
El revés y la trama
Hace unos meses participé como conferenciante en un curso para profesores llamado "VERSION ORIGINAL, el cine como recurso didáctico, el límite de lo traducible”. Escribí un pequeño borrador para mi conferencia, que ahora pongo aquí
Estamos tan acostumbrados a escuchar aquello de “Tradutore, traditore” cada vez que se habla de la traducción que se ha convertido en un tópico.
Lo bueno de los tópicos es que muchas veces ayudan a explicar en pocas palabras cosas complejas. Eso es lo que hacen los refranes. Es obvio que los refranes esconden algo de sabiduría popular, pero su función básica es facilitar la comunicación rápida de ideas. Si lo que nos interesa es señalar las virtudes de echarle horas a un trabajo, decimos: “Al que madruga, Dios le ayuda”; pero si lo que queremos es destacar el hecho, también cierto, de que no todo se arregla echándole horas, es preferible recurrir a otro refrán: “No por mucho madrugar amanece más temprano”.
En cuanto a lo de que los traductores son traidores es seguro que encierra bastante verdad, pero también sirve para ocultar que la traducción no es siempre una traición.
En primer lugar, porque un traidor es alguien que traiciona, que no cumple con la palabra dada, que miente, que no hace lo que se espera que haga. Tal vez sea fácil darse cuenta de cómo se traiciona a una persona, pero ¿cómo se traiciona a un texto literario?, ¿cómo se traiciona a los diálogos de una película? Voy a intentar responder a esta pregunta.
Se traiciona a un texto cuando no se le hace decir lo que dice
Como es obvio, podemos traicionar a un texto sin traducirlo siquiera, tan sólo repitiéndolo en un contexto o con una intención que no se corresponde con la intención o el contexto original.
Si decimos, como se hace a menudo, que Goethe escribió: “Prefiero la injusticia al desorden”, y después nos quedamos callados, estaremos traicionando el sentido de lo que escribió Goethe, porque Goethe dijo (más o menos): “Prefiero la injusticia al desorden, porque el desorden provoca mayores injusticias que las que intenta remediar”. Lo cual puede ser cierto o no, pero es, desde luego, distinto de la frase mutilada y fuera de contexto.
Recordemos un ejemplo cinematográfico: si traducimos la película Casablanca de Michael Curtiz y nos encontramos con un diálogo de Humphrey Bogart en el que dice a Ingrid Bergman: “Ya no te quiero”, es evidente que en un texto literario nos faltaría lo más importante: la expresión de Bogart, que en la película revela al espectador que está mintiendo al decir que ya no la quiere. Por eso, una de las cosas que descubrimos al traducir un texto es que las palabras no siempre significan lo que significan. Especialmente cuando se usa la ironía o el sarcasmo. O cuando se añade el gesto del actor.
EJERCICIO PARA ENSEÑANZA DE IDIOMAS CON CINE
Se ofrecen al alumno dos traducciones de la escena de una película. En una de ellas el personaje expresa una idea y una emoción; en otra, la contraria. Los alumnos deben, viendo la escena sin sonido, adivinar cuál de las dos frases propuestas es la que dice el actor.VARIANTE
Escuchando el diálogo original, el espectador debe decidir si es mejor traducir con una frase que expresa la verdadera intención del personaje o con una que la esconda.
El gran montador y sonidista Walter Murch cuenta en su libro En el momento del parpadeo, algo que nos revela hasta qué punto en una película hay mensajes que van más allá del lenguaje y casi del gesto del actor, puesto que dependen del montador.
Murch cuenta que, en una ocasión en que estaba montando una película, no sabía en qué momento debía cambiar de plano, cortar. Entonces se dio cuenta de una cosa asombrosa: observando atentamente al actor, vio que parpadeaba. Pero advirtió también que ese parpadeo no era casual: parpadeaba porque pasaba mentalmente de un tema a otro. Dejaba atrás un pensamiento y se internaba en otro. Es algo que, al parecer, hacemos todos. Cuando cambiamos de idea, parpadeamos.
Eso le reveló a Murch un buen secreto de montaje: según se cortase antes o después del parpadeo se le decía una cosa distinta al espectador.
Si, por ejemplo, se mantiene el plano sobre una persona después de que mirando a cámara haya jurado que está diciendo la verdad y toda la verdad, entonces sugerimos al espectador que está mintiendo, pues su gesto se relaja y parpadea. Pero si cortamos justo antes de que parpadee, no sembramos tantas dudas.
¿Cuándo se traiciona a un texto en una traducción?
Ahora bien, si de lo que se trata no es de repetir o mostrar un texto, sino de traducirlo a otro idioma (que es lo que aquí nos interesa), ¿cuándo traicionamos al original?
Sencillamente cuando no decimos en español, catalán, gallego o vasco lo que se dice, por ejemplo, en inglés. Parece sencillo, pero todos sabemos que es complicado.
Si el texto inglés dice: “I love you”, la traducción será “Te quiero” en español. Pero alguien podría decir que hay que traducir: “Te quiero a ti”, y en algunos contextos eso será cierto.
Si la persona amada hubiese preguntado: “¿A quién quieres, a ella o a mí?”, responder “Te quiero” sonaría a poco, porque parece más la expresión de un sentimiento espontáneo que una respuesta a lo que nos han preguntado.
Volviendo al “I love you”, alguien podría decir que no hay que traducir “Te quiero”, ni “Te amo”, ni “Te quiero a ti", sino: “Yo te quiero a ti”, por ejemplo, si luego se añade: “…y tú no sé a quién quieres”.
Todos estos problemas por un simple “I love you”.
Ya podemos imaginar lo que sucede con frases más ambiguas como aquella que se contaba durante la Guerra Fría: los americanos enviaron un mensaje con una frase bíblica: “The flesh is weak, but the spirit is strong” (“La carne es débil, pero el espíritu fuerte”). Los rusos tradujeron: “La carne está podrida, pero el vodka estupendo”.
¿Qué nos demuestran los ejemplos anteriores?
Evidentemente, que no existe una única manera de traducir un texto y, por tanto, que no se sabe siempre tan claramente de qué manera no se traicionaría al traducir.
EJERCICIO
A los alumnos se les propone ver una o varias escenas. Tienen que intentar encontrar en los subtítulos traducciones que no expresan bien la emoción o las ideas o, sencillamente, lo que ha dicho el actor en el idioma original. Cada alumno puede intervenir una vez que se ha visto toda la escena, o bien se puede hacer una especie de concurso, permitiendo que los alumnos pidan “pausa” cada vez que tengan una objeción a la traducción. Es conveniente que primero se vea la escena de principio a fin.
Maneras de traicionar al traducir
Nos habíamos quedado en que la traducción no puede ser calificada tan fácilmente de traidora, porque toda traducción es, en definitiva, una lectura.
Y digo lectura, no relectura.
Lectura de un texto, como lo sería una lectura en el idioma original. Pero, además de ser lectura, la traducción es, por supuesto, relectura.
Ahora bien, el sentido común parece pedirnos que nos movamos en un terreno más manejable. Es cierto que no existe una “única traducción” posible de un texto, con lo que toda traducción, más que traidora es simplemente una elección entre posibilidades. Elegir la opción menos mala, o si se prefiere (para no ser tan cenizos) “la mejor”, o al menos la mejor que podamos encontrar.
Si al traductor le dicen que traduzca “I love cats”, puede dudar entre traducir “Me gustan los gatos” o “Amo a los gatos”, pero nunca debería traducir: “Me gustan los perros”.
EJERCICIO
Ahora se trata de descubrir errores garrafales de traducción (naturalmente, los profesores habrán seleccionado escenas en las que ellos mismos han detectado graves errores). Abundan mucho más de lo que se cree, especialmente en los subtítulos. En el doblaje, como es obvio, es más difícil darse cuenta, pero se puede hace ahora gracias al vídeo, que nos permite ver la película en versión original y luego en versión doblada, e incluso comparar al mismo tiempo lo doblado con lo subtitulado, que no suele coincidir, pues de cada cosa se ocupan distintas empresas o personas.VARIANTE
La diferencia entre el doblaje y el subtítulo de la misma película es una buena manera de enseñar a los alumnos como una misma cosa se puede traducir de diferentes maneras, y que a veces todas son correctas. Comparando el doblaje y el subtitulado de una misma idea, podemos aprender mucho. Un ejercicio puede consistir en que los alumnos decidan si está mejor “doblado” o mejor “subtitulado”.
¿A dónde quiero llegar?
Quiero llegar a que, a pesar de todos sus defectos, las traducciones no sólo son necesarias, sino que además son estupendas. El trabajo de los traductores es un esfuerzo encaminado a deshacer la confusión creada por un dios colérico que destruyó la torre de Babel y confundió las lenguas. Es un intento de lograr que los seres humanos vuelvan a entenderse, a pesar de que a veces se dediquen a traducir textos como el Mein kampf de Hitler, que no es que abogue por el entendimiento entre culturas.
Aunque es cierto que la variedad de lenguas que existe en el mundo es maravillosa, también sería ingenuo negar que el hecho de que existan lenguas diferentes es una fuente constante de conflictos, incomprensiones y frustraciones. Una verdadera fábrica de prejuicios. Las disputas entre pueblos, ya sean vecinos o no, se multiplican de manera asombrosa cuando además se diferencian en la lengua (aunque como sabemos, personas que comparten una misma lengua se pueden embarcar en los conflictos más sangrientos que existen: las guerras civiles).
Una lengua común también sirve, claro está, para establecer una cierta solidaridad entre personas y naciones que en realidad pueden ser muy diferentes, como Gran Bretaña con Estados Unidos, o España y Latinoamérica. Está claro que genéticamente hay más similitudes entre un español y un francés que entre un español y un boliviano con sangre aymara o quechua, pero la lengua hace que bolivianos y españoles nos sintamos más cercanos.
Todo esto no quiere decir que deban desaparecer las diferencias lingüísticas, sino todo lo contrario. Es estupendo que existan, pero se debería insistir más en que también deben servir para el entendimiento y la amistad entre personas que hablan lenguas diferentes, y no tanto para lo que hoy es ya una obsesión en muchos lugares: la formación de una identidad nacional.
Un ejemplo de que no siempre hablar la misma lengua evita el conflicto puede ser el de la Suiza que habla alemán: uno pensaría que para un austriaco o un alemán ir a una ciudad suiza como Lucerna es más sencillo, desde el punto de vista del idioma, que para un mexicano ir a una universidad de Barcelona. Sin embargo, resulta que en la Suiza de lengua alemana, por ejemplo en Berna, se hace sentir claramente a los alemanes de Alemania que hablan otra lengua: el llamado alto alemán (y en parte es otra lengua, pues la lengua hablada en la Suiza alemana es muy diferente, aunque la escrita sea la misma). Así que un alemán de Alemania puede llegar a sentirse muy incómodo en una universidad suiza. A la inversa, los alemanes de Alemania suelen mirar de manera despectiva a los que hablan el dialecto de Lucerna o el de Berna. Es decir, que incluso con la misma lengua (o casi) puede haber problemas de entendimiento.
Por eso creo que, como es la intención de este encuentro, el cine es una herramienta maravillosa no sólo para el aprendizaje de idiomas, sino también, y al mismo tiempo, para que las personas, y especialmente los adolescentes y los jóvenes, se familiaricen con la existencia de otras lenguas, de personas que hablan en otros idiomas; lo que supone dificultades, pero también es cierto que se pueden superar esas diferencias y dificultades. Es bueno, en mi opinión, que no sólo vean películas en otro idioma, sino películas en las que aparecen personas que conviven (a veces bien, a veces mal) a pesar de hablar idiomas diferentes.
Por eso quiero que veamos unas escenas de esta estupenda película catalana de Jordi Torrent (L'est de la brúixola) en la que conviven personas que hablan diferentes lenguas: catalán, árabe, francés, español, alemán, suahili tal vez, urdu de la India, según creo, e inglés. Y que, a pesar de ello, se entienden y se aprecian unos a otros (con algunas excepciones, claro está). Un detalle curioso es que aunque unos y otros van usando diferentes idiomas para hablar entre ellos, como un franco-canadiense con un magrebí el francés; o el mismo franco canadiense el inglés para entenderse con una mujer india, hay dos personajes que no tienen ningún idioma en común. Y son precisamente esos dos los que se enamoran.
Antes de ver las escenas seleccionadas, quiero explicar por qué he llamado a esta ponencia El revés y la trama (no “El revés de la trama”, como la novela de Graham Greene), recordando una idea de un libro chino de crítica literaria, que se llama “El arte del cincelado de dragones” (ese arte es la literatura). En ese libro se dice que una buena traducción debe ser como el revés de un bordado: se deben ver todos los hilos aunque inevitablemente se pierdan los colores y las texturas.
Naturalmente, si además de ver los hilos, vemos colores y texturas, fabuloso, pero yo también prefiero que estén los hilos antes que colores y tramas que no estaban en el original. No me gusta por ejemplo la traducción rimada de un poema rimado.
Pero lo anterior se refiere a lo que ha de ser una buena traducción, un buen subtitulado y un buen doblaje. Traducciones que no traiciones.
Desde el punto de vista artístico, una traducción puede mejorar el original convirtiéndolo en otra cosa. Un barón alemán decía que no podía soportar los cuentos de Edgar Allan Poe en inglés, y que sólo los leía en la traducción francesa de Baudelaire. Pero en estos casos, también muy interesantes, ya no se trata de una lectura, ni de una relectura, sino de una transcripción, como la de una obra de Bach del clavecín al piano, o incluso se trata de una re-creación. Que puede ser fascinante y hermosa pero poco útil para lo que aquí nos interesa, el aprendizaje de idiomas y el conocimiento de otras culturas.
L’est de la bruíxola (El este de la brújula)
El cine no sólo es una herramienta extraordinaria para conocer otras culturas y otras lenguas, para mostrar la diversidad humana; también puede mostrar en su misma narración esa diversidad lingüística. La lengua puede ser protagonista de la trama, de la historia que estamos viendo.
En esta película de Jordi Torrent que transcurre en Barcelona, los personajes hablan en francés, árabe, hindi, alemán, catalán, castellano o inglés. Esta diversidad lingüística, perfectamente justificada por la historia que se nos cuenta, es mostrada directamente, es decir, cada uno habla en su idioma o intenta hablar en el de los demás. Si no se mostrara así, si el espectador no pudiese escuchar ese babel de lenguas en una modesta pensión barcelonesa, lo que nos quiere contar Torrent ya no tendría sentido.
Existen bastantes películas, algunas de ellas, como Lost in Traslation, se podrán ver en este curso, otras como Strangers in Paradise, de Jim Jarmush, o el curioso caso de ¿Quién Puede matar a un niño?, de Narciso Ibáñez Serrador, enseguida nos vienen a la mente, en las que la el hecho lingüístico es parte de la trama. Películas en las que podemos aprender mucho acerca de la traducción, de la necesidad de comunicación que esa traducción soluciona, o intenta solucionar.
En esas películas asistimos a una doble paradoja al ver y escuchar a un personaje que está sometido a un problema semejante al nuestro: necesita que alguien le traduzca lo que no entiende (ya sea con subtítulos, doblaje o, en el caso de los personajes en el tiempo de la narración, de viva voz).
La película de Torrent es, en cualquier caso, una apuesta por el entendimiento entre las personas que pertenecen a diversas culturas y diversas lenguas.
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Estación en algún lugar austrohúngaro

Fotografía de Ana Aranda Vasserot
(¿Eslovaquia, Hungría? 2004)
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Las invasiones afortunadas
La invasión de las islas británicas por Roma fue un triunfo a medias o una derrota parcial. Los romanos lograron asentarse en las islas pero no dominarlas, y nunca se decidieron a invadir Irlanda.
A ello debemos el que se haya conservado una de las más interesantes literaturas, y casi el único resto de una cultura, la celta, que dominó casi toda Europa y que llegaba hasta Turquía.
Otra invasión, la del rey Harald de los cabellos dorados, está en el origen de otra gran literatura que quizá ni siquiera se habría escrito si los nobles noruegos no se hubiesen hecho a la mar con tal de no someterse al nuevo rey del norte. Los nobles rebeldes llegaron a Islandia y allí, en un aislamiento semejante al de Irlanda, escribieron las incomparables sagas y eddas, que son también casi lo único que queda de la antigua cultura germánica.
Aunque podemos lamentarnos por lo que se ha perdido, e imaginar qué maravillas podríamos haber disfrutado si celtas y germanos hubiesen tenido la oportunidad de trasmitir su cultura, una mirada atenta tal vez nos revelaría que esas literaturas prodigiosas no son el resto que sobrevivió a las invasiones, sino su consecuencia. Sin las invasiones tal vez no habría habido literatura celta o germana.
Los germanos, por cierto, tuvieron la oportunidad de trasmitir su cultura cuando se apoderaron de todo el imperio romano de Occidente. Sin embargo, apenas dejaron nada, excepto algunas referencias que se pueden rastrear en monjes ya cristianizados como Beda el venerable o Saxo Gramático (y la excepción, tardíamente encontrada, de El cantar de los Nibelungos, que es una de las pocas muestras literarias germanas que no fue escrita en Islandia).
El aislamiento de Irlanda le permitió desarrollar una cultura propia, que tal vez no tenía demasiada relación con lo que había sido la cultura de los celtas o de los germanos continentales, ya fueran galos, belgas, del norte de Italia o celtíberos. Tal vez sucedió algo parecido con Islandia.
Pero si ya parece arriesgado atribuir a las invasiones el desarrollo de esas culturas (aunque no se puede descartar como una de sus causas), quizá lo sea más pensar que fue el aislamiento de Islandia o de Irlanda la causa de ese desarrollo cultural.
(publicado antes en Numen, 14 de febrero de 2008)
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Craven en Smith

La revista Smith propone a sus lectores contar su vida en sólo seis palabras, siguiendo el ejemplo de un brevísimo cuento de Hemingway:
"Saldo: zapatos de bebé, sin estrenar"
Con las historias que han recibido en su página web, han editado un libro y son ya miles de biografías en sólo seis palabras.
Craven, al que tenía abandonado desde hace bastante tiempo, se une a esta interesante iniciativa, o más bien lo hace un nuevo personaje que ha aprovechado las breves vacaciones de Cuervo para ocupar su lugar.

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Cuando se sabe el final
Hace unas semanas, Javier Chacón, en una página con un estupendo título (La palabra de un mentiroso), publicó una entrada en la que hablaba de un libro de Agatha Christie y de algo que dije acerca de ese libro en Las paradojas del guionista.
Reproduzco aquí su entrada, aunque puedes leerla entera en: La palabra de un mentiroso.
El Asesinato de "El Asesinato de Roger Ackroyd"
(publicado en La palabra de un mentiroso (domingo 20 de julio de 2008)

"Hay que usar las pequeñas células grises, mon ami..."
Hercule Poirot

Esta noche acabé el libro de Agatha Christie "El Asesinato de Roger Ackroyd" (The Murder of Roger Ackroyd). Por desgracia conocía su final, lo había leído accidentalmente en un libro sobre guión que, aunque me destrozó uno de los whodunit más discutidos, recomiendo encarecidamente a cualquiera que le interese el arte de la narración, ya no sólo de guión, sino en general: "Las Paradojas del Guionista" de Daniel Tubau. Fue la accidental lectura de su final, un muy sorprendente giro argumental (twist ending), lo que me llevó a desear leer la obra completa, y es que yo me había planteado una vez una idea similar, y al verla ya desarrollada por otra persona, en este caso la famosa Agatha Christie, quise conocer cómo lo había hecho.

El libro es... tramposo, tramposísimo, hasta decir basta. Se le perdona, aún así resulta interesante, está bien planteado, es original y se aprecia el riesgo, pero creo que el temor de la escritora a que se conociera antes de tiempo la identidad del asesino llevó a tener más precauciones de las necesarias y deseables, dejándote con 23 capítulos de dudas, 2 de pistas y 2 de solución: mal equilibrio. Uno llega al final y de repente empieza a pensar "¿y esto de dónde sale?". Y eso, pensado por alguien que como ya dije, sabía el final de antemano e intentó ver en qué momento se daban pistas sobre la resolución: nunca. En lugar de pistas confusas hay lagunas. Con todo, resulta una obra recomendable.
La verdad es que es una pena contar el final de un libro de intriga tipo whodunit (¿quién lo hizo?), como el de Agatha Christie al que se refiere Javier Chacón, pero no tuve otro remedio que hacerlo.
Al contrario que la inmensa mayoría de los teóricos de narrativa o guión y que los expertos y cinéfilos, a mí me parece que en muchas ocasiones, especialmente en los whodunits, es tan importante tanto lo que se cuenta como el cómo se cuenta (los teóricos suelen despreciar el "qué", la historia, la trama, la intriga).
Aunque siempre intento evitar contar los desenlaces, a veces es indispensable, tanto en un libro como en una clase, para poder avanzar en el contenido teórico y no moverse entre vaguedades. Al revelar esa trama se puede llegar muchas veces a lugares o conceptos muy interesantes. Siempre confío en que si tiempo después un alumno o un lector ve la película ya se habrá olvidado de los detalles exactos que le conté.
De todos modos, me consuelo pensando que Javier Chacón leyó el libro de Agatha Christie precisamente por que el hecho de que yo le revelara el truco le movió a querer ver cómo estaba hecho ese truco.
También agradezco aquí a Javier Chacón que recomiende mi libro.
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Cómo descifré anoche el disco de Phaistos antes de irme a bailar
En mi deseo de contribuir al avance del conocimiento, como ya hice cuando mostré cómo enviar un mensaje a mayor velocidad que la de la luz, y queriendo dejar testimonio para la posteridad del proceso creativo del descubrimiento científico, intentaré reconstruir las diversas fases de la intuición que me llevó a descifrar el disco de Phaistos.
Antes conviene explicar brevemente qué es el disco de Phaistos.
El disco de Phaistos o Festo es una pieza de arqueología legendaria que se encontró en las excavaciones de la ciudad cretense de Phaistos. Esta grabado con extraños dibujos, que parecen pertenecer a una escritura de origen desconocido, pues no se asemejan, excepto en pequeños detalles, al lineal A o el lineal B ni al "Jeroglífico cretense", las tres escrituras encontradas en las excavaciones cretenses.
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Las dos caras del disco de Phaistos
El lineal A fue descifrado por Michael Ventris de una manera que, si no recuerdo mal, fue tan azarosa, intuitiva o sorprendente como la mía.
Que yo sepa, el lineal B y el jeroglífico cretense no han sido descifrados.
La misteriosa escritura del disco de Phaistos sólo se ha encontrado, al parecer en el propio disco, así que resulta muy difícil descifrarlo dada la escasa cantidad de signos y/o palabras. Vamos a ver esos signos un poco mejor.


Como cualquier persona que se haya encontrado con él, cuando, hace muchos muchos años, supe del disco de Phaistos, quedé fascinado y quise descifrarlo. Pasé muchas noches copiando sus símbolos, incluso conseguí un disco en miniatura que llevaba siempre conmigo. Busqué regularidades, finales de palabras que pudiesen indicar formas verbales, semejanzas con otros lenguajes, patrones repetidos de signos. Es innecesario decir que fracasé.
Pero anoche, lo descifré.
Quizá conviene aclarar que no es exacto decir que lo descifré, pues las intuiciones de este tipo no llegan a tal precisión, y además yo estaba a punto de irme a bailar. No he averiguado qué significan los signos, pero sí cuál era su función y la del disco.
Mientras estaba tomando mi primera copa y mirando bailar a dos chicas polacas, en un momento de lucidez decidí escribir el proceso creativo que me llevó al desciframiento. En la barra, ocultando mi tarea a las miradas del público, porque soy una persona extremadamente tímida y no quería que pensaran que me estaba haciendo el interesante, anoté rápidamente lo que recordaba.
Más o menos es esto:
Estaba leyendo el borrador del fascinante libro de los laberintos que está escribiendo mi amigo Marcos Méndez y, al mismo tiempo, consultando un libro sobre el laberinto de Creta escrito por Rodney Castleden, The Knossos Labyrinth: A New View of the "Palace of Minos" at Knossos. Aunque en el libro de Castleden no vi nada acerca del disco de Phaistos, yo lo tenía presente desde hacía bastante rato porque pensaba en la teoría que dice que el disco de Phaistos es un precedente del juego de la oca. Además, cuando estuve en julio en el Festivalito de La Palma tuve una conversación muy interesante con el director Mario Iglesias acerca de esa teoría, pues él también la conocía, no porque estuviera fascinado por el disco de Phaistos, sino por el juego de la oca y el Camino de Santiago (También el juego de la Oca sería según una hipótesis un poco loca una representación del Camino de Santiago hecha por los templarios). Todos estos detalles son sin duda importantes para explicar mi desciframiento del disco.
Mientras leía el libro de Cristleden, pensé en varias ocasiones en buscar una imagen del disco de Phaistos en Internet, puesto, que como es obvio, en el disco los signos siguen una espiral y la hipotética relación con el laberinto del Minotauro es muy tentadora: podría ser el camino hacia el centro del laberinto. Pero, a pesar de las ganas de volver a ver el disco para comprobar qué podía tener de juego de la oca y qué podía tener de laberinto de Knosos, lo fui posponiendo, porque quería leer entero el libro de Cristleden, por si había algo interesante para mi amigo Marcos.
Cristleden contaba que las tablillas con inscripciones el lineal A y lineal B que se encontraron en las excavaciones de Knosos. Los nombres descifrados de lineal A eran a veces de divinidades coincidentes con las de la Grecia de la época micénica, contemporánea de los palacios cretenses (del -1200 hacia atrás). También hablaba de las tablillas en las que se consignaba lo que se entregaba al templo o palacio de Knosos y de los diversos signos encontrados, como el doble hacha, inscrito en muchos lugares. Todo muy interesante pero con poca relación con el disco de Phaistos.
Decidí buscar la imagen del disco para descansar un poco de la lectura y comprobar lo de la oca y el laberinto. Me interesaba especialmente comprobar si había 7 o 14 signos que representaran a hombres y mujeres, por la relación que ello pudiera tener con los 7 muchachos y 7 muchachas que Atenas debía entregar cada año al monstruo del Laberinto. Este fue el resultado:
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Como se ve, no hay ningún 7 ni ningún 14 por ningún lado, por lo que la teoría de que el disco cuente el mito del laberinto tal como nos ha sido trasmitido no quedaba descartada, pero tampoco reforzada. Otro detalle importante en contra es que entre los animales representados en el disco no hay ningún toro, y menos un toro-hombre, como el Minotauro.
Ahora había llegado el momento de revisar la teoría del juego de la oca. Enseguida se ve que, efectivamente puede decirse que en el disco de Phaistos hay casillas como en un juego de tablero.

Fragmento en el que se aprecian las "casillas".
Podía tratarse, efectivamente de un juego, pero si además tuviera las mismas casillas que la Oca, la cosa se pondría al rojo vivo, así que conté las casillas.

Lado 1: 31 casillas
Lamentablemente, sólo había 31 casillas en el primer lado, muy lejos de las 63 del juego de la Oca.

Un juego de la Oca con sus casillas básicas: las ocas, la prisión(52), el puente (6), la posada (19), los dados (26 y 53), el pozo (31), la muerte (58) y, por supuesto, el Laberinto (42).
Ahora bien, tal vez en el otro lado estaban las 32 restantes. Me dispuse a comprobarlo, pero entonces pasó por mi mente como un rayo la idea que me llevó a descifrar el disco de Phaistos.
Treinta y una casillas. 31. Treinta y una como los días de un mes. ¿Y si cada casilla fuera un día de un mes? En tal caso, en el otro lado tendría que haber también 31 o 30, o tal vez 28 o 29 por un mes como febrero.

Lado 2: 30 casillas
Conté las casillas del otro lado y resultaron ser 30. Un mes de 30 días al que seguía uno de 31, o a la inversa.
Asombrosamente, hoy he encontrado una pequeña confirmación de mi desciframiento: he pensado que si se trataba de dos meses, habría que indicar de alguna manera cuál era el primero y cual el segundo. Entonces me fijé en los pequeños puntitos que hay en el inicio exterior de la espiral. Los conté: cuatro en un lado y cinco en el otro. El mes cuatro y el mes cinco.
Esta podría ser una buena manera de apoyar mi teoría, si en una futura excavacións e encuentran discos con tres, dos y un punto.
Entonces, en qué consiste mi desciframiento del disco? ¿Qué era o para qué servía el disco de Phaistos?
Era, digamos, una especie de agenda en la que se consignaba, en cada día del mes, algo. Por ejemplo, podía ser la agenda de un comerciante, que apuntaba lo que compraba o vendía cada día: esclavos, guerreros, mujeres, gatos, pieles.
Tal vez se usaba en el puerto, en relación con los trasportes que llegaban por mar. tal vez era la lista de necesidades (¿la lista de la compra?) de un templo, un palacio o un mercado de abastos.
Del mismo modo que durante siglos se pensó que los jeroglíficos egipcios eran sólo dibujos o símbolos y no un lenguaje, con el disco de Phaistos podría haber sucedido lo contrario: el error ha sido considerarlo un lenguaje, y no símbolos o signos, cada uno de los cuales se refiere a algo concreto.
Alguien dirá que eso no explica ciertas regularidades, por ejemplo que el guerrero con casco d eplumas (el que parece un mohicano) aparezca casi siempre al final o al principio de cada grupo de signos. Pero eso se podría explicar porque los sellos estuvieran colocados en orden y que el grabador los fuese cogiendo respetando ese orden para no liarse en las cuentas.
En próximos días intentaré pensar a qué cosas se referían los signos y buscar alguna clave más, y dentro de un tiempo escribiré también aquí una refutación de mi desciframiento.
Como es obvio, mi desciframiento tal vez ya haya sido hecho por otras personas, pero eso, en la investigación del proceso creativo del descubrimiento, no tiene gran importancia. Sin embargo, he hecho una rápida consulta a las teorías e intentos de desciframiento del disco y no he encontrado a nadie que sugiera lo mismo que yo: un ritual o canto a los dioses, una fórmula matemática, un canto guerrero o un juego. Más adelante ofreceré argumentos en contra y a favor de estas teorías.
Pero nadie dice que se refiera a un mes y que las casillas sean los días del mes. Naturalmente, podría tratarse de una especie de agenda pero quizá de carácter no comercial, consignando otros datos de interés. Lo importante es la concepción mensual. Por otra parte, la vanidad implícita en un desciframiento como este no significa que me guste: yo preferiría que fuese un lenguaje.
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Cuando las piedras hablan por los codos
La tarea de los arqueólogos, los paleóntologos y los antropólogos consiste a menudo en hacer hablar a las piedras. Cuando no hay testimonios escritos, sólo a través de los restos materiales podemos intentar deducir, intuir o adivinar qué sucedió en un lugar.
Podemos deducir que si en una excavación en suelo inglés, datada correctamente en el año -1200, se encuentra una moneda cretense, entonces existió algún tipo de contacto entre las islas británicas y Creta en esa época.
Algunos van más lejos y aseguran que que existieron vías comerciales entre ambas culturas. Es una intuición interesante, una hipótesis que merece ser investigada, pero ya no es una deducción.
Porque la moneda pudo haber llegado a Inglaterra porque un guerrero británico estuvo en el sur de Italia, y allí la consiguió de manos de un capataz lidio que la había conseguido porque un amigo suyo cario la había robado en el saqueo a una ciudad egipcia en la que había vivido un comerciante nubio que había visitado Creta.
La moneda cretense en Inglaterra sólo nos dice que alguien llegó a Inglaterra con una moneda cretense (lo que es sin duda muy interesante).
Pero los arqueólogos, antropólogos, paleontólogos e historiadores a menudo descubren piedras verdaderamente locuaces. Un ejemplo reciente es el de los historiadores israelís que acaban de hacer un fabuloso descubrimiento: tres cráneos tallados y adornados de 8000 años de antigüedad.
"Según indica en la nota Hamoudi Jalaily, director de la excavación, "los cráneos están esculpidos, un fenómeno que se identifica con el Neolítico. La práctica incluye la reconstrucción de los rasgos faciales del muerto esculpidos con distintos materiales, como una argamasa especial".

"En los cráneos que hemos encontrado la nariz aparece completamente reconstruida, la boca está acentuada y los ojos restaurados con tres conchas colocadas en cada una de las órbitas, mientras que el resto de rasgos faciales están recompuestos con una máscara de argamasa".
Los cráneos, sin duda interesantísimos, parece que no sólo han conservado la forma material del muerto, sino que todavía son capaces de hablar:
"Las calaveras modeladas son la imagen del fallecido que quedaba en la conciencia de los supervivientes y les guiaba en las decisiones que tomaban en su día a día", explica Jalaily.
Hasta hace unos días ni siquiera sabíamos que existía una cultura de 9000 años de antigüedad en el territorio de Israel capaz de fabricar cráneos adornados y ahora sabemos incluso para qué los hacían. ¿Es que los antiquísimos fabricantes de cráneos lo explican en un escrito anexo?
No. La respuesta es que lo que dicen deducir en realidad lo abducen o intuyen los arqueólogos:
Según los expertos, estos objetos se solían colocar en un banco de la vivienda y servían para inspirar a las jóvenes generaciones a continuar el camino de sus antecesores, una costumbre que también se ha localizado en otros países de la región, como Siria, Turquía y Jordania.
Pero los expertos van todavía más lejos:
Después de un periodo de tiempo en el que el sucesor establecía su estatus y era aceptado por la sociedad, la necesidad de la imagen del padre disminuía y, en una ceremonia, se enterraban las calaveras en una fosa distinta a la que acogía el resto de los huesos.
Que yo sepa, no existe ninguna cultura que haya dejado testimonios de tales prácticas 6000 años antes de nuestra era, así que pueden suceder dos cosas:
1. Existen otros cráneos de la misma época, cuya función ha sido imaginada, intuida, inventada por "los expertos".
2. Existen cráneos semejantes en épocas más recientes cuya función era la descrita por los expertos.
3. (Quizá, debido a mi ignorancia, no conozco esos testimonios)
Ninguna de las dos posibilidades permite afirmar que los cráneos recién descubiertos tuvieran la misma función.
En el primer caso, porque se trata de una simple hipótesis.
En el segundo caso, porque el hecho de que una costumbre actual esté asociada a cierto objeto o acto no prueba que ese objeto o acto sirviera en su origen para eso.
Se supone que el apretón de manos tiene su origen en la costumbre de mostrar que uno no va armado. Tal vez sea cierto tal vez no. Pero, en cualquier caso, hoy en día no nos damos la mano por ese motivo.
La costumbre de adornar cráneos puede haberse conservado durante milenios y haber adquirido connotaciones distintas en cada época: lo que se hiciera en el año -2000 no tiene por qué coincidir con lo que se hizo en el -6000, y mucho menos explica el origen de la costumbre.
Este es un caso de cómo las piedras a veces hablan demasiado. No es de los más graves, incluso podría pensarse que es culpa del periodista, que no ha sabido distinguir entre el descubrimiento reciente y otros semejantes (aunque me inclino a pensar que el atrevimiento teórico es de los expertos).
Otros ejemplos, que se han hecho tan célebres que suelen escucharse como si estuviera demostrado, son todas esas teorías acerca de las pinturas rupestres, según las cuales, por ejemplo, los cavernícolas pintaban tres ciervos porque creían que así podrían cazarlos después, algo que puede resultar posible y hasta plausible, pero que es sólo una hipótesis.
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La verdadera historia del silencio
Si eres lector habitual de esta página, habrás notado la poca actividad de los tres últimos meses.
No se debe a ninguna crisis existencial, sino a que he estado escribiendo un libro, al que he tenido que dedicar gran parte de mi tiempo (otra gran parte la he tenido que emplear en trabajar).
Por un error de cálculo, escribí más páginas de las previstas (300), llegando a unas 455, por lo que he tenido que reducirlo a última hora, eliminando unas 70 páginas.
Lo curioso es que ya había eliminado la mitad del contenido del libro original (ya casi escrito), y de esa mitad luego suprimí dos terceras partes. Aunque parezca difícil de creer, las 380 páginas finales cuentan la historia sin perderse en detalles innecesarios, a veces incluso de modo demasiado sintético para mi gusto.
La explicación de esta aparente paradoja es que el tema a tratar da para escribir varios buenos y extensos libros sin necesidad de añadir paja al asunto.
Ese tema es la historia de las sociedades secretas, aunque yo sólo me ocupo aquí de una de sus características fundamentales: la busqueda de un conocimiento secreto, de un saber oculto. Es decir, del carácter esotérico de las sociedades secretas.
La primera versión de la portada, que me gusta mucho:

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Cómo poseer el mundo
Leí en mi adolescencia, en un libro de ilustraciones de Gustave Doré para obras de Balzac, que Doré había exclamado en una ocasión: "¡Lo ilustraré todo!".
El deseo de apropiarse del mundo dibujándolo también me ha asaltado muchas veces, como le sucede al protagonista de mi novela Cautivos, cuando ve a una mujer muy hermosa y, más que poseerla, desea dibujarla.
Pero siempre he sido un mediocre dibujante y un mal pintor.
Sustituí el juramento de Doré por otro: "¡Lo pensaré todo!". Coincidía ahora con Aristóteles: "Una vida sin reflexión no merece ser vivida".
Después descubrí en las páginas del Fausto de Goethe que su protagonista invocaba al diablo para lograr cumplir el mismo propósito. Es el célebre "¡Detente instante!". Sólo cuando Fausto pida a Mefisto que el tiempo se detenga en un instante que desee eterno, le entregará su alma.
Como Fausto, como Goethe y como Joseph Glanwill llegué a creer que:
"El hombre no se doblega a los ángeles
ni cede por entero a la muerte
si no es por la flaqueza de su débil voluntad".
Descubrí, como Fausto, mi error, quizá gracias a Goethe y su Viaje a Italia, que leí durante mi viaje a Italia:
No pienso descansar hasta que todo deje de ser palabra y tradición para convertirse en concepto vivo. Desde mi juventud, esto fue lo que me impulsó y me atormentó; ahora, que me hago mayor, y después de haber padecido tanto tiempo e inmerecidamente el destino de Sísifo y Tántalo, quiero al menos alcanzar lo abordable y realizar lo factible.

Atalanta fugitiva (Michael Maier)
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El mandato del cielo
En la antigua China se consideraba que los emperadores obtenían su legitimidad del Cielo, de manera semejante a como en la Europa medieval la obtenían de Dios ("que está en los cielos"):
La permanencia de una dinastía está refrendada por el ’Mandato del cielo’ (Tianming). El cielo (Tian) permite a los emperadores gobernar, sólo si administran de forma acertada el poder. Si el gobierno entra en decadencia, los emperadores pierden el mandato del cielo.
(Ana Aranda en La modularidad china)
La idea china del "Mandato del Cielo" era un poco más compleja que la simple afirmación de que el Cielo decidía qué dinastía o emperador debía reinar. Porque para seguir gozando del mandato del cielo, un emperador debía cumplir ciertos requisitos. No se trataba de algo tan caprichoso como la voluntad de un Dios inescrutable o de la predestinación.
El mandato del cielo tenía entre uno de sus aspectos más importantes la justicia y el bienestar del pueblo.
Kung Zi (Confucio) y su discípulo Meng Zi (Mencio) justificaron en sus escritos la rebelión contra los monarcas que se separaban del mandato del cielo. Meng Zi justifica incluso el tiranicidio:
"Si los diferentes príncipes reinantes, por la tiranía que ejercen sobre el pueblo, ponen en peligro los altares de los espíritus de la Tierra y de los frutos de la tierra, entonces el Hijo del Cielo los despoja de su dignidad y los reemplaza por príncipes sabios." (Men Zi)
La cosa no es tan extraña si pensamos que en el pensamiento cristiano medieval también se admitía esa posibilidad. Así lo hace, por ejemplo, Juan de Salisbury en su Policraticus:
"De todo lo cual resultará fácil ver que siempre fue permitido adular y embaucar a los tiranos, y que siempre fue honesto quitarles la vida, si no se les podía poner coto de otro modo"
Por eso era tradicional en la historiografía china describir al último emperador de una dinastía como desastroso, porque así se podía justificar el cambio de dinastía a causa de la pérdida del mandato del cielo. Por el contrario, el primer emperador siempre era estupendo.
Todas las dinastías empiezan bien porque tienen el mandato del cielo y todas acaban mal, porque lo han perdido.

La única emperatriz china, Wu Zetian, es la primera y última de su dinastía, la Zhou, por lo que se la podía considerar enviada por el cielo y, también, rechazada por el cielo. Los historiadores chinos tradicionalmente se han decantado por la segunda posibilidad y la han presentado con los más oscuros colores, aunque actualmente esta opinión es muy discutida.
¿Y cómo se sabía si un emperador había perdido el mandato del cielo?
Generalmente gracias a los desastres naturales, que eran las señales que enviaba el cielo.
Cuando se sucedían los desastres naturales, eso significaba que había que cambiar de dinastía o de soberanos.
El más terrible terremoto del siglo XX tuvo lugar en China en 1976, pocos meses antes de la muerte de Mao Zedong, por lo que muchos consideraron que había anunciado el gran cambio que se produjo en China a la muerte del Gran Timonel, que culminó con la elección como líder supremo del Pequeño Timonel, Deng Xiaoping, al que cada vez más historiadores consideran el verdadero artífice de la modernización china y de su previsible conversión en primera potencia mundial (yo comparto esa opinión).

Deng Xiao Ping era uno de los enemigos de Mao Zedong, pero fue también uno de los pocos que logró sobrevivir a sus purgas, porque todos en el Partido Comunista, incluido Mao, sabían que era el único capaz de arreglar los sucesivos desastres económicos causados por Mao.
Los desastres naturales en Myanmar (antigua Birmania), un país gobernado por una Junta Militar que sólo tiene el apoyo decidido de China, y los más recientes en la propia China, poco después de la represión en Tibet, han hecho a muchos pensar que los actuales dirigentes han perdido el Mandato del Cielo y que se avecinan cambios importantes.
Aunque es perfectamente previsible que se produzcan cambios en China (lo cierto es que se están produciendo constantemente), probablemente ahora gracias a los Juegos Olímpicos, no parecen razonables, bajo ningún punto de vista, los supuestos avisos del Cielo. Porque, si el Cielo desautoriza a los dirigentes que no gobiernan bien a su pueblo, ¿por qué lo hace maltratando aún más al pueblo?
Lo razonable sería que castigase tan sólo al dirigente, como, según los historiadores chinos hizo durante la dinastía Ming, el 9 de mayo de 1421, cuando un gran incendio destruyó la Ciudad Prohibida:
Esa noche...cayó un relámpago en lo alto del palacio que había sido construido recientemente por el emperador. El fuego que se inició en el edificio lo envolvió de tal manera que parecía como si dentro se hubieran encendido cien mil antorchas cargadas de aceite y mecha.
El propio trono imperial quedó reducido a cenizas y el emperador Zhu Di se fue al templo a rezar y lamentarse:
El Dios del Cielo está enfadado conmigo, y, por tanto, ha quemado mi palacio, aunque yo no he cometido ninguna mala acción... Quizá se ha cometido alguna trasgresión de la ley ancestral, o alguna perversión de los asuntos de gobierno... Quizá los castigos y los encarcelamientos han sido excesiva o injustamente aplicados a los inocentes... En mi confusión no puedo encontrar la razón.
El emperador fue a partir de entonces de mal en peor, hasta que murió en medio de una desastrosa expedición militar. Su hijo, nada más acceder al trono, proclamó un decreto mediante el cual señalaba la causa del enfado del Cielo: las expediciones navales alrededor del mundo del almirante Zhen He.

El almirante Zheng He, que navegó en gigantescos barcos a tierras lejanas (se discute si descubrió América en 1421). Cuando regresó a China, cargado de tesoros y novedades, descubrió que la política de apertura y descubrimiento había acabado y que China iniciaba un período autárquico y aislacionista, de espaldas al mar. De este modo, China, que entonces estaba tal vez estaba a punto de convertirse en la primera potencia mundial, comenzó su larga decadencia.
Lo cierto es que a mí me parece escuchar, bajo los truenos celestes, el rumor de las pisadas de los mandarines, que se oponían a una China abierta al exterior y cosmopolita. Tal vez la metáfora del incendio de la Ciudad Prohibida hay que entenderla como una descripción literal de lo que sucedió:
"De tal manera que parecía como si dentro se hubieran encendido cien mil antorchas cargadas de aceite y mecha."
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Antonio Salmerón y Wang Wei
Antonio Salmerón me contó que hace tiempo encontró el juego que consiste en traducir un poema de Wang Wei y que "aprendió mucho".
Ahora él hace unas impresionantes planchas en las que traduce poemas chinos de una manera exhaustiva: en caracteres tradicionales (que todavía se emplean en Taiwan); en caracteres simplificados (que se usan en la China continental), y en caracteres tradicionales en vertical y con trazo de pincel. Además, ofrece una traducción de cada carácter, y una etimología gráfica de algún carácter del poema, mostrando su origen pictográfico y su evolución, como en este ejemplo:

Finalmente, ofrece una traducción completa en la que emplea diversos colores para distinguir las diversas funciones de las palabras. A eso se añaden otros detalles, como una recomendación bibliográfica o unas notas acerca del poema.
Es un trabajo realmente impresionante y muy hermoso. Creo que también es una excelente herramienta para aprender chino.
Puedes verlo con este enlace:
Desde aquí agradezco a Antonio su mensaje y le felicito por su asombrosa creación.
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La impronta
También nosotros tenemos la impronta humana: nos gustan los humanos. Un hecho que tal vez sea más asombroso de lo que parece. Si fuéramos espíritus o robots, ¿no sentiríamos asco hacia los humanos?
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Quaerendo invenietis
La búsqueda del objeto desconocido y sólo intuido nos conduce a la creación del objeto buscado, que, finalmente, encontramos en el exterior, pero tan sólo porque ya hemos creado el doble interno, y en realidad previo, con el que se corresponde, y sin el cual era imposible descubrirlo.
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