
Brindemos con champán y Pepino Di Capri
La guerra de Alan, de Emmanuel Guibert
Gracias a mi amigo Jose C. (no le gusta encontrarse en la red), descubrí este comic delicioso de Emmanuel Guibert.
Es una novela gráfica en dos volúmenes, que cuenta la guerra de Alan Ingram Cope, un ciudadano americano que fue destinado a Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando Alan tenía 69 años, le contó al dibujante y guionista Guibert, que entonces tenía 30, sus recuerdos de guerra. Charlaron durante muchos días e hicieron muchas más cosas:
"Pasamos mucho tiempo juntos, intercambiamos centenares de cartas y llamadas telefónicas. Nos nutrimos de libros, de dibujos, de casetes. Practicamos la jardinería, cocinamos, montamos en bici. Tocamos el piano. Hicimos compras."
Alan Ingram Cope en la época que se cuenta en el libro
Alan no pudo llegar a leer el libro de Guibert, pues murió ocho meses antes de su publicación.
El comienzo del libro, con el viaje de los reclutas en tren hacia un mundo nuevo, recuerda inevitablemente a esa otra gran novela gráfica de Will Eisner Viaje al corazón de la tormenta, que cuenta la experiencia de Eisner en la misma guerra. Después, como es lógico, la historia va por caminos diferentes, siguiendo de manera pausada y sencilla los días que Alan pasa en el campo de entrenamiento y su llegada a Francia. Los acontecimientos, a veces curiosos, otras cotidianos y triviales, contados en primera persona van haciendo más y más interesante la historia y a su protagonista.
La guerra de Alan está lleno de detalles como los de esta página, donde se describe el contenido del pequeño paquete con las raciones de comida
Un pasaje que me gustó especialmente es cuando Alan y su división llegan a Praga. Para quien ha leído El poder cambia de manos, de Czeslaw Miloz, en el relato de Alan existen muchos detalles que cobran sentido, aunque Miloz se refiere a Varsovia y Polonia, y Alan a Praga y Checoslovaquia. En ese final de guerra en el que las potencias vencedoras ya estaban planificando su futura rivalidad, Alan cuenta algunos terribles episodios de los que fue testigo.
Una curiosa anécdota que cuenta Alan Cope
El último capítulo del segundo tomo también es my emocionante, pero desde otro punto de vista.
Guibert dice en el prólogo que tras estos dos primeros volúmenes, publicará otro contando la infancia de Alan.
El noveno arte
Seguramente ya empieza a ser innecesario decir que un comic puede ser comparado con cualquiera de las artes consideradas mayores, la literatura, la música, la pintura, etcétera. Poco a poco, esta certeza va apoderándose de cualquier persona, cuando ve que los museos dedican exposiciones al comic o que el Ministerio de Cultura español lo ha incluído en sus becas para la creación, junto al cine, la fotografia, la novela o el ensayo.
El cine, la fotografía y el comic nacieron casi al mismo tiempo, en el siglo XIX, aunque todos ellos tienen precedentes en épocas más lejanas. Estas tres disciplinas asombraron al mundo en el siglo XX, pero les costó adquirir la categoría de arte. Ahora ya nadie se lo discute al cine ni a la fotografía, pero basta retroceder a los inicios del siglo XX para leer todo tipo de juicios despreciativos, ahora olvidados o dirigidos sólo al llamado "cine comercial".
Parece que ahora le ha llegado el turno al comic, precisamente en uno de sus mejores momentos, cuando se publican extraordinarios álbumes.
Quien quiera conocer algo de la historia del comic, tiene ahora una estupenda oportunidad con el primer volúmen de Del tebeo al manga, una historia de los comics.
Guiral se las ha ingeniado para incluír en el título de su obra las tres palabras que más se utilizan para referirse al noveno arte: "comic", "tebeo" y "manga"
El libro es el primer volumen de una colección de nueve. Recuerda en su diseño a la última historia de los comics publicada hace más de 20 años por Toutain, pero tiene un tono más personal en los textos, que a mí me gusta mucho.
Una cosa estupenda es que, aparte de las viñetas y planchas que es obligado reproducir si se quiere conocer realmente las obras maestras del comic, a menudo ofrece imágenes curiosas, felicitaciones de navidad o invitaciones, viñetas con la marca para el recorte que algunos periódicos se veían obligados a hacer por cuestiones de formato y muchos otros ejemplos que hacen la lectura realmente interesante.
Un ejemplo es esta historieta de Windsor McCay, que incluiré en mi página dedicada al metalenguaje en los comics:
En la edición de Del tebeo al manga, se reproduce esta página de McCay ladeada, lo que es, en mi opinión, un error, pues minimiza el efecto de ruptura de la norma que McCay propone. Yo la he enderazado para respetar la intención y la fuerza original
Puedes leer una entrevista con el autor de Del tebeo al manga con este enlace:
Entrevista con Antoni Guiral en El coleccionista de tebeos
[Mi página Metacomic tampoco es accesible en este momento debido a las reformas que estoy haciendo]
Cosas que siempre han existido
Filosofía en anuncios
"Ya dormiré cuando esté muerto"
Los anunciantes poco a poco están incorporando todas las frases e ideas de la literatura y la filosofía en sus breves piezas. Hace mucho tiempo un perfume utilizó aquello de "Hay otros mundos, pero están en éste"; recientemente SEAT utilizó un texto de Cortazar.
A este género tan interesante de anuncios filosóficos, he dedicado una página, que en estos momentos no se puede visitar debido a algunos cambios de formato que estoy introduciendo en todas mis páginas, pero que pronto será de nuevo accesible.
La frase "Ya dormiré cuando esté muerto" fue utilizada en una campaña de publicidad de una bebida alcohólica, creo que Bacardi, pero no he logrado comprobarlo. También hay una película de Mike Hodges que se llama así, y que tampoco he visto.
Pero en un foro punk he leído que la frase pertenece a Omar Jayyam, uno de mis poetas favoritos. Tampoco he podido comprobarlo.
Dspués de todos estos fracasos, al menos puedo presumir de haber encontraddo al que quizá sea la mención más antigua, anterior en 3000 años a Jayam, o al menos en 2000.
En la Epopeya de Gilgames, el dios sol Samas le dice a Gilgames que descanse:
"Gilgames le dice a él
-a Samas, el valiente-:
"Después de tanto vagar,
y andar merodeando por el monte,
¿será caso en el Submundo
exiguo el descanso?
¡Ya dormiré luego año tras año!
¡Sigan ahora viendo mis ojos el sol,
y saciéme yo de luz!
Tablilla IX, En busca de la vida
En este pasaje, se presenta de nuevo una paradoja en la epopeya de Gilgames, puesto que el héroe dice que ya dormirá cuando muera y habite en el infierno o submundo. Pero, sin embargo, se niega a descansar, precisamente porque quiere encontrar a Utanapisti y la fuente de la vida eterna. Es decir: la intención de Gilgames es no descansar nunca (al menos en el Submundo), por lo que su respuesta a Samas es sólo retórica.
Puedes ver el anuncio de Seat con este enlace:
El kitsch y los relojes (en Anacrónico)
[Tampoco es accesible ahora la página Cosas que siempre han existido]
La página noALT
3. Analógico y digitALT: cómo evitar las alternativas
Hay ciertas semejanzas entre el pensamiento alternante, aquel que siempre propone opuestos, dicotomías férreas o clasificaciones reduccionistas, y la naturaleza digital del pensamiento conceptual. Por eso, no perder de vista la naturaleza analógica de toda realidad compleja es quizá una manera de evitar recurrir constantemente a alternativas.
¿Suena un poco complicado? Quizás se entienda mejor en esta tercera pantalla interactiva de La página noALT, que he corregido, añadiendo algunas cosas.
Puedes visitar más pantallas noALTernantes con este enlace:
Entrevista en COM Radio
Hace unos días, mi amigo Luis Rodríguez me dijo que no había puesto casi nada en la página que dedico a mi libro Las paradojas del guionista. Es cierto. Para remediarlo, voy a escribir algunas entradas en los próximos días, y también subiré algunas entrevistas que me han hecho en radio y televisión.
La primera entrevista, con Jordi Sacristán y Judit Porta, se puede escuchar íntegra en la página de COM Radio, aunque yo la iré subiendo aquí en fragmentos. Las preguntas están en catalán, pero mis respuestas son en castellano. Por si alguien no entiende las preguntas, las traduzco aquí:
Una hermosa canción de The Ink Spots, como anticipo de un repaso más a fondo de este grupo delicioso que está en el origen de mucha de la mejor música del siglo XX.
The best things of life are free
The moon belongs to ev'ryone
The best things in life are free
The stars belong to ev'ryone
They gleam there for you and me
The flowers in spring
The robins that sing
The sunbeams that shine
They're yours, they're mine
And love can come to ev'ryone
The best things in life are freeLa luna pertenece a todo el mundo
las mejores cosas de la vida son gratis
las estrellas pertenecen a todo el mundo
brillan allí para ti y para mí
las flores en primavera
los petirrojos que cantan
los rayos de sol que brillan
Son tuyos, son míos
Y el amor le llega a todo el mundo
las mejores cosas en la vida son gratis
Andrew Ingraham
En varias ocasiones he hablado de Andrew Ingraham y sus teorías del lenguaje. Lo hice por primera vez en mi revista Esklepsis, dentro de la sección Misterios.
Leí varios fragmentos de Ingraham en The meaning of Meaning (El significado dle significado), un interesantísimo libro de Ogden y Richards que leí cuando estudiaba en el seminario de Inteligencia Artificial.
Ogden y Richard reproducían tres textos breves de Ingraham. El primero es una enumeración de los usos del lenguaje:
USOS DEL LENGUAJE
1. Para disipar energía nerviosa superflua y obstructiva.
2. Para la dirección del movimiento en otros, tanto hombres como animales.
3. Para la comunicación de ideas.
4. Como medio de expresión.
5. Para finalidades de registro.
6. Para poner la materia en movimiento (magia)
7. Como instrumento de pensamiento.
8. Para deleitar como mero sonido.
9. Para dar ocupación a los filólogos.¿Por qué puse a Ingraham en la sección Misterios?
Pues porque por más que busqué y busqué no encontré sus libros o más información acerca de él.
Años después, gracias a Internet, vi que su libro estaba en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Recién el año pasado conseguí el libro gracias a mi amigo Jordi, que me lo trajo a España.
El libro se llama Mind, metaphysics and logic y fue editado en 1913.
Antes de seguir hablando del libro, veamos otro de aquellos tres deliciosos fragmentos citados por Ogden y Richards:
"No tenemos ocasión de hablar a menudo, como de un todo indivisible, del grupo de fenómenos implicados o vinculados en el hecho de que un negro salte una empalizada con un melón bajo el brazo, mientras en ese mismo momento la luna pasa por detrás de una nube. Pero si esta situación relativa de fenómenos ocurriera frecuentemente y si tuviéramos ocasión de hablar a menudo de ella, y si su ocurrencia pareciera afectar al mercado monetario, entonces tendríamos algún nombre, como por ejemplo basino, para designarlo. La gente discutiría oportunamente si la existencia de un basino implica necesariamente una empalizada y si puede utilizarse el término cuando un hombre blanco se halla relacionado de forma similar con un muro de piedra."
¿No es delicioso? Se podría hablar mucho de las sugerencias de este breve fragmento, pero lo dejo para otra ocasión.
En el libro de Ingraham, una preciosa edición por cierto, y muy bien conservada casi cien años después, no hay, lamentablemente, ningún prólogo ni información acerca del autor, excepto estas breves líneas:
"Andrew Ingraham, late head-master of the Swain Free School. New Bedford, Mass"
Así que Ingraham fue director de la Escuela Libre de Swain, que estaba en New Bedford, Massachussets. La cosa suena interesante, pero antes vamos a ver el tercer fragmento:
"Supongamos que alguien afirme: “El gosta distima a los doches”. Nadie sabe lo que esto significa; yo tampoco. Pero si suponemos que esto es castellano, sabemos que los doches son distimados por el gosta. Sabemos además que un distimador de doches es un gosta. Además, si los doches son galones, sabemos que algunos galones son distimados por el gosta. Y así podemos seguir y, en efecto, a menudo seguimos."
De ingraham he averiguado poco más. Sé que escribió un prólogo a los Cuentos de Canterbury de Chaucer y que fue miembro de la subdelegación matemática del llamado Comité de los Diez para la reforma de la educación.
De la escuela Swain si he encontrado información. Fue creada siguiendo las directrices testamentarias de William S.Swain, quien la concibió como un tributo a su amado hijo Robert Swain, muerto en 1844, cuando sólo tenía 24 años.
El símbolo de la escuela Swain: las dos eses de Swain School
El propósito de la escuela era ofrecer estudios a personas sin recursos gratis o a un precio simbólico de 10 dólares.
En 1902 se convirtió en escuela especializada en arte, pasando a llamarse Swain Free School of Design.
Un cartel de la escuela Swain del año en el que Ingraham escribió su libro.
En cuanto al libro de Ingraham, es interesantísimo. La pena es que creo que está escrito de una manera ingeniosa y sutil que mi conocimiento del inglés no me permite apreciar como se merece. El índice de capítulos ya resulta atrayente:
I. Psicología, acerca de Mentes
II. Epistemología, acerca de Conocimientos
III. Metafísica, acerca de Existencias
IV. Lógica, acerca de Cosas como Relaciones
V. Un universo de Hegel
VI. Siete procedimientos del lenguaje
VII. Nueve usos del lenguaje
VIII. Muchos significados de Dinero
(Many Meanings of Money)
IX. Algunos orígenes del número DosPrecisamente, Ingraham habla de la abducción, un asunto acerca del que acaba de llegar un comentario de Ogro muy interesante, aunque Ingraham lo llama transducción, que seguramente es más útil, que el uso actual que se confunde con esa costumbre que tienen los extraterrestres de darles un paseo espacial a los terrícolas, como ya hizo Jehová con Elías y su famoso carro.
Pero de la abducción o transducción hablaré en otro momento (que está cercano, pero no tanto como el momento en que escribí "cercano").
Como leí el libro de Ingraham en La Palma, ahora que regreso allí lo releeré poniendo muchísima atención, a ver si así entiendo mejor sus juegos de palabras y sus ingenios.
Sólo citaré por el momento un texto en el que claramente anticipa al Huizinga que en Homo ludens llegaba a la conclusión de que no era posible una definición de juego que incluyera todos los juegos:
"Todo esto significa sencillamente que los epistemólogos, es decir, los cultivadores del conocimiento del conocimiento, del mismo modo que los cultivadores de otras ciencias, todavía no han llegado a un acuerdo acerca de la definición del conocimiento, y tampoco clasifican los conocimientos de la misma manera. Me atrevo a pensar que no existe una clasificación, sino que siempre hay un cierto número de clasificaciones y que algunas de ellas sirve para un propósito y otra para otro; pero que no hay clasificación posible que responda a todos los propósitos por los que el ser humano busca el conocimiento."
Y pronto hablaré de la relación entre Ingraham y secleb. ¿Qué no sabes qué es secleb?
Averigualó en la página que he dedicado a este fascinante asunto:
Secleb
Calderas, cojinetes y rodamientos
Si eso es lo que buscas, te has equivocado de página.
...
esa es una broma que puse hace unos años en mi weblog Seingalt, diario secreto...
¡Qué interesante comentario!
La pena es que no está firmado. ¿Quién será? ¿Conoceré a esta persona necesitada de cojinetes? ¿Habrá perdido ya el eje al darse cuenta de que no era en mi página donde podría encontrar cojinetes y rodamientos para su caldera?
Muestra de los cojinetes que NO tengo
Algo en su estilo me resulta familiar, pero no acabo de decidirme, aunque he hecho el máximo esfuerzo por averiguar la identidad de este anónimo comunicante, para poder remitirle a un lugar en el que sí le proporcionarán buenos cojinetes y excelentes rodamientos.
Un excelente rodamiento
Más comentarios
Si el anónimo buscador de cojinetes no dejó su nombre para la posteridad, otro navegante sí lo hace, aunque con seudónimo, "Librepensador", y yo, aunque sé quién es, respeto su secreto.
"...ordenador e inteligencia o algo así. Puse un comment pero creo que se volatilizó. Parece que de momento la inteligencia del ordenador y la de su hijuelo intreernáutico no llegan hasta su posible recuperación."
Así que no sólo me llegan mensajes sin remitente, sino también mensajes sin mensaje. Sólo me queda por recibir un mensaje sin destinatario.
Pues es una pena que se haya perdido ese comment anterior, que ahora reposa en el limbo de las cosas que han sido apenas un instante en el tiempo, sin dejar más recuerdo que el de su pérdida. Algo que apenaría al propio Bartleby de Melville.
No he corregido "intreenaútico", porque con Librepensador nunca se sabe si, en vez de un error, es un juego de palabras.
Y más comentarios
Me han llegado varios comentarios, una veces públicos y otras privados, esta vez con mensaje, remitente y destinatario, en los que dicen que les gusta la página pero que no hay quién navegue por ella sin marearse.
"Me ha llamado mucho la atención esta página"
Cruz Esmeralda en Tsuresureguza"Loco"
Diego en Esklepsis 1
"Por falta de tiempo en esta ocasión me limitaré a felicitarte por tu página que me ha encantado."
Elia en esteoeste"Tienes un blog o página tan excelente que es un placer entrar y leerlo, la cosa es que me pierdo, no se por donde inicia, qué sigue, cual es el final, lo último que escribiste, adonde sigo leyendo (los temas se pierden). En fin, ojalá tuvieras un diseño claro, amplio, de facil acceso y lectura.
Tu escritura es excelente, por favor ayuda a tus lectores."
Mary en El arte Malabar
Ya dije hace unos días que estoy intentando facilitar las cosas a los internautas, pero que llevará tiempo, porque tengo unos 30 weblogs y quizá más de 100 páginas, así que la cosa va muy poco a poco. Ahora estoy recuperando páginas de música, cine, filosofía e ilustración. Al mismo tiempo voy borrando (pero no eliminando definitivamente) páginas que se han quedado obsoletas o que no funcionan correctamente, para que los navegantes no caigan en terribles vínculos sin salida.
Yo creo que el método de poner un menú flotante lateral con vínculos a las entradas de la página es lo mejor, porque en la mayoría de las páginas web tienes que estar subiendo y bajando continuamente cada vez que lees algo.
Pero ahora, junto a los iconos de los vínculos, he añadido el título de la entrada. Asi es como funciona ya el weblog Mundo flotante.
Por otra parte, en la página principal, que es siempre el último weblog (danieltubau.com) estarán los vínculos a todas las páginas creadas por mí (y algunas de amigos). De este modo cada página es autosuficiente, pero sólo la principal sirve para encontrarlo todo.
Para que eso suceda, como dije, falta bastante tiempo todavía. Pero creo que mi método de navegación superará al estándar web cuando esté terminado (si alguien quiere una demostración, podría hacerla fácilmente).
Y más comentarios
Antes dije que todavía no me han llegado mensajes sin destinatario, pero sí me han llegado mensajes que iban dirigidos, supongo, a otras personas. Alguno ya lo he reenviado a su verdadero destinatario.
Otros mensajes son interesantes y/o crípticos:
"Por más que huyamos, TODOS acabaremos aquí...(¿o no?).
¿Dónde están:
a/ las chicas
b/ vuestros epitafios?"
Perth en AnacrónicoTal vez Perth se refería a que no funcionaba el enlace a Cómo veo mi muerte, pero ahora sí funciona, aunque la página falla un poco en el diseño (ya la arreglaré).
"Como supongo que le interesará, aprovecho para adjuntarle direcciones donde se encuentran documentos sobre algunos vestigios de simbolismo taoísta en la Basílica del Pilar. saludos de Jose Chamorro
http://www.usuarios.com/ ib307523...en_la_basil.htm
http://www.ichingmania.com/
http:// www.elhuertodelnogal.com....elaneabasil.htm
http://www.dpz.es/turismo/monogr...pilar/ pilar.asp
http://www.lvyou168.cn/travel/es...goza/ Church.htm
http://www.ichingmania.com/ IChin...a_del_pilar.htm
http://www.dpz.es/turismo/ monogr...Tabernaculo.pdf
http://www.geocities.com/asociac.../ articulos.html
http://www.geocities.com/ asociac...ciacionabulafia
Jose Chamorro en La página Tang
Pues sí que me interesa. Es un doble estímulo, para escribir algo nuevo en La página Tang, que tengo muy abandonada, y para ver el Pilar de otra manera.
Y tremendamente estimulante para escribir un nuevo capítulo en Lectura del Zhuang zi, este comentario:
"Excelente la página, caí en cuenta de cosas que solo habia rozado en mi vida! Muchísimas gracias daniel, estaria bueno que hicieras una especie de analisis del dao de jing en pinyin y en castellano, porque hay traducciones realmente desastrosas y la esencia solo se desprende del analisis minucioso. Es un trabajo... pero tal vez te interese, ya hay paginas en inglés con esto mismo. De vuelta, gracias por tu tiempo invertido en esta página."
Tato en Lectura del Zhuang ziPrecisamente quería comentar desde hace tiempo algo acerca de las traducciones de Dao De Jing y especialmente de una realmente curiosa. Lo haré cuando escriba el siguiente capítulo de El problema de la identidad.
"Expresarse mejor para el buen entendimiento de los que estan interesados en este programa que sean de menor edad y mas imagenes"
Romy en Por qué el mundo digital no es digital.
No sé si Romy se refiere al ensayo acerca del mundo digital y si lo que quiere decir es que lo debería escribir de manera más sencilla y accesible a jóvenes o niños. La verdad es que ya he hecho dos intentos de hacerlo más legible, aunque el tema es en sí complejo. Mi amigo marcóticos me dijo recientemente que por fin había entendido el sentido de mi argumentación, precisamente tras los últimos añadidos que hice. Pero cuando termine El problema de la identidad, quizá reescriba lo del mundo digital y le ponga más imágenes.
Y todavía quedan comentarios por comentar, especialmente de Alice/alicia y Ogro. Lo haré pronto, pues precisan de más atención.
Portafolio de España y Estados Unidos
Pongo aquí algunos dibujos de una vieja libreta.
En España y en un viaje a Estados Unidos hice unos cuantos bocetos y estudios de anatomía en un cuaderno de dibujo, inspirado por el Tratado de pintura de Leonardo Da Vinci.
Mano con palo
Probablemente esta mano sea del Tarzán de Burne Hogarth, o de alguno de sus manuales de dibujo.
O tal vez de algún soldado en una batalla de Leonardo Da Vinci
Brazo
Mi brazo puesto en tensión
Pierna
Mi pierna puesta en tensión
Mano
Estudio de una mano, probablemente copiado de alguna página del Tarzán de Burne Hogarth
Mujer desnuda sin cabeza
Cuerpo de mujer copiado de una foto de Playboy
Mujer desnuda, copia de una fotografía
Autorretrato desnudo integral
Estudio de cabeza de hombre
Estudio de rostro de muchacho en perspectiva, siguiendo las instrucciones del impresionante Cuaderno de pintura de Leonardo Da Vinci
Estudio de cabeza de mujer
Estudio leonardiano de mujer
La virgen y santa Ana de Leonardo
Copia del célebre cuadro de Leonardo La virgen y Santa Ana, que es uno de mis cuadros favoritos
Autorretrato sin cabeza
Autorretrato sin cabeza delante de la piscina Estela y con la camiseta del Ras.
Copiado de esta foto...

La piscina Estela estaba en el Paseo de la Florida de Madrid, donde ahora hay una clínica. Era la piscina favorita de la gente del ambiente en los años ochenta y yo me pasaba días enteros nadando o tendido en la hierba mientras sonaba a todo volumen Queen. Tenía probadores alineados a los lados de la piscina y otros interiores, donde a menudo sucedían cosas interesantes. Allí mi amigo Vicioso me enseñó a tirarme de cabeza al agua.
El Rás era mi bar favorito de copas de la nueva ola. Lo que más ponía el DJ eran grupos new romantics como Spandau Ballet, Soft Cell, etcétera, y punks. Además de temas antiguos de Bowie, Lou Reed o la Velvet Underground. Siempre despedía la noche con Unchained Melody, como me ha recordado mi hermana Natalia... Y ponía mucho, supongo que los viernes, Friday on my mind, en la versión de David Bowie...
El Ras estaba en la calle Barbieri, en el barrio de Chueca, y era un lugar maravilloso para empezar la noche antes de ir a Rock Ola, la sala Carolina o El Sol. Yo siempre me sentaba en lo alto de unos escalones que había junto a la pequeñísima pista de baile. Algunos me llamaban "la reina del Ras" (supongo que por eso de sentarme siempre tan arriba), aunque otros preferían calificarme como "el putón verbenero". En el Ras trabajaba como camarero mi amigo Jesús Arauzo, así que tenía muchos motivos para pasarme allí las noches.
La gata Cornelia
La gata Cornelia sobre la calefacción
Esto debió suceder en la casa de la calle Covarrubias de Madrid, cuando todavía teníamos sólo un gato, Cornelia, la hija de Dinamita, el gato que me regaló mi amigo Jesús.
Escena de Rops
Rops era un prodigioso ilustrador del siglo XIX. Vi sus dibujos en una preciosa edición de Las flores del mal de Baudelaire, que todavía conservo.
Esta es una de mis ilustraciones favoritas. La incluí en un número de Esklepsis y parece un anticipo de mi personaje Craven y su amigo Cuervo
Julie Andrews
Retrato de Julie Andrews copiado de una foto, probablemente después de su magnífica interpretación en Victor o Victoria
Retrato de Cathy por Iván
Iván, mi padre, hizo en mi cuaderno varios retratos apresurados mientras comíamos y cenábamos en algún lugar, probablemente en Barcelona
Retrato de Daniel por Iván
Retrato de Daniel Tubau hecho por Iván Tubau
Retrato de Angels por Iván
Playa de Venice en California
Playa de Venice en California cuando pasaba el coche de policía buscando gente que bebiese alcohol
Nos sorprendió mucho que en California, o al menos en Los Ángeles, no se pudiese beber en la calle. Ahora también está prohibido en Madrid: siempre solemos burlarnos de las costumbres de los yankis para imitarlas años después. También nos llamó la atención que nadie practicase el top less. Los buenos tiempos de California quedaban lejos, aunque San francisco conservaba gran parte de su encanto.
Amapola seca
Una amapola seca que había en el cuaderno
Creo que la recogí en los alrededores de Madrid, un día que fui a un almacén editorial a recoger un libro sobre haikus para mi padre. Mientras regresaba, vi extensos campos de amapolas junto a gigantescas torres eléctricas y escribí algún haiku imitando los que iba leyendo en el libro. Si los encuentro, ya los pondré aquí, aunque son haikus de ocasión, sin más pretensiones, como todos estos bocetos.
Puedes ver algunos dibujos más en la página que he dedicado a este portafolio:
Portafolio de España y estados Unidos
We'll meet again (The Ink Spots #2)
Este es el segundo capítulo dedicado al grupo Ink Spots, pero, antes de escucharlos a ellos, te invito a empezar con esta versión de We'll meet again de Johnny Cash. Es la versión que más me gusta.
We'll Meet Again (Johhny Cash)
We'll meet again, don't know where, don't know when,
but I know we'll meet again some sunny day!
Keep smiling through, just like you always do,
'till the blue skies drive the dark clouds far away!
So, will you please say hello to the folks that I know?
Tell them I won't be long!
They'll be happy to know that as you saw me go,
I was singin' this song:
We'll meet again, don't know where, don't know when,
but I know we'll meet again some sunny day!
So, will you please say hello to the folks that I know?
Tell them I won't be long!
They'll be happy to know that as you saw me go . . .
I was singin' this song:
We'll meet again, don't know where, don't know when,
but I know we'll meet again some sunny day!
We'll meet again, we'll meet again . . .Nos volveremos a ver, no sé cuando, no sé dónde
pero sé que nos volveremos a ver algún día soleado
sigue sonriendo como tú sueles hacerlo
hasta que los cielos azules se lleven las nubes oscuras
Así que, ¿puedes saludar a todos mis amigos?
Diles que no tardaré
Les alegrará saber que cuando me viste marchar
yo cantaba esta canción:
"Nos volveremos a ver, no sé cuando, no sé dónde
pero sé que nos volveremos a ver algún día soleado"
...Y ahora puedes escuchar la versión de los Ink Spots. Como en casi todas las canciones de los Ink Spots, junto a la parte cantada hay un recitado, una fórmula que les hizo famosos ya desde sus primeras formaciones.
We'll meet again ( INK SPOTS)
Soy incapaz de asegurar quienes son los que cantan en esta ocasión, pues los Ink Spots tuvieron decenas de formaciones, a menudo varias al mismo tiempo, y casi todas siguiendo el mismo patrón estilístico.En la legendaria primera (o segunda formación) de los Ink Spots, el cantante principal era Bill Kenny, mientras que Orville "Hoppy" Jones hacía los recitados. Se suele creer que adoptaron está fórmula tras su éxito con la deliciosa If I did't care, pero ya un año antes ese era su estilo habitual.
El resto del grupo lo componían Ivory "Deek" Watson, Jerry Daniels y Charles Fuqua.
El nombre del grupo hacía referencia a que todos eran negros (Ink Spots quiere decir "manchas, lunares o puntos de tinta").
La letra de We'll Meet Again parece en principio optimista, pues asegura que habrá un futuro encuentro "en un día soleado". Sin embargo, especialmente en la versión de Johnny Cash, uno no puede alejar la sensación de que se refiere más bien a un encuentro tras la muerte o a la promesa de un encuentro que se sabe nunca podrá tener lugar. La versión que grabó Johnny Cash es la última canción del último disco que grabó antes de morir: Here comes the man.
Lo cierto es que la canción fue compuesta pensando en los soldados que combatían en la Segunda Guerra Mundial.
Interpretada en 1943 por Vera Lynn, fue probablemente la canción más escuchada durante la guerra, junto a Lili Marlen.
Esta es la versión original de Vera Lynn.
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Los compositores de We''ll Meet Again fueron
Ross Parker y Hughie Charles
En la película de Stanley Kubrick Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú? (Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb), se escucha al final la canción, cantada por Vera Lynn, mientras se suceden explosiones nucleares en cadena en todo el planeta.
Get this widget | Share | Track details La versión de 1963 de We'll Meet Again que aparece en la película de Kubrick, también cantada por Vera Lynn
Deus ex machina (#1)
Deus ex machina, o apò mekhanês theós,quiere decir «Dios a través de la máquina». Se refiere a un mecanismo de poleas que en los teatros griegos permitía que un personaje apareciese en el escenario como si descendiese desde las alturas.
"Cuando el desenlace de una obra no resultaba fácil y la situación estaba muy embrollada, se utilizaba la máquina para hacer descender a Zeus, quien era capaz de arreglarlo todo en un momento: «Tú te irás con Fulano», «Tú regresarás a tu patria y no tomarás venganza», «Tú heredarás el reino». Gracias a la intervención del padre de los dioses el mundo volvía en un instante a estar ordenado, lo que era un alivio para el autor de la obra, que, de este modo, salía fácilmente de cualquier callejón sin salida narrativa".
[Las paradojas del guionista, 252]Aristóteles desaprueba el recurso fácil al deus ex machina en su Poética:
“El desenlace también debe surgir del argumento mismo, y no depender de un artificio de la escena, como en la Medea” (Aristóteles, Poética).
En la Medea de Eurípides, en efecto, Apolo salva a Medea de una muerte segura enviándole el carro del Sol, en el que huye.
Era, en definitiva, un recurso fácil que no nacía de la trama misma.
En la película Adaptation, el gurú del guión Robert McKee (Brian Cox) le explica todo esto al guionista Charlie Kauffman (Nicholas Cage):
Adaptation (Spike Jonze, guión de Charlie Kauffman)
Hoy en día, la expresión deus ex machina se emplea para referirse a un desenlace que no se deduce de manera lógica de la trama, sino que resulta gratuito: aparece un personaje del que no hemos tenido noticia en toda la película, o conocemos en el último instante un dato que lo resuelve todo.
De este modo se consigue un desenlace sorprendente, pero no inevitable, y hay que tener en cuenta que uno de los consejos más interesantes que se pueden aplicar a un guión es que su desenlace sea sorprendente pero, al mismo tiempo, inevitable. Es decir, que el espectador se lleve una pequeña o gran sorpresa, pero, al mismo tiempo exclame: "¡Este es el desenlace que tenía que ser!".
Aristóteles también menciona esta paradoja de lo sorprendente e inevitable:
"Tales incidentes tienen el máximo efecto sobre la mente cuando ocurren de manera inesperada y al mismo tiempo se suceden unos a otros; entonces resultan más maravillosos que si ellos acontecieran por sí mismos o por simple casualidad. En efecto, hasta los hechos ocasionales parecen más asombrosos cuando tienen la semejanza de haber sido realizados a designio; así, por ejemplo, la estatua de Mitis en Argos mató al hombre que había causado la muerte de aquél al caer sobre éste en una ceremonia. Hechos de tal tipo no parecen sucesos casuales. Por eso las fábulas de esa clase resultan necesariamente mejores que las otras."
(Poética, 1452a)
También Horacio dice en su interesantísima Arte Poética (o Epístola a los Pisones) que los dioses no deben intervenir para solucionar el desenlace, excepto cuando sea inevitable:
"Un dios nunca intervenga: sólo que el desenlace
requiera juez divino".En Poderosa Afrodita, una parodia del teatro griego, Woody Allen ofrece un irónico deus ex machina. Vemos a Linda, una prostituta y actriz porno que quería casarse y llevar una vida normal, pero que ha visto sus sueños rotos al revelar a su novio en qué trabaja.
Ahora viaja en su coche sin saber qué va a ser de su vida...
Por otra parte , usar el deus ex machina es olvidar una regla que es también una paradoja:
“Nosotros creamos las leyes, pero también estamos sometidos a ellas (nº22).”
El guionista o el novelista es el Dios de su creación, pero no debe olvidar que incluso Dios tiene que seguir sus propias leyes.
Los filósofos medievales a menudo discutieron de estas limitaciones de Dios. Una de ellas es que no puede hacer que lo que ha sucedido no haya sucedido (como mucho puede hacer que todos olvidemos que ha sucedido).
Cuando el guionista decide no seguir las normas del relato que él mismo ha creado y se saca de la chistera una solución injustificada está, pues, recurriendo a un deus ex machina.
Sin embargo, siempre hay excepciones, como mostraré en los próximos capítulos de este mini serial.
Algunas de las cosas que cuento aquí, también las digo Las paradojas del guionista, pero he cambiado, añadido y corregido algunas cosas (como una errata importante de la que hablo un poco más abajo). También, por supuesto, he dejado aquí muchas cosas que se cuentan allí. Puedes también visitar la página dedicada al libro en Las paradojas del guionista.
Al revisar el capítulo que dedico a este asunto en Las paradojas del guionista, he descubierto que la cita que pongo de la Poética de Aristóteles, tiene una tremenda errata:
"La mayoría de las narraciones contienen un elemento de sorpresa. Si podemos prever todas las peripecias que componen un argumento, es improbable que el relato mantenga nuestra atención. Por eso las peripecias han de ser inesperadas, pero también sorprendentes."
En vez de "sorprendentes, debería poner "razonables". Espero que el lector advierta este error por el contexto.
Por otro lado, no he podido consultar el libro del que tome la cita (en principio, la versión editada por Gredos), pero no parece un texto escrito por Aristóteles, sino una trascripción, o tal vez una aclaración en una nota a pie de página de los editores.
Por eso, en esta entrada, he preferido otra traducción más exacta, que he tomado de la versión electrónica de la Universidad de Filosofía Arcis de santiago de Chile (no se indica allí el traductor o la edición). Puedes leer el libro entero con este enlace: Poética.
El Arte Poética de Horacio en la tradución de Gerardo ramos, en: Arte Poética.
En mi revista analógica Esklepsis tenía una sección llamada Imposibilidades de Dios, dedicada a las diferentes imposibilidades de Dios planteadas por filósofos y teólogos, desde los textos bíblicos hasta Leibniz. En el número 3, la imposibilidad era una que imaginé yo mismo: Dios no puede demostrar que es Dios (lamentablemente, yo mismo no pude demostrar a mi amigo Juanjo lo razonable de esta imposibilidad, o al menos no pude convencerle).
Puedes leer la edición digital de Esklepsis con los enlaces que he puesto en el menú lateral (en PÁGINAS), aunque ahora estoy rediseñándolo todo y sólo se puede acceder al número 1: Esklepsis 1.
Las raíces de la coincidencia (Arthur Koestler)
En agosto tuve ocasión de leer en la casa de mi madre en La Palma un libro que trajo mi hermana: Las raíces del azar.
El título original del libro de Kostler es The roots of coincidence, porque Koestler no busca el origen del azar, sino de las llamadas coincidencias significativas, es decir casi lo contrario de lo que parece indicar la traducción española
Es un libro que alguna vez he hojeado, pero que no llegué a leer nunca entero.
Siempre he sentido una cierta admiración hacia Koestler, quien muy joven vivió la comuna húngara de Bela Kun y tuvo que huír cuando fracasó; fue después sionista y en los años 20 participó en los asentamientos judíos en Palestina, pero se desinteresó del sionismo por su carácter racial; se unió a la expedición al Polo Norte en zeppelin en 1931; se hizo comunista y viajó por la nueva Unión Soviética; luchó en la guerra civil española, fue condenado a muerte en Sevilla y se libró gracias a un intercambio de prisioneros; regresó a la Unión Soviética y presenció los procesos de Moscú, lo que le alejó definitivamente de Stalin y del comunismo, escribiendo Del cero al infinito, donde mostraba los métodos empleados por los estalinistas para que sus propios seguidores no pudieran darse cuenta de la verdad, incluso aunque la tuvieran delante; durante años intentó que el mundo se diese cuenta de lo que suponía el ascenso de Hitler; tras la guerra participó en campañas contra la pena de muerte; escribió un fascinante libro sobre el imperio Jázaro, en el que sostenía que los judíos askenazís de Europa no eran judíos, sino jázaros convertidos, y unas cuantas cosas más que le convierten en uno de los personajes más interesantes del siglo XX. Es sin duda un futuro habitante de mi página dedicada a los húngaros (Están entre nosotros), pues nació en Budapest.
Koestler, como se ve, fue probando muchas ideas más o menos extravagantes o dogmáticas, pero las fue abandonando al descubrir sus errores o sus crímenes. Tan sólo no abandonó una idea, la que le hizo más famoso en sus últimos años: la creencia en lo paranormal. En 1972 escribió Las raíces de la coincidencia, un libro que ha marcado la historia de la investigación paranormal.
La ciencia de lo paranormal
En Las raíces de la coincidencia, Koestler intenta probar que existe un prejuicio cientifista que impide a muchas personas aceptar la realidad de los fenómenos ESP o PES (Percepción extrasensorial), tales como la telepatía, la clarividencia o visión del futuro o la telekinesis o movimiento de objetos con la mente.
Koestler quiere con su libro dotar de un trasfondo científico a la investigación de lo paranormal; por ello, ello recurre a experimentos cuantitativos, no a los típicos relatos de un testigo que dice que una vez vio algo pero que nadie más lo vio (aunque también hay ejemplos de esto, como comentaré más adelante).
En concreto, Koestler habla de los experimentos de Rhine, en los que, con cartas zener u otros procedimientos similares, se examina a cientos de sujetos para que adivinen la carta que va a salir.
Las cartas zener consisten en una baraja compuesta de cinco signos diferentes. El sujeto del experimento tiene que adivinar el signo oculto, ya sea por telepatía (recibiendo la imagen de alguien que va mirando las cartas) o por clarividencia (adivinando la futura carta)
Se trata de examinar si existen personas capaces de superar el número de aciertos que se obtendrían de manera puramente casual, es decir, la media azarosa.
Para que el lector poco familiarizado con las matemáticas o con la teoría de probabilidades entienda la importancia de una desviación de tres o cinco puntos respecto a la media azarosa, es decir respecto a los resultados que se obtendrían si se adivinasen las cartas por puro azar, Koestler explica varias cosas relacionadas con el asunto y especialmente la ley de los grandes números.
Las leyes del azar
La ley de los grandes números expresa algo que sucede siempre que experimentamos con algo azaroso, como los números que pueden salir en varias tiradas de dados.
Si lanzamos un dado doce veces, seguramente no obtendremos dos unos, dos doses, dos treses, dos cuatros, dos cincos y dos seises. Es posible que uno de los números aparezca en cuatro de las tiradas, y que otro ni siquiera salga una vez.
Esta es una terrible desproporción, pues, si suponemos que el dado está perfectamente equilibrado, no hay ninguna razón para que un número salga más veces que otro, y menos cuatro veces (33%) contra cero veces (0%). Sin embargo, no es un fenómeno inusual, como sabrá cualquiera que en una partida de dados haya soportado una sucesión asombrosa de ases de su oponente.
Sin embargo, si aumentamos el número de lanzamientos, poco a poco irán saliendo todos los números, y poco a poco se irá equilibrando la estadística.
Si el dado tiene seis caras, a medida que aumenten los lanzamientos, cada cara se aproximará a 1/6 de las veces. Cuando se trate de miles o millones de tiradas, podemos estar seguros de que el reparto entre los seis números del dado será casi equitativo.
Naturalmente, habrá números que hayan salido unas cuantas veces más que los otros, incluso cientos de veces, pero en la estadística de millones de tiradas esas diferencias serán insignificantes y cada cara tendrá aproximadamente un sexto (1/6) de apariciones.
Se produce, de este modo, algo aparentemente paradójico, pero incontrovertible: por una parte, no existe ninguna imposibilidad en la naturaleza del dado que impida que aparezcan seis millones de ases seguidos. Cada vez que se tira el dado, la probabilidad de salir de un as es de 1/6, aunque ya hayan salido muchos ases seguidos. Sin embargo, en cuanto se aumenta el número de intentos, las proporciones se equilibran.
Bien. Esto es algo que saben los matemáticos y los casinos: cuando las caras de un dado, tras miles de tiradas, no se aproximan todas a 1/6, eso quiere decir que el dado es defectuoso o está trucado, por ejemplo desnivelado, o con menos peso en uno de los lados. Y entonces se retira del casino.
Koestler conoce la ley de los grandes números, y además la explica muy bien. ¿Y por qué se detiene a explicarlo con tanto detalle?
Precisamente porque gracias a esta ley de los grandes números, investigadores como Rhine afirman que existe la percepción extrasensorial (PES): han encontrado a personas que han roto la ley de los grandes números, que han adivinado más cartas de las que se adivinan siguiendo el puro azar.
Hay que tener en cuenta que los sujetos que intentan adivinar las cartas zener deberían adivinar 20 de cada 100 cartas por la sencilla razón de que hay cinco cartas zener diferentes. En consecuencia, cada vez que intentan adivinar una carta tienen 1/5 de posibilidades. Si hay cien cartas, la probabilidad será de 20 aciertos, que es una quinta parte de cien.
Los sujetos escogidos de Rhine obtienen 28 aciertos.
Si el puro azar nos dice que en una baraja de cien cartas zener la probabilidad es acertar 20 cartas, entonces, si alguien adivina 28 cartas ello no podría deberse a la mera casualidad, sino a ciertos poderes extrasensoriales del individuo en cuestión.
Cómo explicarlo todo
Sin embargo, Koestler nos explica poco después que muchos sujetos de Rhine que en las primeras etapas obtienen buenos resultados en las mediciones de sus poderes extrasensoriales, no logran mantenerlos, sino que estos declinan.
Es decir, a esos sujetos escogidos les sucede precisamente lo que a un dado afortunado que obtiene cuatro ases en diez tiradas. Si seguimos experimentando con el dado, ese asombroso 40% de ases irá declinando, hasta aproximarse a un modesto 17%, es decir, a un sexto de los lanzamientos, el mismo porcentaje que el resto de las caras del dado.
La explicación resulta tan clara y evidente, que sólo la manera de presentarla de Koestler en el libro hace que no salte a la vista.
En efecto, lo que en cualquier investigación sería interpretado como que los éxitos iniciales se debieron al azar y no a los poderes extrasensoriales, es interpretado por los investigadores de la ESP y por Koestler de otro modo:
“El efecto declinante desde el comienzo hasta el final de una sesión) se consideró como prueba adicional de que algún factor de carácter humano intervenía en los ejercicios adivinatorios, no sólo la mera casualidad”.
El razonamiento de Koestler no puede ser más capcioso: alguien obtiene resultados superiores a la media puramente azarosa; puesto que supera la media azarosa, su acierto no puede ser fruto de la casualidad: tiene poderes extrasensoriales.
Sin embargo, ese mismo sujeto continúa intentando adivinar, pero ahora sus resultados no superan la media azarosa. La explicación ahora es que no es su acierto, sino su error, lo que no puede ser fruto de la casualidad.
En definitiva, cuando se obtienen buenos resultados ello prueba que el sujeto tiene poderes; cuando se obtienen malos resultados, ello prueba que algún factor externo afecta a los poderes del sujeto.
La cosa, como el propio Koestler dice más adelante, resulta sin duda curiosa, puesto que en cualquier habilidad y aprendizaje humano se suele mejorar con la práctica, excepto en la PES, pero él tiene una explicación:
“Este efecto declinante supone una prueba adicional de la realidad de la PES. Existe también un declive general en la actuación de la mayor parte de los sujetos, al cabo de una prolongada serie de sesiones. Se aburren, eso es todo. Las habilidades normales, en general, mejoran con la práctica; pero en al PES ocurre lo contrario”.
Sí, debe de ser muy aburrido descubrir que uno tiene poderes extrasensoriales.
Criterios cambiantes
El mayor problema de los argumentos de Koestler (y de los defensores de lo paranormal) es que, según las circunstancias, se aplican unos u otros criterios. Los argumentos que emplean no se basan en la coherencia o en lo razonable, sino en lo que resulta útil a sus intenciones: cuando un argumento es útil para demostrar su tesis, lo emplean con seguridad; si en otra circunstancia resulta útil el argumento contrario, no tienen ningún problema en emplearlo también.
Lo curioso es que el propio Koestler da las claves para darse cuenta del fallo de sus argumentos, aunque en diferentes lugares del libro, probablemente para que el lector no caiga fácilmente en las consecuencias lógicas inevitables.
Da una clave, por ejemplo, cuando dice de pasada que la sucesión más larga que se conoce de apariciones de números rojos en una ruleta es 28.
Veintiocho veces el rojo en una ruleta es una proporción más asombrosa que todas las obtenidas por los diversos individuos que han hecho experimentos como los de Rhine, pero es obvio, como dije al principio, que cosas así suceden.
Que el rojo aparezca 28 veces seguidas no es habitual, pero sí puede salir cuatro veces o seis bastante a menudo. Si nunca se rompieran las proporciones azarosas sería bastante fácil que cualquiera ganase a la ruleta mediante el sencillo truco de apostar siempre a lo mismo y siempre el doble que en la apuesta anterior.
En la ruleta europea hay 16 números rojos, 16 números negros y un número verde (el cero). Se considera que la ruleta fue inventada por el filósofo y matemático Blaise Pascal, pero en el siglo XIX los hermanos Blanc añadieron el 0 a los 36 números. De este modo, la banca obtiene mayores beneficios y, además disminuye las posibilidades de métodos como apostar siempre el doble al rojo o al negro. En la ruleta americana los beneficios de la banca aumentan, pues hay un doble cero (00)
La analogía entre casos excepcionales como 28 veces saliendo el color rojo y los sujetos escogidos de Rhine es tan evidente que parece una torpeza tener que expresarla claramente, pero hay que hacerlo porque Koestler, y quienes piensan como él, se las arreglan para ocultar esta diáfana conclusión a los ojos de sus seguidores (a los que quizá habría que llamar acólitos).
Sencillamente: del mismo modo que en la ruleta a veces sale varias veces el mismo color e incluso el mismo número, o que en diez tiradas de un dado se puede violar de manera asombrosa la ley de los grandes números y puede aparecer cuatro veces un as, lo mismo sucede cuando un individuo en un laboratorio logra adivinar más cartas de las que debería adivinar por puro azar: son cosas que a veces suceden.
Hay muchos individuos experimentando y cada uno lo hace cientos o miles de veces, por lo que es evidente que algunos de ellos, o alguno de ellos en un momento concreto, obtendrá un resultado llamativo. Asimismo, dentro de los que obtienen resultados llamativos, alguno logrará repetirlos.
Lo mismo que le sucede al pobre dado afortunado, capaz de obtener cuatro ases seguidos, pero que al final se ajusta a la ley de los grandes números, le sucede al sujeto supuestamente dotado de poderes paranormales: su golpe de suerte se empieza a diluir, a declinar, como dice Koestler.
Ahora podemos trasponer la explicación de Koestler de por qué los sujetos con poderes paranormales empiezan a declinar, pero ahora aplicándoselos al dado:
“Este efecto declinante supone una prueba adicional de la realidad de la PES del dado. Existe también un declive general en la actuación de la mayor parte de los dados, al cabo de una prolongada serie de sesiones. Se aburren, eso es todo. Las habilidades normales, en general, mejoran con la práctica; pero en la PES de los dados ocurre lo contrario”.
Como dije antes, la estafa de este argumento, tan frecuente en lo que se refiere a la paraciencia es que primero se utiliza un fenómeno improbable, pero no imposible, como es sacar cuatro ases o adivinar más cartas de las habituales, para probar los poderes extrasensoriales; después, cuando la situación vuelve a la normalidad se insinúa que hay factores, como el hastío, que interfieren en los poderes mentales.
Antes de dar otro ejemplo de cómo los partidarios de la parapsicología dan la vuelta a cualquier situación comprometida, haré una pequeña aclaración.
En qué consiste acertar en el blanco
Un arquero lanza una flecha desde una distancia de cien metros y la clava en el centro exacto de la diana. Otro, aprovechando que nadie mira, se acerca a la diana y la clava en el centro.
El resultado parece idéntico en ambos casos: una flecha clavada en el centro de la diana, pero es evidente que el primero es un gran arquero, mientras que el segundo es sólo un tramposo.
Lo mismo que con los arqueros sucede con el mundo paranormal.
Es probable que algunos de los fenómenos que los paranormalistas afirman que existen realmente existan, o que sean plausibles o posibles, pero eso no significa que los argumentos y pruebas que utilizan para defender tales fenómenos sean válidos, ciertos o plausibles (por no decir pasables).
No tengo nada en contra de la telepatía, la precognición o la telekinesis. No sé si existen o no. Incluso creo que algunas cosas, como la telepatía, aunque no existan, probablemente acabarán existiendo. En cualquier caso, si se demostrase que alguna de estas cosas existen, no tendría ningún problema en reconocerlo, ni mi universo mental y conceptual se tambalearía.
Lo cierto es que me gustaría que existieran tales cosas, especialmente las que permiten pensar en la inmortalidad. Unamuno creía o quería creer en Dios porque era el camino más sencillo a la posibilidad de ser inmortal, yo estaría encantado de que existiesen fantasmas, porque esa sería la vía más rápida para que yo mismo acabase convirtiéndome en uno de ellos.
Aunque conciba la posibilidad de que algunas de las sugerencias paranormalistas puedan llegar a demostrarse algún día, eso no me hace creer que los malos argumentos y las malas teorías son buenos.
Estoy casi seguro de que ha de existir un planeta en el que exista vida inteligente, tengo lo más parecido a una certeza absoluta de que no existe donde dicen los expertos en OVNIS. También creo posible que en algún momento haya que corregir algunos aspectos de la teoría de la evolución, pero estoy bastante seguro de que no será para adoptar los puntos de vista del creacionismo.
No conozco (ni yo ni nadie) ninguna prueba, hipótesis o teoría paranormalista que sea mínimamente convincente para una persona que piense, razone y no esté convencida de antemano. Es decir, para cualquiera que no sea ya un acólito, un creyente o alguien pobremente informado.
Lo único que hasta ahora he visto ha sido gente que afirmaba que era capaz de acertar enel blanco, pero que, aprovechando que nadie miraba, se acercaban a la diana con la flecha en la mano y la clavaban en el centro.
Por tanto no es mi intención discutir aquí la posibilidad de los fenómenos paranormales, sino la validez de los argumentos a su favor y lo dudoso de las supuestas pruebas, como el efecto declinante o el efecto fatiga, que sirve para justificar la evidencia de que los "adivinadores fabulosos" también están sometidos a la ley de los grandes números. Veamos otras supuestas pruebas de la PES.
Prever no es previsible
Koestler expone uno de los argumentos escépticos en contra de la PES:
“De acuerdo; vuestro sujeto telepático acierta ocho veces en veinticinco intentos en lugar del promedio normal y casual de cinco aciertos. Esto es muy impresionante, pero no elimina sus diecisiete equivocaciones en veinticinco intentos. Suponiendo que el persistente exceso se deba a la PES, debe ser esta una facultad muy errática, puesto que viene y se va a su antojo, y sobre todo puesto que casi siempre se va”.
Sí, la verdad es que para alguien que tiene poderes extrasensoriales, resulta extraño que se considere un gran éxito acertar 32 veces de cada cien. Si el futuro del planeta dependiera de sus predicciones, las posibilidades de extinción serían ni más ni menos que de un 68%.
Para combatir esta dificultad, Koestler comienza diciendo que lo mismo sucede con las partículas de un gas que se mueven erráticamente, pero desecha la comparación porque en las partículas de un gas el resultado total está garantizado (el porcentaje se ajustará a la ley de los grandes números), pero en la PES “ni siquiera el resultado total está garantizado”, ya que no hay manera de asegurar que un adivinador seguirá adivinando con la misma cantidad de aciertos.
En efecto, ya sabemos, por el efecto declinante y el efecto fatiga, que ni siquiera podemos contar con ese 32% de aciertos.
Tiene razón Koestler al reconocer esta nueva dificultad, pero, a pesar de ser válida y poderosa, no es esta la objeción adecuada a su analogía entre la PES y las partículas de un gas. La objeción adecuada es que no es una analogía válida.
Porque, aunque nadie duda de ese comportamiento errático de las partículas de un gas, es evidente que, si hablamos de percepción extrasensorial, se trata de algo que no tiene nada que ver con un comportamiento errático, sino con un comportamiento voluntario. Algo que tiene que ver con la causalidad y no con la casualidad.
Las partículas de un gas no desean obtener un porcentaje que se ajuste a la ley de los grandes números, pero los paranormalistas sí que desean obtener resultados asombrosos; resultados que, precisamente, se alejen de la ley de los grandes números y de cualquier cálculo probabilístico.
¿Por qué entonces Koestler pone el ejemplo de las partículas de un gas, que ni a él mismo le vale?
Seguramente para que el lector sienta intuitivamente que hay cierta cientificidad en la PES, ya que no vamos a exigirle a un pobre médium lo que no exigimos a las partículas de la física.
Además, Koestler parece decir: acepto que este argumento no es válido, pero, después de mostrar así mi objetividad, ¿qué me dicen de este otro? Y entonces lanza el verdadero argumento.
El anterior es, por cierto, otro método dialéctico muy conocido, que consiste en ceder una, dos o tres veces, para que el lector, finalmente, acepte lo que viene a continuación, que, supuestamente, será ya un argumento muy depurado e incontrovertible.
Los partidarios de los fenómenos paranormales y en especial de los avistamientos de OVNIS emplean un método parecido:
“Supongamos que rechazamos este avistamiento, y este, y este otro; supongamos que una gran parte se ha debido a errores de percepción y otra gran parte al fraude, supongamos incluso que el 90% de los avistamientos son falsos, o incluso el 99%. De acuerdo, pero ¿y ese 1% restante?”.
Si empleamos ese mismo truco en otros contextos podríamos decir que los dioses griegos existen, porque aunque mintiese el 99% de los que afirmaron en la Antigüedad haber visto ninfas, centauros, faunos, a Dionisio o a Zeus, seguiría quedando un 1% cuyo testimonio tendríamos que aceptar. Que el 99% de las personas que vieron a los dioses del Olimpo durante cerca de mil años estuviesen equivocadas o mintiesen, pase… ¿Pero y ese 1% restante?
Del mismo modo, si se pusiera de moda decir que la Crítica de la razón pura la escribió un pelícano, la cosa no se convertiría en más probable si lo afirmasen un millón de personas y dijésemos que, aún descartando el 99,9%, todavía nos quedaría un 0,1%.
Pondré un ejemplo científico: hace unos años un laboratorio (creo que de Estados Unidos), anunció haber logrado la fusión fría, un viejo sueño de obtener una fuente de energía prácticamente gratuita. En las siguientes semanas se sucedieron los experimentos en todos los laboratorios del mundo y más y más centros anunciaron que también habían obtenido la fusión fría.
Sin embargo, mediciones más precisas y una revisión de los resultados originales mostró que no se había producido tal energía, y que todo se debía a un redondeo de alguna cifra decimal.
Los científicos, como los investigadores de lo paranormal, a menudo redondean hacia lo que desean obtener, pero la diferencia es que los científicos someten los resultados a sucesivas revisiones y contrastaciones.
En conclusión, todos los laboratorios del mundo habían hecho un redondeo similar siguiendo la estela del original. Todos tuvieron que revisar sus resultados y todos, que yo sepa, se retractaron. De nada valdría tampoco en esta situación salir en defensa de la fusión fría diciendo: “Bueno, supongamos que el 99% de los laboratorios redondearon las cifras, pero ¿y ese 1% restante?”.
Hora de volver a Koestler, que intentaba mostrar por qué no es en absoluto significativo o refutatorio que un sujeto dotado de percepción extrasensorial adivine 8 intentos de 25 y falle en 17.
Ya hemos visto que Koestler admitía que en un experimento PES no podemos garantizar ningún resultado, ni siquiera con sujetos asombrosos:
“Por prometedor que sea el sujeto, por impresionante que resulte su trayectoria adivinatoria, no podemos contar con la menor certeza de que sus facultades funcionen con éxito en la próxima sesión experimental.”
¿Cómo solucionar esta constatación que a cualquiera en su sano juicio haría dudar de esos anunciados poderes?
Koestler recurre a otra de las recetas preferidas de los paracientíficos: no hay que dar tanta importancia a las exigencias científicas de experimentación, en las que se exige la repetibilidad y la previsibilidad, porque los sucesos de la PES no son repetibles ni previsibles; algo, añade, que también se puede decir de disciplinas como la medicina o la psicología.
Para no extenderme, dejaré aquí sin tratar la confusión, probablemente intencionada, entre el carácter empírico de la medicina y la afirmación de que en ella no hay repetibilidad o previsibilidad y sólo diré que, tal como lo plantea Koestler, es imprevisible que la vacuna que sabemos evita el tétanos funcione y, en consecuencia, daría lo mismo inyectarse, sencillamente, un poco de agua del grifo.
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Resulta verdaderamente difícil entender como se ha logrado erradicar la viruela del mundo si no era previsible que la vacunación funcionase. A la derecha, el somalí que fue el último enfermo de viruela por causas naturales (1977)
Koestler, además de la medicina y la psicología, pone ejemplos de cosas a las que tampoco se puede aplicar la repetibilidad y la previsibilidad, como la erección del pene o el orgasmo femenino (aunque es improbable que cualquier persona no pueda mejorar en sus erecciones o sus orgasmos si aplica cada vez mejores estímulos y técnicas ocasión tras ocasión).
En conclusión, resulta que lo de la repetibilidad y la previsiblidad no son importantes. Lo primero que el lector de Koestler se pregunta es por qué entonces la intención del libro de Koestler consistía en mostrar los resultados de investigadores que se dedican a medir repeticiones, como Rhine.
¿Usamos el método científico o no lo usamos? ¿Lo usamos sólo hasta donde nos convenga y luego saltamos a la arbitrariedad más pura de nuevo?
La gran paradoja de todo esto, se resume en el título de este apartado: la facultad PES de prever el futuro es lo menos previsible del mundo: la previsión no es previsible.
Los ingleses (también en esto) son diferentes
Un apartado divertido, supongo que no porque Koesler lo deseara así, es el que dedica a los experimentos que hizo un inglés llamado Soal, quien intentó repetir los resultados que había obtenido Rhine en Estados Unidos:
“El resultado fue nulo: no se halló ninguna desviación significativa con respecto a la norma de las probabilidades”.
Esto, que para cualquiera habría sido, de nuevo, una llamada de atención para revisar los procedimientos de Rhine y dudar de sus resultados, se convirtió, burla burlando, en una nueva prueba de la PES.
En primer lugar la esposa de Rhine sugirió que los sujetos de Soal no se entregaban con la pasión adecuada al experimento y que el propio Soal “no portaba su antorcha personal en la exploración de lo desconocido”, que debe ser una forma metafórica de decir que Soal no redondeaba los resultados de la manera adecuada, y simplemente observaba los datos obtenidos.
Pero la solución a este enigma de por qué los ingleses no tenían PES vino por un lugar insospechado: las “adivinaciones desplazadas”.
El asunto consiste en que los adivinadores no siempre adivinan en el momento adecuado: a lo mejor sucede que están un poco retrasados o adelantados (temporalmente) y adivinan el naipe anterior o posterior, en vez del que acaba de salir. Revisando minuciosamente los resultados, Soal descubrió que un sujeto llamado Shackleton adivinaba muy bien con 2,5 segundos de anticipación.
Esta es otra de las maneras de solucionar malos resultados: buscar pequeñas variantes que den un resultado más beneficioso: al final siempre se encuentra alguna irregularidad en cualquier serie estadística.
A partir de entonces, Soal experimentó con Shackleton y obtuvo estupendos resultados, que en esta ocasión eran muy repetibles, cosa en la que Koestler insiste con orgullo, a pesar de aquellos argumentos con los que casi nos había convencido páginas atrás acerca de lo poco que importaba la repetibilidad.
Para rara, la ciencia
Koestler dedica el segundo capítulo de su libro a explicar en qué consiste la moderna física cuántica y lo rara y anti intuitiva que es.
El propósito de su larga e interesante exposición es doble: por un lado mostrar que la ciencia actual es más extravagante que cualquier teoría de la PES. En segundo lugar, utilizar la rareza cuántica para justificar o explicar los sucesos paranormales.
Las personas con teorías extravagantes siempre han utilizado los aspectos más complejos, confusos o misteriosos de la investigación científica para defender sus propias teorías, ya se trate de la fuerza atractiva de los imanes, la gravedad, la electricidad, el electromagnetismo, la teoría de la relatividad o la mecánica cuántica.
A medida que las teorías científicas son sustituidas por otras, ellos se apuntan a la última y adoptan un lenguaje semejante, para, de este modo, dar un viso de respetabilidad a sus ideas.
Es, por supuesto un procedimiento tan poco válido como el de la Iglesia de Roma, que primero intentó enfrentarse a los científicos (heliocentrismo, darwinismo) y finalmente, cuando ya no tuvo más remedio que admitir que resulta bastante obvio que la Tierra no es el centro del universo, o que el hombre no fue creado en seis días, recurrió a una interpretación alegórica de los textos sagrados.
Según esta interpretación, seis días son seis eras geológicas o cósmicas, y lo de la tierra inmóvil es tan sólo una cesión de Dios a la cultura de la época: puesto que los seres humanos creían que la tierra era plana y el centro del universo, ¿para qué iba a sacarles él de su error?
Según parece, a Dios sólo le interesa iluminar a los hombres en las cuestiones de la salvación, aunque no está del todo claro la necesidad de Dios de hacerles creer que el mundo se había creado en seis días, cuando es probable que en aquella época todo el mundo pensara de manera intuitiva que hacían falta unos cuantos más.
Así que los creyentes en poderes paranormales y cosas inexplicables recurren a la ciencia del momento siempre que pueden, no porque acepten los criterios de la ciencia, por ejemplo la exigencia de contrastar las teorías, sino simplemente porque les resulta útil en su intento de ganar respetabilidad y resultar más creíbles para sus ya de por sí crédulos seguidores.
Con la física cuántica y la relativista, los creyentes en lo paranormal están de enhorabuena, porque, efectivamente, pocas veces han existido teorías físicas más aparentemente extravagantes y más difíciles de encajar con la intuición común. Es obvio que con la física newtoniana clásica, donde todo parece el resultado de algo parecido a microscópicas bolas de billar que chocan, y donde todo efecto parece proceder de una causa definida, poco terreno quedaba para lo paranormal. Ni siquiera quedaba sitio para Dios, como dejó de manifiesto Laplace cuando Napoleón le preguntó por qué no aparecía Dios en su Física:
"Sire –respondió el científico- no he considerado necesario introducir esa hipótesis."
Sin embargo, en la física cuántica y relativista parece que no existe diferencia entre la flecha del tiempo, entre pasado y futuro, lo que podría hacer posible el viaje al pasado; que los fotones pueden relacionarse a distancia, sin ningún tipo de medio interpuesto; que la observación influye de alguna manera en lo observado, etcétera.
Así que los paranormalistas cantan jubilosas loas a la cuántica, asegurando que sus ideas han sido confirmadas por la ciencia.
Ahora bien, la rareza no justifica la rareza: decir que mi vecino tiene un oso verde de Singapur no me hace a mí menos extravagante por pintar a mi perro de azul cobalto. El oso verde de Singapur existe y es, efectivamente, de un extravagante color verde, pero mi perro azul cobalto es sólo un producto de mi extravagancia.
Dicho de otro modo: la física cuántica lo que hace es refutar o corregir la física newtoniana, pero lo que no hace, en ningún caso, es probar las teorías paranormales. Y lo mismo se puede decir de la física relativista.
El oso verde de Singapur es un oso polar que, por vivir entre algas en el zoológico de Singapur, adquiere un curioso color verde
Fantasías irrepetibles
A Koestler y a los paranormalistas les gusta recordar la historia de la ciencia para mostrar que teorías que fueron consideradas absurdas después se han confirmado, y así cita el célebre caso de la teoría de Kepler de que las mareas eran causadas por la fuerza atractiva de la luna. A Galileo, esa idea le parecía una pura “fantasía ocultista”. Sin embargo, ahora sabemos que Kepler tenía razón.
Cierto, pero si creemos y aceptamos esa teoría es precisamente porque hemos podido observar esa atracción una y otra vez. Es un fenómeno perfectamente previsible y observable en condiciones científicas. Como lo es que los planetas se mueven en órbitas elípticas, cosa que también descubrió Kepler.
Antes de las órbitas elípticas, Kepler propuso todo tipo de extravagantes movimientos. Cualquiera de ellos podría haber resultado ser el correcto, pero la decisión final no la tomó Kepler siguiendo un capricho o una intuición, sino observando los planetas en el observatorio que heredó de Tycho Brahe. Y esa observación, que también es perfectamente repetible y previsible, le llevó a aceptar las elipses (hacia las que sentía bastante repugnancia).
La teoría kepleriana de las mareas no se acepta porque sea una “fantasía ocultista”, sino porque puede explicarse de manera completamente racional y razonable desde el punto de vista de la física.
Ahora bien, aunque es obvio que una de las características de las teorías científicas es su repetibilidad y su carácter predictivo (en lo que superan a todos los adivinadores que hayan existido, por cierto), es cierto que hay cosas no repetibles pero que no por ello son menos reales, por ejemplo la vez que me resbalé con una cáscara de plátano cuando tenía dieciséis años. Podré volver a resbalarme en una cáscara de plátano, pero no con aquella cáscara ni de nuevo con dieciséis años.
Así que podría darse el caso de que algún fenómeno paranormal sólo se produjera en circunstancias tan específicas que resultara irrepetible e incontrastable. Pero, de todos modos, aceptarlas sin más iría precisamente en contra de ese recurso de Koestler a esas teorías que antes la ciencia no aceptaba y ahora acepta, porque, como acabo de argumentar, esas teorías se aceptan porque sí se ajustan a los parámetros de la ciencia.
De nuevo, Koestler da bandazos: por un lado dice que la repetibilidad no es importante, por el otro pone ejemplos de teorías que se han convertido en científicas precisamente porque son repetibles.
De todos modos, aunque aceptemos la irrepetibilidad de ciertos fenómenos, resulta excesivamente extravagante sumar otra circunstancia: que además de ser irrepetibles sean inobservables en condiciones normales. Es decir, que nunca puedan ser observados en condiciones fiables.
Porque no hay ningún fenómeno paranormal que reúna las condiciones exigibles para creer en su verosimilitud. El mago Randy ofrece un millón de dólares a quien logre demostrar en condiciones que excluyan un fraude un fenómeno paranormal: el premio sigue desierto después de bastantes años, lo que resulta llamativo, dada la afición evidente de los paranormalistas por el dinero ajeno.
La idea de que el mundo de lo oculto, también se oculta a propósito parece difícil de explicar, a no ser construyendo enrevesadas teorías.
También resulta llamativo que las coincidencias que asombran a Koestler estén más cerca de resultar patéticas que sublimes, como aquella, de Jung aquella noche en que hablaba de escarabajos dorados y entonces entro un escarabajo volador dorado por la ventana. O la de Kammerer, que un día compró la entrada número 19 en un teatro y después le dieron la ficha número 19 del guardarropa.
Visto así, sin más, puede resultar curioso, pero cuando uno empieza a imaginar al universo confabulándose para escuchar de qué está hablando Jung y mandando entonces hacia su ventana a un escarabajo dorado, o empleando sus tramas ocultas para darle a Kammerer dos veces el número 19, es difícil no pensar que el universo oculto se podía dedicar a cosas más importantes.
Pero ese es otro asunto. Aquí sólo quería examinar el intento de Koestler, que fue muy influyente y sigue siéndolo en ambientes paranormalistas, de dotar de cierto aroma científico a las propuestas de la PES.
Pues leer la página dedicada a los húngaros en
Están entre nosotrosEn 2003 inicié una subpágina que se llamaba Lo dudo, en la que pensaba subir textos acerca de los diferentes fenómenos paranormales. Pero sólo subí uno relacionado con la astrología. En los próximos revisaré esa subpágina y añadiré más textos y otros ya publicados, como dos que puse en el blog Libertalia:
Casualidades y Creer en todo
También escribí hace muchos años un largo texto acerca de las casualidades significativas, que espero encontrar y subir un día de estosSobre Kepler, uno de mis personajes históricos favoritos, he escrito muy a menudo, por ejemplo en este blog, o en otros anteriores
Virtudes de la fe (Mundo flotante)
El método de Kepler (El arte malabar)
El problema de la identidad
La mesa de Bertrand Russell
Esta entrada ha sido eliminada debido a la próxima publicación de El problema de la identidad
Ensayos eléctricos de Fernando P. Fuenteamor
Con Fernando comparto una amistad que ha sobrevivido a los años y la distancia, y también compartimos muchas otras cosas, que no no nos pertenecen ni a él ni a mí, como el amor por la buena ciencia ficción y por Philip K.Dick.
Hasta hace poco, Fernando vivía en Lanzarote y pasaron demasiados años sin que nos viéramos. Recientemente regresó a Madrid y hemos vuelto a vernos y a disfrutar el uno del otro.
Ha escrito una extraordinaria novela que ya he leído dos veces (en dos versiones diferentes) y ha comenzado a publicar en una página web. Su primer artículo es un homenaje a Philip K.Dick en el nosecuantos aniversario de su muerte (aunque hay quienes sostienen que Dick sigue vivo y somos nosotros los muertos).
Fernando habla en ¿Soñamos aún los lectores con ovejas eléctricas? de la trilogía de Dick compuesta por sus últimos libros Sivainvi, La invasión divina y La transmigración de Timothy Archer.
Cuando leí Sivainvi, me gustó tanto que pospuse la lectura de las dos siguientes novelas, porque antes quería examinar en detalle algunas de las cosas que sugiere Dick en esta novela de ciencia ficción teológica (un género en el que es un maestro). Así pasaron los años hasta que este toque de atención de Fernando me ha hecho decidirme a leer La invasión divina y La transmigración de Timothy Archer.
El artículo de Fernando es muy interesante, como no podría ser de otra manera, puesto que él fue el editor del mejor fanzine de ciencia ficción publicado en España, Zikkurath.
Fernando ha perdido los números de su propio fanzine, así que si tú tienes alguno o sabes cómo conseguirlos, envíame un mensaje.
Me gusta mucho la cita con la que Fernando inicia su artículo:
«… es indudable que su actitud de intentar todas la ideas posibles para ver si funcionaban destruyó finalmente a Tim Archer. Probó demasiadas ideas; las elegía, las examinaba, las aplicaba durante un tiempo, y luego las dejaba caer…Pero, sin embargo algunas de esas ideas volvían por la puerta de atrás y caían sobre él. Esta es la historia; se trata de hechos históricos. Tim ha muerto: las ideas no sirvieron… Una cosa cabe destacar: Tim sabía cuándo afrontaba una lucha a muerte y cuándo lo advertía, adoptaba la postura de enérgica defensa. No se convirtió en un cómplice de un destino retributivo, murió sin ceder, devolviendo los golpes… El destino tuvo que asesinarlo.»
Puedes leer el artículo entero con este enlace:
¿Soñamos aún los lectores con ovejas eléctricas?
Excéntrico
Aquí se acaba El arte malabar, pero la cosa continua en el siguiente cuaderno digital...
[abril/ octubre de 2007]
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