Así que no sé si al final las persianas de Natalia que tengo alojadas aquí se irán a las ventanas virtuales de Natalia.

Vínculo a Las mareas de la memoria

Persianas de la calle de la Leona

18 de octubre de 2005

En la calle de la Leona (carrer de la Lleona), alrededor de la Plaza Real de Barcelona, hay muchas persianas pintadas. Natalia hizo unas cuantas fotos que ahora puedes ver en su página de persianas.

Persianas de Natalia Tubau 5

He puesto un vínculo para que puedas enviar comentarios en la página de persianas, pero puedes también seguir enviándomelos a mí o, mejor que mejor, a su autora, Natalia, que ya tiene página:

Las mareas de la memoria

 

Cuaderno de Pekín

Huang Qi y Xu Wei

Ahora aquí.

 

Xu Wei

Ahora aquí.

 

Wang Wei regresa

En este mundo flotante las cosas se pierden por las olas de bits y van y vienen. Ahora regresa el viejo juego de Wang Wei, que inicié hace unos años por correo electrónico y que languidecía en algún meandro de este río eléctrico.

La razón para este regreso es un correo que me ha llegado de Hugo Rocha, a quien hasta ahora no conocía.

Me dice Hugo:

"Apreciado Daniel: me gusta tu juego. He encontrado tus datos en Internet, mientras buscaba la escritura en caracteres chinos del poema Lu Zhai para hacérselos llegar a amistades que quisieran hacer versiones a partir de la traducción de Octavio Paz. Con sorpresa y gratitud me doy cuenta que ya iniciaste el juego y prefiero unirme a el".

Quiero aportarte algo. Como surgió mi interés en el poema. Ayer  "casualmente" me acerque a mi librero y tome uno:  "Invenciones de Papel" de Elliot Weinberger, editado por Vuelta, 1990, traducción de Purificación Jiménez. En ella por supuesto esta el escrito de Weinberger, "Diecinueve maneras e ver a Wang Wei", el cual es una versión corregida y aumentada por el autor para esta edición que previamente había sido publicado en la revista Vuelta en el numero 91 de junio de 1984 en traducción de Ulalume Gonzalez de León".

Y me cuenta más cosas que no puedo desvelar porque tienen relación con la continuación del juego. Pero, además, me envía un enlace a una página en la que puede escucharse el poema.

Curiosamente, esa página está alojada en mi página china preferida, China the Beautiful, que fue la que me hizo empezar a amar Internet. Me dio la idea de hacer mi página dedicada a la Dinastía Tang (con hipervínculos pero sin ponerla en Internet).

Después supongo que contagié un poco a Marcos y él a su vez me recontagió y me hizo fabricar mi barquicuela y navegar en la red: por él estoy aquí.

Por cierto, ¿qué pasa con marcóticos?

Bueno, ahora, Hugo me estimula a reanudar lo de Wang Wei, así que ya he subido la esperada (¿esperada?) tercera parte. Si ya estabas jugando puedes reengancharte, si no, puedes empezar a jugar ahora.

WANG WEI: un experimento chino, es un juego en el que puedes participar y que se está poniendo bastante interesante. Allí puedes escuchar también el poema y leer algunas muchas cosas nuevas que he añadidob y participar en el juego hasta el tercer movimiento.

La dinastía Tang es una página que dedico a la dinastía Tang, mi favorita de la historia China. Wang Wei, precisamente pertenece a esta época, por lo que he puesto una breve biografía suya.

CHINA THE BEAUTIFUL es una página extraordinaria dedicada a China. Es de las primeras que vi en Internet y la carta de presentación de su creador, Ming L. Pei mingme emocionó mucho. Puedes leer esas palabras en las que habla de la oportunidad que Internet ofrece para salvar la cultura de la barbarie con este enlace directo: Nota de Ming L.Pei.

 

 

Fotos en Flickr

Hace un año o dos abrí una página en Flickr gracias a la recomendación de Aitor.

Flickr es un lugar en el que puedes alojar fotografías que pueden ser vistas por cualquier cibernauta. O no, porque puedes subirlas pero hacer que sean de uso privado o sólo para conocidos a los que autorizas.

Allí subí una montón de fotos aprovechando su oferta de muchos bites de alojamiento. Pero la oferta caducó y muchas de mis fotos fueron eliminadas, lo que me resultó bastante desagradable, pues no me dieron la oportunidad de recuperarlas. Espero no haber perdido ninguna y tenerlas en otros lugares, pero no estoy seguro.

El caso es que mi página de Flickr sigue existiendo aunque bastante desatendida. Por eso me sorprende cuando la visito ver que hay gente que de una manera u otra llega a ella.

¿Cómo lo sé? Porque hay un contador de visitas para cada foto y, además, se pueden poner comentarios y marcar las foos como favoritas.

Estos rankins resultan muy interesantes.

Por ejemplo, entre las cinco fotos más vistas, hay tres de la isla de Formentera:

5 más vistas

218............. 217...........202.............. 195 ..........188

Las dos primeras fotos, en dura pugna, son también de Formentera:

formentera

Formentera 1 (detalle) 218 vistas

formentera

Formentera 2 (detalle) 217 vistas

Sin embargo, la segunda foto está en primer lugar en la categoría Mas interesante, supongo que porque tiene casi las mismas visitas que la otra y además un comentario (que, por cierto, es mío).

Otra de las categorías es Favoritas, en la que sólo tengo una fotografía marcada como favorita por un cibernauta:

budapest

Transparente en Budapest

Lo curioso es que quien marcó esta como favorita antes tenía otra foto mía como favorita.

En cuanto a los comentarios sólo hay cinco o seis fotos con un comentario, y excepto dos, todos son míos.

En fin, que he subido alguna foto más a Flickr. Pero, además, he aprovechado la gratuidad limitada de Flickr y la gratuidad sin límites de Blogger (donde tengo 11 weblogs, casi todos secretos y ocultos) para hacer fotoblogs dedicados a diversos asuntos.

Uno se llama Recuerdos de la era analógica. Pero ahí sólo hay una foto por ahora. El otro fotoblog está dedicado a Formentera y reúno todas las fotos que tengo o que he encontrado de aquel viaje.,

Puedes visitar mi página de Flickr en Jack Seingalt

Pero tal vez sea más interesante, y menos caótico, el fotoblog de Formentera: Formentera, que, además, tiene comentarios.

 

Hugo Rocha y el pinyin

21 de octubre

Hugo Rocha me ha enviado un comentario acerca del pinyin:

"Aprecio mucho tus aclaraciones sobre el uso del Pinyin en la transliteración a idiomas occidentales. Creo recordar que el uso de Pekín tal y como suena en nuestro castellano, se debe mas la pronunciación que durante mucho tiempo se tuvo en occidente a partir del cantonés, que suena efectivamente mas fuerte y al que se nos acostumbró producto de las noticias de China que teníamos de esa zona: Canton, Hong Kong, y en donde hablan cantonés que aunque se escribe igual su pronunciacíón cambia.
"Una anécdota: en 1986 hice una travesía en tren desde GuanDong (Canton) hasta BeiJing (Pekin). Mis compañeros de compartimento eran una persona de BeiJing y dos personas de Hong Kong. Fueron tres días de viaje maravillosos, calurosos y simpáticos. Entre el "pekinés" y los "cantoneses" no se entendían, sólo si lo hacían por escrito. Asi que yo era el "interprete oficial", un Colombo-mexicano mediando entre chinos, ¿cómo?
Mis rudimentos de chino aprendidos en los dos años anteriores escuchaban el mandarín del "pekines, pasaban por mi mediano inglés de esa época y eran recibidos por los "Hong Koneses" quienes hablan cantonés pero al ser colonia inglesa tienen el inglés como primera lengua".

Sí, el asunto del chino es muy complejo y se da esa extraña paradoja de que los chinos de diferentes lugares se entienden por escrito pero no de palabra. Pero incluso en ese asunto hay matices.

Gracias a mi amiga Ana estoy aprendiendo muchas cosas acerca de este asunto tan complejo, que confunde a los propios expertos, y pronto daré novedades, a no ser que se me adelante Ana con algún comentario.

 

Redundancia

Por cierto, he añadido el comentario de Hugo a mi Cuaderno de Pekín, precisamente en la entrada a la que se refiere.

Así que ahora el comentario de Hugo está aquí, en la página principal de comentarios (mira en la pestaña lateral) y en la entrada del Cuaderno de Pekín. Puede parecer una redundancia inecesaria, pero por diversas razones pienso que es lo mejor: la redundancia es a veces muy necesaria en el mundo web, donbde las cosas cambian continuamente, los enlaces se modifican y las páginas desaparecen.

"En su afán minimalista y no redundante, algunos creadores de páginas web castigan al visitante a dar vueltas y vueltas redundantes buscando aquello que sólo se puede encontrar de una manera." (Robert Fisk, USAbility)

Además yo creo que la verdadera interactividad consiste en atender en la medida de lo posible a todos los mensajes y darles un sentido para otros usuarios que quizá los miren hoy, pero quizá accedan a ellos dentro de un año: ¿Cómo va a saber alguien dentro de un año a qué se refiere el mensaje de Hugo?

Claro, podría poner mensajes en todas las entradas, pero eso no solucionaría el problema por diversas razones que sería casi más confuso intentar explicar ahora.

En cualquier caso, siempre llegan a mi correo las notificaciones de cualquier mensaje enviado a mi página, así que puedes enviar tus mensajes a donde quieras, porque si es necesario ya los coloco yo en su sitio. A veces añado la opción de mensajes en una entrada, como he hecho en la entrada del Cuaderno de Pekín. A mí me encantan los procedimientos automáticos que ahorran trabajo, pero no los que ahorran placer.

Esto quiere decir que en mi página (lo que incluye los weblogs y todo lo demás), nunca caduca nada. Es una página viva, que evoluciona y se desarrolla, una especie de cerebro supletorio, como explicaré pronto.

Aunque intento mantener los weblogs tal como se publicaron originalmente, en todo lo demás cambio lo que creo ilegible o confuso (suelo conservar una versión antigua en mis archivos, porque tengo la manía de guardarlo todo).

Y, en lo que se refiere a los weblogs, lo que sí hago es añadir nexos y referencias a cosas relacionadas que van surgiendo. Pronto verás cómo aumentan esos nexos porque estoy reformateando todos los weblogs.

De todos modos, todas mis páginas están ahora sufriendo una masiva remodelación, que espero te facilite las cosas. Poco a poco voy corrigiendo y ordenando cosas. Hasta el momento:

Cuaderno de Pekín

Cuadernos de ciencia, que incluye...

Cuaderno de biología

Wang Wei, un experimento chino

Cibérnia, página de juegos

Todos estos enlaces están en la pestaña lateral en la que pone VÍNCULOS.

Más allá está el caos.

Un caos que voy ordenando poco a poco, en gran parte movido por los estímulos de quienes me mandan mensajes acerca de un tema u otro.

 

En busca del fuego de Roser

En busca del fuego es la página de Roser Amills. Es también muy cambiante y de día en día muda de piel y formato. Una de las últimas entradas trae un texto buenísimo chino acerca de los colores del jade.

Puedes visitar su página con este enlace:

En busca del fuego

 

Defensa de Aristóteles contra la común opinión

Desde hace mucho tiempo, se ha convertido en una especie de deporte intelectual críticar a Aristóteles. La crítica se basa casi siempre en contar dos o tres anécdotas chuscas, como que Aristóteles pensaba que las mujeres tenían menos dientes o que los esclavos eran mecanismos sin alma.

Aristóteles dijo probablemente alguna de estas cosas y otras peores, aunque cuesta imaginar que pensara que las mujeres tenían menos dientes, pues era uno de los pocos filósofos griegos más interesados sexualmente por las mujeres que por los hombres, así que debió recorrer con su lengua el interior de algunas bocas de mujeres (como las de sus dos esposas). Bertrand Russell se extrañaba de que no comprobara una cosa tan sencilla.

Todo es posible, pero parece probable que la afirmación se deba a una mala copia de uno de sus escritos, a una expresión metafórica o fuera de contexto o a un error al contar: Aristóteles no era tan aficionado a las matemáticas como su maestro Platón.

O lo que sería más sorprendente. Tal vez lo que dice Aristóteles se debió a su rigor como observador: contó los dientes, los contó bien y comprobó que había menos:

"There is some evidence to suggest that Aristotle's claim about teeth is actually a testament to his careful observation rather than evidence of apriorism in his science. Although the evidence is speculative, there is some proof that the diets of ancient Mediterranean women were deficient in vitamin C and D, deficiencies which resulted in diseases such as scurvy, osteomalacia, and osteoporosis, especially in pregnant and lactating women. No one knows exactly what Aristotle saw when he looked into the mouths of Mrs. Aristotle and her friends, but if he consistently saw fewer teeth that would hardly have been implausible given what we know about diet, calcium deficiency, and tooth loss". (Thornton Lockwood)

Hay indicios, dice Lockwood, de que en la época de Aristóteles en la dieta había deficiencias en vitamina C y D que causaban la pérdida de dientes en mujeres preñadas y que amamantaban. Tal vez Aristóteles miró, contó y los resultados objetivos de esa observación le llevaron al error.

Hay quien dice que lo de los dientes es una muestra del machismo de Aristóteles, pero resulta muy difícil pensar qué superioridad puede ofrecer tener más dientes. Más machista sin duda podría ser su opinión de que las mujeres tenían el cerebro más pequeño que los hombres.

Opinión que tampoco parece basarse en un apriori caprichoso, sino en una observación rigurosa: las mujeres, efectivamente, tienen el cerebro un 15% más pequeño que los hombres. Pero de ello no se puede concluir ningún tipo de inferioridad mental.

Es cierto que Aristóteles era machista, muy machista, pero no por lo de los dientes, ni siquiera por lo del tamaño del cerebro, porque él creía que el pensamiento estaba en el corazón, no en el cerebro.

Naturalmente, en su época casi todos eran tan machistas como él, pero también había algunas hermosas excepciones, como Aristipo, Epicuro, o el maestro de Aristóteles: Platón.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que casi todo lo que queda de Aristóteles son apuntes o notas para sus clases. No se conservan los diálogos que escribió a la manera platónica en su juventud, ni sus propios textos, que, según parece eran deslumbrantes y literariamente exquisitos.

Aristóteles, sin duda, dijo unas cuantas tonterías y cometió unos cuantos errores, porque toda persona que piensa mucho, que investiga mucho y que opina mucho se equivoca mucho: los que nunca se equivocan son los que piensan poco o se limitan a repetir lo ya sabido.

Pero Aristóteles es un pensador deslumbrante, delicioso incluso en el estilo seco de esos apuntes suyos, impresionante en su sutileza y su rigor, más modesto de lo que se suele creer, al menos en la expresión de sus argumentos; abierto a los matices y a la corrección, mucho más empirista y observador de lo que casi todos sus críticos piensan.

Lo de los esclavos como máquinas es, curiosamente, una de las primeras expresiones de lo que suele considerarse un concepto marxista (o al menos hegeliano): la alienación. El esclavo esta alienado: su relación con su trabajo es como la de un mecanismo o un autómata. La diferencia es que a Hegel o a Aristóteles eso no parece preocuparles mucho, mientras que a Marx le parece un escándalo inadmisible. No hace falta decir que estoy de parte de Marx.

Aunque escribo Aristóteles porque es el uso común, estoy de acuerdo con Jesús Mosterín en que debería escribirse sin tilde: Aristoteles. tal vez en el futuro lo corrija. No hay por qué sacar la contraria por mero espíritu de rebeldía, pero tampoco hay que seguir servilmente todas y cada una de las normas de la Academia: Aristoteles es palabra llana.

De Aristóteles he hablado tan a menudo que sería confuso poner aquí todos los vínculos. Si te interesa, puedes buscarlos tú mediante mi herramienta de búsqueda (mira en la pestaña lateral o pincha este enlace directo: Interactividad)

Muchos de los libros de Aristóteles se pueden encontrar gratis en la red, como al Metafísica. Si te interesa, escríbeme un correo (danieltubau@gmail.com).

 

La verdad sobrenada

Estoy ahora leyendo un  libro de Mathew Stewart, La verdad sobre todo, que me atrajo mucho al principio, pero que a menudo me decepciona porque recurre demasiado a la descalificación fácil y el simplismo que consiste en señalar algo risible de un autor para invalidar todo su pensamiento de golpe.

Me encanta la filosofía descarada y ligera, pero no cuando se convierte en una especie de pim pam pum que tiene como pretensión halagar al lector: “Fíjate qué tonto era el que es considerado el filósofo más listo de todos los tiempos: pensaba que las mujeres tenían menos dientes...” La consecuencia implícita es: “Tú, lector, y yo, autor, somos más listos que él”.

Dice, por ejemplo, Stewart en su conclusión al capítulo dedicado a Aristóteles:

El complejo de Aristóteles. Definición. El deseo del filósofo de aniquilar a todos sus predecesores y llegar a ser la única autoridad en todas las cuestiones filosóficas… Así llamado porque Aristóteles fue el primer caso célebre…”

Muy bien, muy bonito y convincente, pero entonces leemos en la Metafísica de Aristóteles:

“Cada filósofo explica algún secreto de la naturaleza. Lo que cada cual en particular añade al conocimiento de la verdad no es nada, sin duda, o es muy poca cosa, pero la reunión de todas las ideas presenta importantes resultados. De suerte que en este caso sucede a nuestro parecer como cuando decimos con el proverbio: ¿quién no clava la flecha en una puerta?... Es justo, por tanto, mostrarse reconocidos, no sólo respecto de aquellos cuyas opiniones compartimos, sino también de los que han tratado las cuestiones de una manera un poco superficial, porque también éstos han contribuido por su parte. Estos han preparado con sus trabajos el estado actual de la ciencia. Si Timoteo no hubiera existido, no habríamos disfrutado de estas preciosas melodías, pero si no hubiera habido un Frinis  no habría existido Timoteo. Lo mismo sucede con los que han expuesto sus ideas sobre la verdad. Nosotros hemos adoptado algunas de las opiniones de muchos filósofos, pero los anteriores filósofos han sido causa de la existencia de éstos”.

Cualquiera que haya leído con atención a Aristóteles sabe que lo primero que hace casi siempre es examinar lo que han dicho otros filósofos, al contrario que Descartes o Wittgenstein, que fingían que todo les salía de su propia cabeza y pocas veces citaban o mencionaban a nadie.

Se me dirá: “Sí, Aristóteles citaba a los otros, pero para refutarlos y quedar él como el más listo”.

Bueno, en cierto sentido eso es cierto, pero es que resulta muy difícil pensar que alguien que se dedique a examinar un problema no acabe sosteniendo una opinión que considera mejor que las otras. Por la sencilla razón de que, si no fuera así, su primer deber sería cambiar de opinión.

Y después, unos pueden ser más abiertos a la crítica o menos, más o menos conscientes de que aunque estén seguros de algo, quizá se equivoquen. Y uno también puede darse cuenta de que en muchas cuestiones no hay indicios claros de cuál puede ser la respusta correcta. Aristóteles, que yo recuerde, a menudo dice que sobre tal o cual tema es difícil pronunciarse con seguridad.

Stewart termina su descripción del complejo de Aristóteles diciendo que “la filosofía moderna es la tentativa de asesinato (filosóficamente hablando) de Aristóteles (quien, por supuesto, ya ha muerto)”.

Es decir, se retrata a sí mismo matando a un muerto.

Pero yo creo que Aristóteles (filosóficamente hablando) está vivo. Que el aristotelismo sí está muerto es evidente, porque, de no ser así, no sé para qué serviría estar discutiendo durante dos mil años sus obras. No hay un sistema aristotélico a recuperar a la manera medieval, cuando Aristóteles era el Dios humano de la filosofía, el “Filósofo”.

Y eso es una suerte, porque ahora se puede leer a Aristóteles como a cualquier otro, sin necesidad de adorarlo o destruirlo. El resultado de este acercamiento fue en mi caso, hace muchos años, una verdadera conmoción.

En mi opinión, con Aristóteles se puede aprender quizá más que con cualquier otro filósofo. Es un estímulo con el que sólo puedo comparar a Platón, a Montaigne y a Shakespeare (seguro que olvido alguno). Pero hay ciertos aspectos en los que Aristóteles arrasa. Y también hay ciertos aspectos que faltan en Aristóteles, pero quizá debido a que se ha perdido la parte más personal de sus escritos.

Por otro parte, a menudo se atribuyen a Aristóteles cosas que no dijo, como la célebre unidad de tiempo, espacio y lugar para el teatro. Resulta que los preceptistas italianos leyeron la Poética de Aristóteles y dijeron que eso era lo que ordenaba Aristóteles. Los clasicistas franceses adoptaron esa idea y asi se ha seguido diciendo hasta el día de hoy, pero en la Poética Aristóteles recomienda, pero no dice que sea obligatoria, la unidad de acción y que es aconsejable para las tragedias (pero no para las comedias) que la acción se desarrolle en un día. A menudo uno se lleva estas sorpresas cuando lee los textos originales, y no se limita a los prólogos, las hsitorias de la filosofía, los comentadores o los expertos.

............................stewart

Mathew Stewart, La verdad sobre todo.
Está en una edición de bolsillo barata pero no muy fácil de encontrar, porque es de hace varios años.

 

Pensamiento no-aristotélico

A mí me gusta mucho la corriente no-aristotélica de la semántica general de Alfred Korzybsky, de Hayakawa y de Van Vogt porque plantea cosas muy interesantes e inteligentes, pero el no aristotelismo simplista que hoy abunda en muchos círculos suele ser una colección de lugares comunes y simplezas.

Por cierto, tengo el propósito de mostrar en algún momento que casi todo lo que dicen los no-aristotélicos también lo decía Aristóteles: Aristóteles no es tan aristotélico como se cree. O dicho mejor: el pensamiento de Aristóteles es de una riqueza y complejidad tan impresionante que no puede ser reducido a una etiqueta o a tres o cuatro lugares comunes.

El sentido en el que se emplea la expresión no-aristotélico se refiere a un aspecto concreto de la lógica aristótélica, el principio de identidad. Pero más en concrero al uso del verbo ser con el sentido de identidad. Como ya he hablado mucho de esto y como seguiré hablando en los próximos días, no digo más por el momento.

Sí será quizá necesario aclarar que el creador del no-aristotelismo, Alfred Korzybski, no despreciaba ni mucho menos a Aristóteles y tampoco se negaba a emplear el vervo ser en su uso de "identidad", como demuestra su frase más famosa:

"El mapa no es el territorio"

En mi opinión, en este punto completamente indocumentada, Korzibsky decidió caracterizar su semántica general como no-aristotelismo para asemejarse al universo no newtoniano de Einstein y a los espacios no euclideos de Lobachevsky, Bolyai y Rieman.

Quería plantear un cambio semejante en el terreno del significado y la filosofía general. Yo creo que fue un error lamentable esta caracterización no aristotélica, que inevitablemente llevó al simplismo.

Pero el antiaristotelismo no es sólo cosa de ahora: desde el Renacimiento estuvo de moda. Con Copérnico, Galileo y Kepler el universo se hizo no-aristotélico/tolemaico.

El teatro también se hizo no-aristotélico en su momento: en España, donde no se aceptaban las tres unidades, y en general a partir de la consideración del teatro de Shakespeare.

(Pero ya he dicho en la entrada anterior que fue un error considerar que las tres unidades eran una idea aristotélica, y menos un precepto dogmático)

También era declaradamente no-aristotélico el teatro de Brecht, aunque en otro sentido: buscaba romper la idea de que el espectador se debía identificar con lo que veía y que el arte debía ser una imitación de la vida.

Pero claro, todas estas negaciones aristotélicas caen en el error que precisamente denuncia Korzibsky: identifican a Aristóteles con alguna de sus opiniones.

En una página web he encontrado esta estupenda cita atribuida a Korzibsky:

"There are two ways to slide easily through life; to believe everything or to doubt everything. Both ways save us from thinking".
("Hay dos modos de deslizarse fácilmente a través de la vida: creérselo todo o dudar de todo. Las dos maneras nos evitan tener que pensar")

Pero la cita parece pertenecer al matemático Poincaré, como dije hace unos días en este mismo weblog: Henri Poincaré.
Tal vez tampoco sea de Poincaré, pues tiene un cierto aroma a la época de la Ilustración.

La página noALT

El título de mi página noALT es en un juego de palabras con la teoría no-Aristotélica de Korzibsky, a través de las novelas de ciencia ficción El mundo de No-A y Los jugadores de No-A, que me fascinaron en la adolescencia y que posiblemente me influyeron filosóficamente.

Pero noALT no significa no-aristotélico, sino no alternante. No ataco en La página noALT el principio de identidad, o la asimilación del verbo ser como "idéntico a" (eso último lo hago en otros sitios), sino que critico la costumbre de dividir el mundo en dos campos enfrentados, la manía de plantear siempre alternativas o dicotomías. Puedes ver a que me refiero si visitas la página noALT, que he corregido y reformateado.

 

La página noALT

 

Por cierto, noALT, además de significar no-Alternante es una broma con el texto ALT, que es ese texto que sale a veces cuando pasas el ratón sobre un enlace, por ejemplo sobre los números del calendario de este weblog.

 

La página noALT marcótica

24 de octubre de 2005

Puesto que marcóticos y su Cuarta pared parecen haberse volatilizado, voy a marcotizar yo un poco mi página...

Esta pantalla noALT fue creada por Marcóticos en su log La cuarta pared:

Pensamiento alternante


Por favor, rellénese con ciega fe y manténgase con férrea voluntad a pesar de cualquier estímulo externo.

         
Nosotros   Hombres
Ellos   Mujeres
         
De izquierdas   Homosexual
De derechas   Heterosexual
         
Conmigo   Negro
Contra mi   Blanco
         
Vasco   Trabajador
Español   Haragán
         

 

Este juego noALT está también en La página noALT (número 007)

Puedes ver el original publicado por Marcóticos con este enlace: Pensamiento alternante (La cuarta pared, 9 de abril de 2004).

 

Esto no es un weblog porque nada es lo que es

25 de octubre de 2005

Hace unos días en este mismo weblog subí un texto que andaba perdido por mi página: Esto no es una página web.

Lo puse aquí porque nunca lo publiqué dentro de los weblogs y mi intención es que todo o casi todo lo que no tenga una sección propia y definida en esta página aparezca en los weblogs.

Así que estoy rescatando algunas cosas que eran casi inencontrables, entre otras razones porque es difícil encontrar algo si no sabes que lo estás buscando, aunque puede suceder, y además es hermoso que suceda. Ese era uno de los primeros lemas de mi página: "La página donde encuentras lo que no buscas".

Quizá debería añadir: "...y no encuentras lo que buscas", de no ser porque tengo un fabuloso buscador en el que, con poner una palabra relacionada con lo que te interesa, encuentras todo lo relacionado con ese asunto en mi página. O casi todo.

Mira en la pestaña lateral atentamente. Pone Interactividad, búsquedas y mensajes. Con ese enlace llegas a un lugar en el que hay cosas interactivas, donde puedes enviar un mensaje a mi página que se publicará automáticamente, donde puedes leer los antiguos mensajes, y puedes usar el buscador para buscar cualquier cosa en mi página.

Pues bien, después de aquel Esto no es una página web, escribí otra cosa llamada Nada es lo que es. Lo anuncié el 7 de noviembre de 2003 en el weblog Erewhom Digital y puse un enlace. Pero ahora he copiado aquí en Mundo Flotante el texto entero.

 

Nada es lo que es

Nada es lo que es porque no existe ninguna manera de definir una cosa con pocas palabras.

María es una mujer.

María es universitaria

María es atrevida

María es simpática

María es…

María es, por supuesto, todas estas cosas y muchas cosas más. Pero María no es sólo estas cosas. Y sobre todo no es sólo una cualquiera de estas cosas.

Mientras más concreta es una cosa, menos puede definirse con pocas características. Lo concreto exige más y más caracteres. María exige más y más cualidades para ser María.

Si María es sólo “mujer”, entonces nada la distingue de otros tres mil millones de mujeres. Si es sólo universitaria, entonces nada la distingue de los 300 millones de mujeres universitarias. Si es sólo mujer y universitaria y atrevida, entonces nada la distingue de los 10 millones de mujeres universitarias atrevidas.

Para llegar hasta María tenemos que añadir más y más detalles. Hasta que lleguemos a un ente que sólo pueda ser María, porque sólo ese ente reúne todos esas características.

Parece existir un atajo: "María es María Walenska Fernández", que a lo mejor sólo hay una. Pero esa es una falsa definición. Es sólo una manera de señalar:

--¿Quién es María?

--Es aquella que está apoyada en la columna.

--¿Quién es María?

--Es esa en cuyo carné figura María Walenska Fernández.

Respuestas de este tipo no nos dicen nada que nos permita entender quién es realmente María: sólo nos señalan cómo reconocerla, como ubicarla. No hay tal atajo.

Cuando la Escuela de los Nombres china dice que un caballo blanco no es un caballo está diciendo precisamente eso: “Un caballo blanco no es un caballo”, porque caballo es un término tan general que engloba a los caballos blancos, a los negros, a los pardos y a cualquier color de caballo, mientras que caballo blanco no engloba a los caballos negros.

Ya en matemáticas se nos ha dicho a menudo que no podemos imaginar un triángulo. Podemos imaginar un triángulo isósceles, uno escaleno, pero no un triángulo.

El triángulo matemático es eso que puede ser isósceles, escaleno, etcétera, pero si imaginamos un triángulo, tendrá que ser una cosa u otra: escaleno, isósceles… El triángulo en sí no hay quien lo imagine.

Es decir que mientras más cualidades le ponemos al caballo o al triángulo, más concreto lo hacemos, más podemos imaginarlo.

Aquí está una buena paradoja: los predicados que se aplican a una cosa la hacen ser más y más concreta, pero una cosa concreta no se puede reducir a la suma de esos predicados y menos todavía a uno de esos predicados tan sólo.

Por eso he dicho en alguna ocasión que Kafka no es kafkiano.

¿Por qué no lo es? En primer lugar porque en La carta al padre, el propio Kafka dice que su padre nunca lo consideró un verdadero Kafka, sino más bien heredero de la estirpe materna, cosa que él acepta, creo recordar.

Kafka, por tanto, no era kafkiano.

Esto es, por supuesto, una broma.

La verdadera razón por la que Kafka no es kafkiano es porque eso sería reducir a Kafka a un adjetivo reductor. Un adjetivo fabricado especialmente para él, pero adjetivo reductor al fin y al cabo.

El problema de considerar a Kafka kafkiano es que ya se leen todos sus escritos como escritos kafkianos, como algo muy raro y muy absurdo o algo parecido, con lo que, en primer lugar se tiñe toda la obra de Kafka con un prejuicio y no se escucha o lee realmente lo que Kafka nos cuenta.

Este tipo de adjetivos caen como una losa sobre escritores, cineastas y toda clase de artistas, matando precisamente lo concreto de cada una de sus obras. Nos hemos vuelto sordos a Kafka por considerarlo tan kafkiano.

Tales prejuicios nacen de la necesidad de entender las cosas, de encontrar una explicación para cualquier asunto que se presenta ante nuestros ojos.

Esta tendencia nos lleva a simplificar, a fabricar categorías confortables donde poder meter las cosas: Kafka es kafkiano, María es así o asá; los españoles son de este modo; las mujeres de esta manera y los hombres de esta otra.

Lo que no entienden quienes se complacen en mostrar las diferencias entre hombres y mujeres, por ejemplo, es que lo importante del asunto no es que existan o no esas diferencias. Muchas de ellas son pura invención; otras, filosofía de andar por casa, y la mayoría ciencia de rebajas, pero muchas de las diferencias probablemente existen sencillamente porque se enseña a las mujeres a ser de una manera determinada y a los hombres de otra y, además ellos y ellas, después, se complacen en acentuar esos supuestos rasgos distintivos, precisamente por el afán de vivir una vida simple, simplista y tranquilizadora, donde uno pertenece a una banda y los otros a la otra y así podemos explicar las cosas que de otra manera nos exigirían una reflexión un poco más sensata y detenida.

Pero ya digo que lo importante no es que se den esas supuestas diferencias entre hombres y mujeres: lo importante es que se opine acerca de una persona en concreto atendiendo a si es mujer o si es hombre: “Claro, como María es mujer y las mujeres ya se sabe que…”

Eso es negar la individualidad de las cosas concretas, aparte de ser una muestra de mal gusto y de vagancia argumentativa.

Eso es hablar de caballos y de triángulos que no existen en ningún lado, porque lo que existen son triángulos escalenos con un lado un poco romo, de madera de roble envejecida, o caballos blancos a los que les falta una herradura y con la crin cortada como un mohicano.

Por eso he dicho también en otra ocasión que esta página web no es una página web, porque ser sólo una página web es una cosa bien triste, incluso en el mundo digital.

Yo siempre me he negado a aplicarme etiquetas: ni he sido ni soy escritor, ni guionista, ni alumno, ni profesor, ni español, ni catalán, ni hombre, ni nada de todo eso. Quien acepta una etiqueta se adapta a ella y va empobreciendo las posibilidades de actuar y elegir.

Los alumnos suelen opinar todos lo mismo acerca de los profesores, pero cuando se convierten en profesores suelen opinar lo mismo que opinan en general los profesores de los alumnos. Los hombres suelen opinar las mismas tonterías acerca de las mujeres que las mujeres opinan de los hombres. Y así en todas las cosas.

Los niños se comportan como niños (cosa inevitable durante un tiempo tal vez), los adolescentes como adolescentes y los adultos como adultos; los hijos como hijos y los padres como padres.

Las personas, yo lo he visto a menudo, de pronto caen en la madurez como quien se cae en un pozo, y se hacen personas responsables de la noche a la mañana: aquel tipo que ayer era una persona normal, hoy es un “señor”. Transformación asombrosa a la que suele seguir una serie de cambios en cadena, que conducen de manera más o menos rápida, y más o menos inevitable, a que ese señor ya sólo se sepa relacionar con señores (y señoras) y el resto del mundo le parezca distinto y distante. Ha encontrado su ser, su definición, su casillero y a partir de ahora puede vivir tranquilo. Ya no necesita muchos más adjetivos y predicados. Le basta con “señor” (o adulto si se prefiere) y algunos objetos: un coche, una casa, otra casa fuera de la ciudad, un móvil y todas las herramientas que le permitirán disfrutar a conciencia de su aislamiento (junto a los pocos que se han encerrado con él).

Sin embargo, a pesar de su férrea voluntad de ser “algo”, me temo que ni siquiera ese señor conseguirá ser sólo eso. Ya digo que, incluso en este caso, nada es lo que es.

Por eso, cuando se dice que algo, como el Poema a fumetti de Dino Buzzati es un comic, con ello se le está privando de muchas otras cosas que puede ser.

Por eso, cuando se explica un poema pretendiendo que la explicación es el poema se está cayendo en una contradicción, porque si la explicación fuese el poema, el poeta se podría haber ahorrado el esfuerzo.

Por eso, cuando se interpretan las cosas como símbolos de algo se les hace un flaco favor, aunque se diga como elogio.

Ello no quiere decir que no se puedan explicar los poemas: a veces es necesario para disfrutar realmente del poema. Ni que no se pueda decir que el Poema a fumetti es un comic: lo es, pero esa no es ni mucho menos la más importante de sus cualidades. Y también, por supuesto, se puede decir que algo podría ser un símbolo de otra cosa, una muestra de algo, pero, claro, no será esa su única función. Y si lo es, si esa es su única función, entonces lo más probable es que tan sólo sea una señal de tráfico.

Porque es cierto que muchas de las interpretaciones simplistas no son culpa de los que interpretan, sino de los que son interpretados, pues precisamente son ellos quienes quieren reducir la riqueza y pluralidad del mundo a un tópico, a un símbolo sin vida (porque hay símbolos con vida).

Así sucede con tantas obras de arte que se agotan en su explicación o en su título. No hay nada más allá. O quizá sí lo hay, pero no se quiere siquiera mirar. Y así sucede que tantos hombres y mujeres a fuerza de entrenarse día a día en la diferencia de ser hombres y mujeres resulten tan previsiblemente hombres y tan previsiblemente mujeres. Han conseguido ser, definitivamente algo. Pero hay que recordar que algo está muy cerca de nada.

(7 de noviembre de 2003)

Si quieres leer la entrada del weblog Erewhom digital en la que presenté Nada es lo que es, pues hacerlo con este enlace: Por qué nada es lo que es.

26 de octubre de 2005

Los hombres son de la Tierra y las mujeres...

..también.

Uno de mis proyectos en los últimos años era escribir un ensayo con el título de esta entrada. Empecé a recopilar información y leí varios libros del tipo Los hombres son de Venus y las mujeres de Marte, o Porque los hombres no saben mirar los mapas y las mujeres se desorientan por la noche, o Por qué los hombres no saben planchar un huevo y las mujeres no saben encestar un gol.

Ahora quizá dejé el proyecto porque cuando me decida a cazar la fiera tal vez ya esté muerta. En un breve artículo de hoy en El País, Rosa Montero cuenta que una investigadora ha hecho un estudio acerca de las pruebas que se han realizado en los últimos años para descubrir diferencias entre hombres y mujeres y ha llegado a la conclusión de que no hay tales diferencias:

"Acaba de publicarse en USA un formidable estudio científico, con datos de cuatro millones de personas, que demuestra que hombres y mujeres somos esencialmente iguales, tanto en nuestra capacidad intelectual como en las emociones y los sentimientos".
(Rosa Montero, El País 25/1005)

 

Sólo se ha detectado una diferencia notable en algo:

"Uno de los poquísimos aspectos en donde se manifiestan ciertas diferencias es la violencia: nosotras tendemos más a la verbal y los hombres a la física".

Que era precisamente lo que toda persona sensata ya sabía. Por ejemplo, la feminista Perkins Gilman, que ya lo decía a finales del siglo XIX.

Pero, incluso en eso está cambiando la cosa:

"Sin embargo, los expertos criminales señalan un progresivo aumento en el número de mujeres implicadas en delitos violentos. Cada vez hay más atracos, más manejo de armas, más homicidios, como esa energúmena que fue detenida hace unos meses y que se dedicaba a desvalijar ancianas en sus casas, maltratándolas de tal modo que mató a más de una. Por no hablar de las jóvenes soldados norteamericanas fotografiadas torturando prisioneros iraquíes, tan felices ellas, tan aplicadas en su aprendizaje de la brutalidad. El nervio moral de las mujeres parece estar cambiando. Hace unas semanas fue detenida en Canarias una banda de explotación sexual de menores, y la que dirigía la red era una chica de veinte años. Cómo hemos progresado en el delito".

He hablado a menudo en esta página de esa especie de sexismo tan de moda que insiste machaconamente en las diferencias entre hombres y mujeres. Ayer mismo lo hice en Nada es lo que es:

"Lo que no entienden quienes se complacen en mostrar las diferencias entre hombres y mujeres es que lo importante del asunto no es que existan o no esas diferencias. Muchas de ellas son pura invención; otras, filosofía de andar por casa, y la mayoría ciencia de rebajas, pero muchas de las diferencias probablemente existen sencillamente porque se enseña a las mujeres a ser de una manera determinada y a los hombres de otra y, además ellos y ellas, después, se complacen en acentuar esos supuestos rasgos distintivos, precisamente por el afán de vivir una vida simple, simplista y tranquilizadora, donde uno pertenece a una banda y los otros a la otra y así podemos explicar las cosas que de otra manera nos exigirían una reflexión un poco más sensata y detenida.
Pero ya digo que lo importante no es que se den esas supuestas diferencias entre hombres y mujeres: lo importante es que se opine acerca de una persona en concreto atendiendo a si es mujer o si es hombre: “Claro, como María es mujer y las mujeres ya se sabe que… Eso es negar la individualidad de las cosas concretas, aparte de ser una muestra de mal gusto y de vagancia argumentativa".

Lo de diferenciar hombres y mujeres es un coletazo más del determinismo genético que se ha convertido en la explicación reduccionista del momento, y que ha saltado ya de los círculos epecializados al acervo popular. Tal vez dentro de unos días empezaré un comentario al libro de Steven Pinker La tabla rasa, que trata en extenso de este asunto y que carga las tintas sobre la influencia genética de nuestro comportamiento.

En mi opinión, hay mucho de razonable en todo eso, pero menos de lo que creen sus seguidores, del mismo modo que hay algo de razonable en el conductismo, e incluso en el psicoanálisis, pero no lo que durante décadas intentaron unos y otros imponer; ahora ambas tendencias, antes tan indiscutibles, están en horas muy bajas, pero no se sabe si el determinismo genético durará sólo unos años o también varias décadas.

Mientras tanto, parece que en lo de hombres y mujeres la moda sexista va a empezar a remitir, porque al menos no se podrá acudir a los supuestos estudios científicos o pseudocientíficos que se han hecho en los últimos años.

Por cierto, me parece recordar que Stephen Jay Gould ya hablaba en uno de sus libros de una investigadora que había examinado los estudios acerca de hombres y mujeres y había descubierto que ni había base para sugerir grandes diferencias, ni las conclusiones hechas públicas se correspondían con lo que los resultados permitían concluir. Pero al público le encanta este tipo de teorías que ahorran pensar: "Oh, todo está claro, soy sagitario", "Todo se explica porque soy mujer y tú eres hombre", "Yo no lo haría, pero está en mis genes..."

Publiqué hace tiempo un artículo acerca del sexismo diferenciador fuera de los weblogs, así que ahora lo copio aquí. Es una parodia que cuestiona la insistencia en las diferencias sexuales desde un punto de vista que creo es interesante.

 

  
Ellas y ellas: ¿Viva la diferencia?

...Investigadores de la Universidad de Cold Mountain presentaron el lunes pasado el informe preliminar de un estudio que les ha llevado siete años.
  Tras examinar a más de dos mil quinientas mujeres de todo el mundo, han llegado a la conclusión de que existen diferencias  entre unas y otras y que no todas piensan lo mismo y se comportan de la misma manera.
Todavía no se sabe si dichas diferencias se deben al clima, a la influencia de la luna o, lo que es más probable, a un factor genético todavía no localizado que podría hallarse en algún lugar del ADN, probablemente en el cromosoma 17. Pero las conclusiones son tan asombrosas que ponen en cuestión muchas de las ideas hasta ahora admitidas por sus colegas.
...Los investigadores han constatado grandes diferencias entre las mujeres de los distintos grupos de estudio y, lo que es más llamativo, que en un elevado porcentaje de los casos se dan más semejanzas entre un varón y una hembra que entre dos hembras.
  Resulta muy ilustrativo el caso de las mujeres que se sometieron a la investigación en países islámicos, cuyos intereses eran casi opuestos a los de las francesas y las suecas. Así, un 80% de las islámicas declaró explícitamente que la mujer era inferior al hombre y tenía que estar a su servicio. El 20% restante no sabía/no contestaba. También se manifestaron en porcentajes elevados partidarias de llevar velo, o al menos el cabello cubierto, y  de bañarse en la playa tapadas hasta el cuello. Sin embargo, entre las francesas y las suecas que se prestaron a ser examinadas, los porcentajes de mujeres que consideraban que los varones eran superiores eran tan pequeños que resultaban casi ridículos y no se encontró ninguna dispuesta a llevar ropas de baño que cubriesen más allá de un 10 o un 15% de su cuerpo.
   Y lo que es sin duda más asombroso: en los países islámicos la mayoría de los hombres estaban de acuerdo con las mujeres islámicas: ellos eran superiores y ellas debían bañarse de manera que no se adivinaran sus formas bajo la ropa.
...Por el contrario, en los dos países europeos mencionados, una mayoría de los hombres se manifestó de acuerdo en que hombres y mujeres debían tener los mismos derechos y, en porcentajes superiores, en que mientras menos tela usaran las mujeres en la playa mejor.
   Investigadores expertos en las diferencias genéticas entre hombres y mujeres han quedado consternados a la luz de estos resultados, que no saben cómo explicarse, pues hasta ahora todo confirmaba que ciertas diferencias en el neocortex, en los lóbulos prefrontales y en el peso del cerebro hacían a los hombres y a las mujeres tan diferentes que los unos son agresivos y las otras no saben reconocer mapas, y aspectos todavía más significativos y fundamentales para el desarrollo de la especie y para la formación de la personalidad.
  Este estudio de la Universidad de Cold Mountain ha enfriado ligeramente los ánimos de los genetistas, puesto que se han hallado asombrosas semejanzas entre lo que piensan hombres y mujeres de la misma cultura. Ya dijimos que la explicación de tal semejanza no se ha conseguido hasta ahora explicar, pues parece exceder las ideas más razonables acerca de las diferencias inevitables y evidentes provocadas por lo que el ser humano tiene entre las piernas.
   Una pequeña luz, procedente de investigadores y laboratorios españoles quizá podría iluminar este misterio: los investigadores españoles Juan Antonio Serrano y Mari Luz Serrano Serrano han constatado que, en estudios realizados hace 35 y 50 años en España, las españolas mostraban más similitudes con el pensamiento de las mujeres islámicas que con el de las europeas, mientras que ahora sucede justo al revés. Eso sin duda parece demostrar la influencia del clima, cada vez más impredecible en España, y tal vez la influencia del agujero de ozono, que permite pasar rayos cósmicos que, rebotando en las paredes nevadas de los Pirineos, han podido penetrar sin duda en el genoma hispano y modificarlo.
   Investigadores de Salt Lake City se han mostrado muy interesados por este descubrimiento y han señalado un precedente curiosísimo que parecería avalar la tesis de la deriva genética climática: hace cien años, la opinión de los blancos en Estados Unidos era muy semejante a la que hoy se tiene acerca de la diferencia entre hombres y mujeres, pero referida a los negros. Este criterio se ha ido modificando (aunque con mucha lentitud) y  hay que señalar que ha coincidido con el declive del uso del sombrero, lo que sin duda permite que a través del cuero cabelludo los rayos cósmicos hayan modificado el genoma de los estadounidenses y, en consecuencia, su manera de pensar.
   Por otro lado, se ha constatado que las únicas mujeres que en los estudios realizados en Francia no compartían la opinión mayoritaria de las francesas procedían de países islámicos. Sin embargo, no se da entre estas emigrantes una unanimidad plena, sino que su opinión  parece depender de la proximidad de comunidades islámicas organizadas, de imanes y mezquitas, con lo que se están barajando varias posibilidades: que el uso del velo o el pañuelo en la cabeza también impida el paso de los rayos cósmicos, o que se produzca un campo mórfico entre las personas pertenecientes a la misma comunidad, por razones inexplicadas.
El investigador Rupert Sheldrake, creador de la teoría de los campos mórficos o morfogenéticos, no ha querido pronunciarse sobre el asunto, pero ha recordado que si un ratón aprende a moverse por un laberinto simplemente por estar cerca de otro ratón que ya ha aprendido, "pues por qué no le va a suceder a una mujer islámica que vive cerca de islámicos".
  La comunidad científica internacional vive en las últimas semanas pendiente de las noticias que llegan de uno y otro lado y se está reuniendo información que pueda explicar cómo es posible que siendo tan diferentes hombres y mujeres (recuérdese que ellas son de Venus y ellos de Marte) en los últimos 50 años haya aumentado de manera tan llamativa el número de mujeres escritoras, pintoras, científicas, en fin, que cada vez sean más las que destacan en todas esas tareas para las que no estaban preparadas genéticamente, como demuestra que hasta ahora no hubiesen destacado en ello, y como lo demuestra el que tampoco destaquen en los países islámicos, excepto en porcentajes casi simbólicos.
   Numerosas asociaciones en defensa de la diferencia han comenzado a donar fondos para que los investigadores encuentren más diferencias entre hombres y mujeres, que permitan regresar a la tranquilidad de un pensamiento único en el que los hombres piensan todos de una manera y las mujeres de otra. No se duda que, dependiendo del dinero recaudado, se lograrán grandes avances en los próximos días.

 

De Perkins Gilman hablé varias veces en el weblog Monadolog

Charlotte Perkins Gillman y DellasPerkins Gillman y lo humano (1),Perkins Gillman y lo humano 2

Del sexismo he hablado tantas veces que no tiene mucho sentido dar aquí referencias, pero pronto añadiré en los Cuadernos de Ciencia vínculos a casi todo lo que he publicado sobre el asunto.

Lo mismo sucede con el feminismo.

La investigación a la que se refiere Rosa Montero ha sido realizada por Rosalind Chait Barnett y Janet Shibley Hyde. Puedes encontrar más información en Brandeis University (en inglés) y un resumen breve en Estampas.

Googlewhacking y secleb

El googlewhacking es un juego que se inventó hacia 2002 y que consiste en hacer una búsqueda en Google de DOS PALABRAS y conseguir un único resultado. Parece que es cada vez más difícil encontrar un googlewhacking, pero a mí me da la impresión de que no es tan difícil: basta con encontrar una palabra que tenga pocos resultados y entonces añadirle otra palabra que sepas que sólo está en esa página. Por ejemplo: puedes encontrar un googlewhacking si escribes en Google:

secleb daniel

Y me pregunto si secleb (¿te acuerdas de secleb?) puede ser un googlehawking de los buenos (una sola palabra un sólo resultado) porque, aunque aparecen varios resultados, excepto el que remite a mi página es él único que trata realmente de secleb.

Si no tienes ni idea de qué es secleb y de qué estoy hablando, lo mejor es que no te leas esta entrada o que leas las entradas en las que hablaba de secleb, que ahora están todas juntas en una página: Secleb

Los otros secleb que aparecen en Google son la palabra secleb en direcciones de correo y en la Biblioteca de Babel Blogoborgiana, que sospecho que funciona de la siguiente manera: rastrea cualquier palabra nueva que aparezca en Google y la añade en su biblioteca.

Eso explicaría que secleb no apareciese en la Biblioteca de Babel la primera vez que probé, pero sí la segunda.

 

Os mutantes y Virginia

Os mutantes es un grupo brasileño de los años 60 y 70. Grabaron unos cuantos discos extraños y después cada uno siguió por su lado como pudo. La más conocida del grupo es Rita Lee, que todavía es una estrella en Brasil y que tiene canciones deliciosas.

En La caja de música puedes oír una canción de Os mutantes, Virginia, que grabaron en brasileño en su LP Jardim electrico (no es mal título para un weblog) y en inglés en Technicolor, su intento fallido de triunfar en el mercado anglosajón.

Virginia (Os mutantes) en La Caja de música

 

Las etiquetas y las definiciones

27 de octubre de 2005

Ondina me ha enviado un mensaje a propósito de Nada es lo que es y de las etiquetas o definiciones.

Vale, las etiquetas son simplistas y reduccionistas, pero también necesarias para caracterizar las cosas y las personas de las que se habla. ¿Si no como podríamos entendernos? Para hablar hacen falta definiciones y las definicioes no dejan de ser etiquetas... Otra paradoja. Por cierto, en alguno de los suplementos de este fin de semana, en un artículo de esos de firma, había un ejemplo muy gracioso de cinta de Moebius verbal, lo buscaré. Besos
Ondina | 10.26.05 - 2:18 pm | #

 

Sherlock Holmes y el ajedrez retrospectivo

Al reformatear el número 1 de Esklepsis para que lo puedas leer con más facilidad, mi organismo se ha puesto de nuevo en contacto con el veneno del ajedrez y he quedado infectado, pero no por el ajedrez en sí mismo, sino por los problemas de ajedrez y en particular por los de análisis retrospectivo.

Nabokov dice acerca de los problemas de ajedrez:

"Es un arte bello, complejo y estéril que sólo está relacionado con la forma corriente de este juego en la misma medida en que, por ejemplo, tanto el malabarista que inventa un nuevo juego como el tenista que gana un torneo sacan provecho de las propiedades de las esferas."

(Vladimir Nabokov, Habla memoria)

Así que pronto abriré una sección en mi página dedicada al ajedrez, pero hablaré de cosas como el análisis retrospectivo, problemas extravagantes o el ajedrez en la literatura y el arte (Zweig, Borges, Schnitzler, Nabokov, Alicia en el país de las maravillas, Sherlock Holmes y el ajedrez de Smullyan o los caballos de Arabia.

 

¿Qué es el ajedrez retrospectivo?

El ajedrez retrospectivo es la aplicación del análisis retrospectivo al ajedrez. El análisis retrospectivo es una cosa muy interesante que se aplica en muy diversos campos, especialmente en criminología. También un forense emplea el análisis retrospectivo para averiguar las circunstancias de la muerte de una persona a partir del examen de su cadáver.

Hablé del ajedrez retrosspectivo en mi revista de papel Esklepsis 1, donde uní dos secciones, la dedicada al Ajedrez y la dedicada a Sherlock Holmes, gracias al lógico Raymond Smullyan.

Ahora puedes consultar Esklepsis 1 en su versión ciberespacial reformateada.

Esklepsis 1

Enlace directo a Sherlock Holmes y el ajedrez

 

Si lees el artículo acerca del ajedrez y Sherlock Holmes en Esklepsis, estarás en una disposición perfecta para encarar el problema de ajedrez retrospectivo que acabo de crear y que puedes leer en la siguiente entrada.

Un problema de ajedrez retrospectivo

(Memorias anónimas encontradas en una balsa)

Aquel día tuvo lugar una de las partidas más extrañas que me ha sido dado no presenciar. Se enfrentaban los dos líderes provisionales del torneo: Ramanujan y Capablanca.

Puesto que estaban empatados a puntos y sólo quedaban dos rondas, ambos sabían que no podían perder. Si uno de los dos perdía aquella partida, quedaría descartado para el título.

Todos deseábamos presenciar el duelo entre aquellas dos mentes prodigiosas que se iban a enfrentar en la que con toda probabilidad sería la mejor partida del campeonato. Se cruzaron cientos de apuestas a favor de uno y otro, aunque es innecesario decir al lector que yo no participe en ninguna de dichas transacciones impropias de un médico respetable. Pero, al igual que todos mis compañeros, no me habría perdido la partida por nada del mundo.

Sin embargo, la noche anterior cometí la imprudencia de compartir mesa con John Barleycorn y sus amigos y acabé, debo decirlo sin rodeos, tan borracho que ni siquiera recuerdo cómo conseguí llegar a mi camarote. Lo único que recuerdo es que el mar estaba encrespado y que todo se movía mucho.

Cuando me desperté y vi en mi fiel reloj de cabecera que eran ya las doce de la mañana... ¿Cómo describir la confusa marea de sentimientos encontrados que se apoderó de mí? ¡La partida entre Ramanujan y Capablanca empezaba a las once!

Me vestí de cualquier manera, dentro de lo que le es permitido a un ciudadano británico, y corrí al salón de juego.

Allí estaban varios jugadores en medio de sus partidas, pero en la mesa de los dos líderes no había nadie. El tablero estaba colocado y las piezas en su sitio. ¿Cómo describir mi alegría? Por alguna razón la partida no había comenzado.

Me acerqué a Bao Zheng, que en ese momento estaba observando el duelo entre Ruy López de Segura y Mijail Botvinnick.

__Veo que Ramanujan y Capablanca todavía no se han presentado. ¿No corren peligro de ser descalificados?.

__No es así como tú dices -dijo Bao-. Se presentaron a su hora y jugaron la partida. Ya se han ido.

__¿De veras? Entonces alguien ha vuelto a colocar las piezas en su posición de inicio, no dejándonos analizar la posición final... -dije bastante molesto por una acción tan absolutamentre contraria a la convención.

__No, el tablero está en su posición final.

Me acerqué de nuevo al tablero para ver si se me había escapado algún detalle. Pero no, la posición era la siguiente:

ajedrez retrospectivo

Ramanujan/Capablanca

Después de mirar una y otra vez el tablero, volví a acercarme a Bao Zheng.

__No lo entiendo. El tablero está en la misma posición que al inicio: la partida no ha tenido lugar.

__Cierto y falso _respondió Bao en su estilo habitual, que tan nervioso me ponía-. Está en la misma posición que al inicio, pero la partida sí ha tenido lugar. Ya te he dicho que está en la posición final.

A pesar de su fastidiosa manera de hablar y su descarado tuteo, lo cierto es que el señor Bao nunca solía mentir, así que me puse a pensar cuál podía ser la solución a este enigma.

Hasta aquí la historia.
¿Sabes qué es lo que sucedió en esta célebre partida entre los no menos célebres Ramanujan y Capablanca? Si lo sabes, puedes enviarme un mensaje a danieltubau@gmail.com

O envía la solución en un comentario automático:

Envía tu solución
       

Daré una pista dentro de unos días y la solución dentro de otros días.
Si no has leído lo del Ajedrez Retrospectivo y Sherlock Holmes en Esklepsis 1, es bueno que lo hagas antes de rendirte:
Sherlock Holmes y el ajedrez retrospectivo

Recuerda también que el problema y su solución se ajustan a las reglas oficiales de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), que puedes consultar con este enlace:
Reglas de la FIDE

 

Mundo flotante sin pestaña flotante

28 de octubre de 2005

AVISO 2007
Lo que se dice en esta entrada ya no se corresponde con la navegación de esta página

Me dice mi padre Iván que él no ve la pestaña flotante de la que hablo tanto por ningún lado. Eso me preocupa, porque esa pestaña es la clave de la navegación por mi página.

Como Iván usa Mac, eso me hace temer que tengan el mismo problema todos los que usan Mac, así que si tú usas Mac, me harías un gran favor si me dices cómo ves mi página.

Deberías verla así:

pantalla mundo flotante

La pestaña de los vínculos es ese rectángulo rojo que hay a la derecha. La gran utilidad de esta pantalla, aparte de las que luego contaré, es que siempre está visible: es flotante. Aunque bajes por mi weblog o subas, la pestaña te persigue y siempre está ahí en el lateral.

pestaña flotante

La famosa pestaña flotante

Además, cuando pasas con el ratón sobre el calendario, deberías ver una imagen y un texto que indica de qué tratan las entradas del día sobre el que está el ratón: en este caso, la página Titania de Leafar.

Pues bien, si pasas el ratón sobre el rectángulo rojo de vínculos, se despliega ese rectángulo y te ofrece los enlaces. De esta manera:

pantalla mundo flotante

Y aquí puedes pinchar al enlace que te interese para abrir la página. Uno de esos enlaces es:

Inicio y calendario de este weblog, que es muy útil para regresar a los calendarios (arriba de esta página) y desde allí seguir navegando por el weblog

Y también:

Búsquedas, mensajes e interactividad, que te lleva a una página desde la que puedes enviar un mensaje, leer mensajes antiguos o usar el buscador de mi página, que te permite buscar cualquier cosa dentro de mi página.

pantalla de interacEsta es la pantalla de interactividad. Puedes enviar un mensaje pulsando sobre Recibidos bajo Envía un mensaje. Puedes buscar en todo danieltubau.com cualquier cosa. Mirar varias cosas interactivas y participar en diversos juegos, como los de Cibérnia, Un cadáver exquisito o Agón.

Así que si tienes problemas para ver todas estas cosas, me gustaría que me lo dijeses y también si usas Windows, Mac o Linux y qué navegador: Explorer, Firefox, Opera, Netscape, Safari, etcétera.

Me harías un gran favor.

 

31 de noviembre de 2005

Consejos para hacerse a la mar...

...digital.

En esta última entrada de Mundo Flotante (mañana empezaré otro weblog), voy a dar algunos consejos para garantizar una buena navegación por mi página.

Primero hay que hacer una breve introducción teórica para entender por qué surgen problemas cuando surgen.

1. Una página web (como danieltubau.com) depende de muchas cosas para poder ser vista por otra persona:

a) La conexión a Internet

Es decir, si te conectas con Telefónica, con Amena o con lo que sea. Y si tienes ADSL, cable, conexión normal, etcétera.

A veces surgen problemas por la relación entre la empresa con la que te conectas y el servidor en el que está alojada la página que quieres ver. A veces Telefónica, por ejemplo, no reconoce o bloquea ciertas páginas, como sucedió con la mía hace unos meses.

 

b) El servidor

El servidor es el lugar en el que se guardan las páginas y que las mantiene en la red para que puedan ser vistas en cualquier ordenador.

El servidor a menudo da problemas, porque hay ciertos códigos en las páginas web que tienen que ser interpretados o traducidos por el servidor. Si son mal interpretados, pues la página se ve mal. Pero de eso, tú, como navegante, no te tienes que preocupar: es problema de quien hace la página web, es decir, mío.

 

c) El tipo de ordenador

Un ordenador no muy potente puede tener problemas para cargar rápidamente una página.

 

d) El sistema operativo

El sistema operativo es lo que hace que funcionen los programas de nuestro ordenador y que podamos también navegar por Internet. Digamos que es el software que hace que nuestro hardware funcione.

Los tres sistemas operativos principales, o al menos los más conocidos, por el público son:

Windows

Mac Os

Linux

Hay muchos más: Unix, Mach, IBM, Solaris. Pero quienes usan sistemas operativos diferentes de Mac y de Windows suelen tener conocimientos informáticos suficientes para resolver cualquier problema (o al menos pasarse las horas intentando resolverlo), por lo que esto que cuento aquí no les servirá de ayuda.

Windows se usa en lo que se llama PC's, mientras que Mac se usa en los Apple Macintosh. Linux es un sistema operativo gratuito que se usa indistintamente en PC o en Mac. Los usuarios de Linux también suelen saber bastante de informática, por lo que tampoco me referiré a ellos.

LA PREGUNTA
¿En qué afecta que uno use Windows o Mac a Mundos flotantes?

Afecta en algunas cosas, por ejemplo en los colores. Los colores aparecen más oscuros en Windows que en mac.

Bien. Ese es un problema menor, al que no doy importancia. Podría corregir todos los colores y previsualizarlos en estilo MAC y en estilo WINDOWS, por ejemplo con Image Ready de Adobe. Pero no merece la pena. Asumo que no todos verán el color que he escogido cuidadosamente para una ilustración.

¿Por qué lo asumo? Porque el color también puede depender de factores como el tipo de pantalla, los controladores de pantalla, etcétera. Y porque no es una cosa tan grave, no siendo mi página la página de un diseñador profesional.

Pero hay otros problemas para Mac y Windows no relacionados directamente con el sistema operativo. Se trata de los navegadores.

 

e) Los navegadores

Los navegadores son lo que te permite entrar en Internet (una vez que tienes conexión) y navegar por las diferentes páginas. Los navegadores más conocidos son:

Windows Explorer

Mozilla Firefox

Mac Safari

Opera

Netscape

Los navegadores son muy importantes y aquí es donde surgen muchos problemas, porque no todos los navegadores te ofrecen una página de la misma manera.

Aunque se intenta llegar a un estandar que todos interpreten igual, todavía hay diferencias. En parte razonables, porque continuamente se realizan avances en esto de hacer páginas web. Pero no todos incorporan esos avances al mismo tiempo (pueden ser avances dudosos, que entrañen peligros para la seguridad, que acabaen resultando incompatibles con otras cosas anteriores, etcétera).

Hasta hace poco, Explorer se estaba quedando retrasado respecto a navegadores como Opera o Firefox, pero ahora ha introducido algunas mejoras y promete otras en el futuro.

En cuanto a Safari, que es el que suelen usar los que tienen Mac, se dicen maravillas de él, pero también se señala que da muchos problemas para leer ciertas páginas. Entre ellas, según parece, la mía.

Sobre navegadores se discute todos los días en la red, si es mejor este o el otro, si este está lleno de agujeros para los virus, si este no carga bien als páginas, etcétera. Hace tiempo, mucha gente que hacía páginas se veía obligada a poner un cartelito en el que ponía: Optimizado para Explorer 4.0 u Optimizado para Mac X.

Eso quería decir que la página se veía bien en ese navegador en concreto, pero que no había garantías de que se viera bien en cualquier otro navegador.

Se han hecho avances en la estanbdarización universal del lenguaje utilizado por las páginas web y ya no se suele poner eso de Optimizado para...

Ahora bien, a veces hay problemas concretos como que se vea la pestaña lateral de mi weblog, que, me dicen, no se ve en Mac. ¡¡Gravísimo problema!!

 

¿La solución?

La solución es:

Tener los navegadores principales:

Explorer

Firefox

Safari (sólo para quienes usan Mac)

Los navegadores ocupan muy poco espacio en el disco duro y no tienen ninguna incompatibilidad entre sí. Incluso puedes abrir los tres a la vez y navegar con los tres. Si una página no te funciona bien en un navegador ábrela en el otro.

Y en segundo lugar, pero también muy importante:

Tener la última vesión de dichos navegadores, porque las últimas versiones suelen incorporar todas las novedades. Esto es de importancia fundamental.

Así que aquí te pongo un enlace a las direcciones desde las que se pueden descargar. La descarga e instalación son prácticamente automátivcas. Así que no te preocupes: están hechas para verdaderos novatos.

FIREFOX

firefox

EXPLORER

explorer

SAFARI

safari

Insisto: aunque tengas el navegador, es imprescindible que uses la última versión si quieres tener una navegación más fácil.

 

Y si aún así no ves bien mi página...

Entonces lo más probable es que tengas algo en la configuración personal de tu navegador que impide que se lea bien algún código de mi página.

Por ejemplo, el navegador puede bloquear automáticamente los pop ups: esas fastidiosas pantallas de publicidad que aparecen en algunas páginas. Yo no tengo pop ups en mi página, pero un navegador puede interpretar (erróneamente) que la manera en la que funciona mi pestaña lateral es semejante a un pop up y bloquearla.

Si es esto lo que sucede, se puede resolver fácilmente yendo a Preferencias del navegador, pero es muy difícil explicarlo desde aquí.

Y gracias a Roser por indicarme que podía ver la página en Explorer pero no en Safari: eso me permitió saber que los problemas con mi página no eran específicos de MAC, sino más bien de Safari (y de usar una versión antigua de Windows Explorer). Y a Max, que también la ve en Firefox y Mac sin problemas.

Mañana, nuevo weblog.

 

Il Saggiatore

El siguiente weblog: Il Saggiatore

regresa a danieltubau.com

 

 

Mundo flotante
(septiembre/octubre de 2005)

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