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Tras las elecciones

Domingo por la noche en la Puerta del Sol de madrid
El resultado de las recientes elecciones y el movimiento iniciado el 15 de mayo en la Puerta del Sol de Madrid y de otras ciudades españolas me lleva a hacer varias reflexiones, rompiendo con mi costumbre de evitar los asuntos políticos en esta página.

El movimiento del 15 M nos ha llenado a muchas personas de esperanza en un futuro político más razonable e interesante, pero la victoria absoluta y demoledora del Partido Popular nos hace temer por el futuro inmediato.
Las elecciones, especialmente en Valencia, han dejado claro que centrar la protesta contra los políticos no es del todo acertado, pues no se trata de unos cuantos políticos corruptos, sino que existe una mayoría social, o al menos electoral, que apoya a los suyos hagan lo que hagan. Eso hace las cosas más difíciles y hace temer que nos deslicemos hacia el berlusconismo italiano; es decir hacia un país en el que cada grupo apoya a los suyos, obtiene sus propios beneficios y ataca con fiereza a los demás acusándoles de las mismas cosas que perdona a los de su bando.
Otro aspecto muy importante es la desmovilización de la izquierda y la tremenda movilización de la derecha. Desde hace ya bastantes años, la derecha ha aprendido las técnicas para llevar adelante sus ideas, tanto en Estados Unidos como en Europa, de manera metódica y organizada hasta el mínimo detalle, contralando todos los resortes que la sociedad democrática ofrece.
La izquierda, o una gran parte de ella, sin embargo, todavía está contaminada por una especie de desprecio hacia el proceso y los métodos democráticos que le hace no implicarse en la trasformación de la sociedad mediante esos mecanismos. Parece que por no poder tenerlo todo prefiere no tener nada y, de este modo, permite que sea la derecha la que configure la sociedad a su antojo.
Creo que esto es un gran error y que en este aspecto la izquierda debería aprender de la derecha, precisamente para evitar que la sociedad se derechice cada vez más. Intentaré explicar a qué me refiero.
Es evidente que muchas personas de derechas desearía que se tomaran medidas más radicales que las que toma el Partido Popular, pero cuando llegan las elecciones saben que la verdadera cuestión que se dirime no es si el PP va a tomar medidas ultraderechistas, derechistas, moderadamente derechistas o centristas, sino entre si votar a un partido de derechas o no hacerlo. Y sabe que si no vota por su partido lo que hará será favorecer a un partido de izquierdas que, evidentemente aplicará medidas mucho menos cercanas a su pensamiento derechista. Así que votan. Votan siempre, con una fidelidad asombrosa, constante, indestructible, siempre el 40 por cierto más o menos.
El voto de izquierda, sin embargo, cuando está descontento con su partido, ya sea el PSOE o Izquierda Unida, se plantea las elecciones como un castigo a ese partido o a esos políticos, o como un apartamiento de la vida política hasta que haya alguien que les entusiasme y arrebate de pasión, cosas que, como es obvio, raramente puede suceder. De este modo, la izquierda (que según parece es mayoritaria en España) pierde elecciones que debería ganar.
Yo creo que el pensamiento crítico, como el de la Puerta del Sol, y el cálculo razonable electoral son compatibles y que se puede avanzar en los dos sentidos, pero que permitir que gobierne el Partido Popular no ayudará ni a construir un país más progresista ni a incorporar las reivindicaciones más avanzadas y críticas, que yo comparto. En un momento de crisis, no sólo en España, sino en toda Europa, creo que hace falta reforzar la opción progresista y que mirar hacia otro lado en las elecciones y permitir que la derecha gobierne de manera tan arrolladora es un gravísimo error.
Como se dice en los métodos de aprendizaje: es un error no hacer nada por no poder hacerlo todo.
La crisis política, la corrupción, los beneficios de la banca y tantas otras cosas que deberían cambiar no se lograrán modificar mediante la inhibición ante las elecciones, sino todo lo contrario, mediante una mayor implicación. No todo en democracia consiste en votar, pero cuando no se vota por opciones progresistas (aunque no nos acaben de convencer) no se consiguen más cosas, sino menos, cada vez menos. El abstencionismo de la izquierda está dejando Europa en manos de la derecha y permitiendo que se tomen medidas cada vez más reaccionarias. Si se quiere que los partidos de izquierda sean más sensibles y puedan llevar a cabo verdaderas reformas, primero hay que reforzarlos y no debilitarlos, porque eso hace que, precisamente, se plieguen con más facilidad a las exigencias de los poderes más reaccionarios. Sólo un apoyo popular masivo, traducido en votos, puede darles la posibilidad de enfrentarse a esos poderes.
Una de las razones por las que no escribo de política en la red es que el debate en Internet suele deslizarse hacia el insulto, el desprecio o la opinión exaltada. Así que ya aviso desde aquí que borraré cualquier comentario que vaya en esa dirección. Creo que quien quiera gritar, insultar o farfullar sus odios puede encontrar suficientes páginas ( o programas de televisión) donde hacerlo, pero yo considero una de mis obligaciones, al mantener un sitio público en la red, no fomentar ni alentar ese tipo de comportamiento y mostrar que se puede y se debe razonar y escuchar a los demás, incluso cuando estemos en completo desacuerdo con ellos. La indignación es un sentimiento a veces necesario, pero sin reflexión y sensatez se convierte en inútil y a menudo injusta. No es lo mismo una conversación privada en un café, que a veces puede llevar a una exaltación aceptable, que el mundo virtual y público de Internet
¿Se copia más o menos que antes?
Mi amigo Jose Castillo me ha enviado un interesante enlace a un proyecto llamado Everything is a remix (Todo es una remezcla) que en su segunda parte se ocupa del cine.
Si quieres verlo con subtítulos, aquí
Muchos de los ejemplos que menciona el autor del vídeo (Kirby Ferguson) ya los mencioné en Las paradojas del guionista, donde incluso ofrezco un truco para copiar sin copiar, pero en El guión del siglo 21 dedico un capítulo entero al asunto ("La mezcla sin fin"), donde explico que todo procede de algo:
"La película El último hombre (1996), dirigida por Walter Hill, es un remake de Por un puñado de dólares (1962) de Sergio Leone, que es una adaptación no autorizada de la película Yojimbo (1961) de Akira Kurosawa,que es una adaptación no declarada de la novela de Dashiel Hammett Cosecha roja (1929) y de la obra de teatro Arlequín, servidor de dos amos (1745), de Carlo Goldoni, que debe muchas de sus ideas a las comedias de equívocos de Plauto, que a su vez imitó a Menandro ya otros autores griegos de la Comedia Nueva,que a su vez…Kurosawa pudo ver Por un puñado de dólares y escribió a Leone: «Supelícula esespléndida, pero esmi película», y le puso un pleito que ganó; pero Hammett no tuvo tiempo de reclamar porque murió el mismo año en que seestrenó Yojimbo.En cuanto aGoldoni, Plauto o Menandro, no es nece- sario aclarar por qué no acudieron a los tribunales." (El guión del siglo 21)
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En "La mezcla sin fin" (páginas 311-337), hablo del fenómeno de la mezcla, la copia, el plagio, los remakes, los remontajes, las obras que nacen de la influencia y mezcla de otras anteriores, las continuaciones, adaptaciones, secuelas y precuelas. Casi todo el mundo piensa que se trata de algo reciente, un mal narrativo que aqueja a nuestro presente, carente de inspiración propia y originalidad. Como sucede casi siempre que nos fiamos de la intuición y no investigamos la realidad y los hechos, se trata de una opinión equivocada. Es cierto que hoy en día hay más copias que nunca, porque hoy en día hay más de casi todo que nunca, pero en cuanto al porcentaje sobre el total, es muy probable que nuestra época sea bastante menos imitadora que otras, por ejemplo, sin ninguna duda, la Edad Media, y tal vez incluso gran parte de la época grecolatina.
En su excelente tesis doctoral El espejo deformado: la ficción audiovisual norteamericana, Concepción Carmen Cascajosa Virino cita a un autor que investigó a fondo el asunto, Thomas Simonet, quien llegó a la conclusión de que "considerar el remake y la secuela como una práctica contemporánea es erróneo". En lo que se refiere al medio audiovisual en Estados Unidos, Simonet llegó a la conclusión de que en lso años 40 del siglo XX hasta un 25% de las producciones eran material reciclado o fuertemente intertextual (adaptaciones, remakes, etcétera), mientras que en los años cincuenta descendió hasta un 4% y en los sesenta era de sólo un 10%, que era más o menos el mismo porcentaje que en 2003.
Pero lo que sí hay que destacar es que los nuevos medios digitales permiten como nunca antes la mezcla y la intertextualidad, y además de formas muy interesantes. Muchas de ellas las decribo en ese capítulo del libro, mientras que otras irán poco a poco apareciendo en esta página.
Acerca del viaje del héroe, de lo que se habla en el vídeo al mencionar a Joseph Campbell, en Las paradojas del guionista conté por qué George Lucas aplicó el esquema mitológico y me refiero a precedentes de Campbell que casi siempre se olvidan (en "El mundo de la ficción").
MATERIAL INÉDITO: en las primeras versiones de El guión del siglo 21 incluí apartados dedicados a muchas más series de televisión de los que al final conserve en el documento definitivo. Uno de los apartados que sacrifiqué estaba dedicado a la serie de la HBO Sex and the city, porque aunque es cierto que supuso un cambio importante en el estilo televisivo, preferí limitarme a tratar ese aspecto al referirme a otras series y guionistas, como Steven Bochco y David Mills (Policías de Nueva York, Deadwood, etc). Por eso resulta curioso, dada la ausencia de esas páginas dedicadas a Sex in the city, que en una recensión de mi libro un crítico asegura que cifro el cambio en la narrativa televisiva al sexo y la violencia explícita, cuando es tan sólo uno más, y no de los más destacados, entre los muchos aspectos que enumero. Más justificada sería esa opinión si hubiese inncluido este apartado que aquí rescato, aunque aprovecho para insistir en que ni mucho menos considero que esa sea la clave de la nueva narrativa televisiva, a la que dedico un largo capítulo: La televisión ya no es televisión.

Una de las primeras series en romper con el tabú del sexo en la televisión fue Sex and the city(traducida como Sexo en Nueva York en España), en la que sus cuatro protagonistas eran mujeres y mantenían conversaciones con referencias sexuales explícitas:
SAMANTHA:
He perdido mi orgasmo.
CARRIE:
¿En el taxi?
CHARLOTTE:
¿Qué quieres decir con “perdido”?
SAMANTHA:
Quiero decir que he estado follando durante las
dos últimas horas sin alcanzar un finale.
CARRIE:
Esas cosas pasan. A veces no se puede conseguir.
SAMANTHA:
Yo siempre lo consigo.
CHARLOTTE:
¿Cada vez que tienes sexo?
CARRIE
Está exagerando. Por favor, di que estás exagerando.
SAMANTHA
Bueno, admito que a veces me tengo que ayudar yo misma un poco, pero, claro, cuando me invitan a una fiesta es parte de mi trabajo ir hasta allí.
CHARLOTTE
El sexo puede ser estupendo sin orgasmo.
SAMANTHA
Eso es una gilipollez.
Aunque la serie interesó a la cadena ABC, sus directivos la rechazaron porque pensaron que era demasiado atrevida y que el público no aceptaría a unas mujeres treintañeras que en vez de buscar marido querían disfrutar del sexo y hablaban de ello de manera explícita. Así que Sexo en la ciudad acabó en la televisión que no es televisión y fue determinante en la decisión de HBO de basar su programación en las series cuando en 2001 ganó el primer Emmy para una televisión por cable y fue tan comentada que atrajo toda la atención hacia HBO. Aunque Sexo en Nueva York ha sido muy criticada porque sus cuatro protagonistas sólo se preocupan de hombres, sexo y ropa, en especial de sus “Manolos” (los zapatos del diseñador español Manolo Blanik), lo cierto es que hasta entonces apenas se había visto en televisión a mujeres hablando de sexo con tanta naturalidad y desparpajo y tratando a los hombres como objetos sexuales, un privilegio hasta entonces reservado a los propios hombres. En palabras de su protagonista Carrie (interpretada por Sarah Jesica Parker):
“Las mujeres son multidimensionales en la serie, pero los hombres se convierten en objetos a la manera en que solemos serlo nosotras. Pocos son llamados por su nombre. Simplemente se les llama “Señor Grande”, “señor Chochito”, “Chico Groovy” o “Señor maravilla” o “Chico Artista”. Los hombres son como los estilos y los objetos de la moda.”
El follamigo en Sex and the city
A pesar de que la serie tuvo una tremenda repercusión entre las mujeres y recibió muchas críticas por parte de los varones heterosexuales, bastantes críticos opinan que Sexo en Nueva York no refleja el punto de vista femenino, sino el de los hombres, aunque se trate de hombres homosexuales:
“La verdad es que me parece como si todo estuviera contado desde la perspectiva de un hombre gay… Todas van al gimnasio, tienen sexo, beben Cosmos [el coctel Cosmopolitan] y van de tiendas. Ellas son hombres gays”.
Caitlin Moran suscribía esta opinión en la revista Time del 3 de enero de 2003:
“Es la historia de cuatro hombres gays pasándoselo bien en Nueva York, pero con cuatro mujeres interpretando sus roles, porque incluso HBO no puede poner en antena una serie acerca de cuatro hombres discutiendo acerca de la felación”.
La autora del libro en el que se basa la serie, Candace Bushnell se quejaba de esta desviación de sus intenciones y de que habían trivializado sus artículos originales, a menudo duros y amargos, en el New York Observer. En uno de los capítulos, una de las cuatro protagonistas, Miranda, también parece expresar este punto de vista:
“De lo único que hablamos es del Señor Grande, o de cojones o de pollas pequeñas. ¿Cómo es posible que cuatro mujeres tan listas no sepan hablar de otra cosa que de novios? Es como si estuviéramos en el instituto, pero con grandes cuentas bancarias. ¿Qué es lo que nos pasa? ¿Qué es lo que pensamos, lo que sentimos, lo que sabemos? Dios, ¿es que todo tiene que girar en torno a ellos?”
Manolos, los zapatos favoritos en Sex and the city
Es cierto que quizá no sea un gran avance que las mujeres dejen de preocuparse por buscar marido y sólo se preocupen por encontrar buenos amantes, pero, también es cierto que con Sexo en Nueva York HBO traspasó algunos de los límites narrativos a los que se tenían que someter, y todavía lo hacen, las series de la televisión convencional. Para algunos sociólogos Sexo en Nueva York se inscribe e incluso inicia la tercera era del feminismo, donde las mujeres, o al menos algunas mujeres, pueden por fin comportarse como siempre han hecho los hombres, con todo lo bueno y malo que eso conlleva. También se ha elogiado la serie no porque muestre a mujeres riéndose de los hombres, sino porque ha mostrado “a mujeres riendo con otras mujeres”, lo que es “un mayor desafío a la dominación masculina”, algo que quizá es aplicable a casi toda la narrativa audiovisual, donde los papeles más interesantes se escriben todavía de manera abrumadora para actores, no para actrices.
Página de El guión del siglo 21
El libro en Casa del Libro
Herrare humanum est
Hace bastante tiempo que Craven y Cuervo no aparecen por esta página. Mientras preparo nuevas aventuras, recupero aquí un boceto que hice para la portada de mi blog Herrare humanum est. Como al final la ilustración quedó muy pequeña, casi no se podía apreciar el dibujo.

Herrare humanum est
Más historietas en: Craven
Oskar
No sé si éste es el sitio más adecuado para escribir esto. Internet es un lugar, virtual pero muy real, que nos ofrece muchas cosas, una de las más importantes reencontrar amigos a los que no vemos desde hace muchos años. Gracias a la red y a Facebook en particular he recuperado la amistad de varios amigos.

Uno de ellos fue Oskar, que leyó una entrada que escribí acerca de la película The Host y me escribió, preguntándose si yo era el mismo “Danieltubau de la etapa rockola que estaba casado o ennoviado con una francesita y que escribía cuentos como uno que recuerdo casi de memoria "la máscara" (terminaba con la frase "...me arranque la última máscara").”
Y así volvimos a vernos después de tantísimos años, lo que fue una suerte porque, a pesar de sus muchos problemas de salud, Oskar seguía siendo tan extraordinariamente sensible, ácido y fascinante como en aquellos días deliciosos que pasamos juntos recorriendo Madrid de noche. Aunque entonces probamos muchas cosas, algunas bastante peligrosas, ahora, me dijo, era “adicto a la lucidez”. También me dio dos extraordinarios consejos que me ayudaron a entender mejor a mi hijo Bruno, pero sobre todo disfruté mucho todas las veces que nos vimos, y me encantó conocer a su compañera Aeryn (creo que estaban casados, pero a mí me cuesta asociar la palabra casado con el amor verdadero, que entre ellos era evidente).
Pensaba que esos días tan buenos se repetirían pronto, pero he sabido, también a través de Facebook y Aeryn, que Oskar murió hace unos días. Durante muchos años le recordé sin verle y ahora estoy seguro de que seguiré recordándole aunque no pueda volver a verle más.
Sant Jordi en Context
El próximo sábado, día de sant Jordi, estaré en la libería Context de Girona firmando ejemplares de El guión del siglo 21.
Si vives en Girona o te apetece hacer una excursión de fin de semana, te lo recomiendo, porque no sólo es una ciudad que vale la pena conocer, sino porque, además, la librería Context está situada en un lugar precioso.
Si ya tienes algún libro mío dedicado, ya sabrás que me gusta hacer un pequeño dibujo junto a la firma, casi siempre de Craven, pero para El guión del siglo 21 los personajes elegidos son Mosca y Caja. Si no sabes quiénes son, puedes averiguarlo leyendo la Enciclopedia de bolsillo Mosca y caja.

EL TELEORDENADOR
El desarrollo de los ordenadores personales ocurre tan deprisa que la futura televisión de arquitectura abierta es el ordenador, y no hay vuelta de hoja. El aparato receptor será como una tarjeta de crédito que al introducirla en nuestro ordenador lo convertirá en una puerta electrónica para la recepción de información y entretenimiento por cable, teléfono o satélite. En otras palabras, no existirá una industria de aparatos de televisión en el futuro, sino sólo fábricas de ordenadores, es decir, pantallas alimentadas con toneladas de memoria y un enorme poder de procesamiento."Nicholas Negroponte (El mundo digital, 1995)
Cuando Negroponte hizo su predicción, tal vez no imaginó que fuera a cumplirse en apenas quince años. En 2010 se produjo el apagón analógico en España y otros países y está previsto que poco a poco se extienda a todo el mundo. Apagón analógico (o encendido digital para los optimistas) significa que el televisor se convierte en un ordenador, que nace un nuevo aparato, que quizá deberíamos llamar teleordenador, a no ser que prefiramos inventar un nuevo nombre para definir eso que Ted Nelson, el creador del hiperenlace llamaba 'virtualidades'. ¿Virtualizador, visionador universal, generador multimedia?
Aunque los primeros tiempos del teleotrdenador están dominados por el intento desesperado de las productoras y canales de televisión por seguir haciendo negocio con el viejo modelo (de ello es un ejemplo esa cosa llamada TDT), en poco tiempo la fusión entre ordenador y televisor será absoluta: tendremos un ordenador en el salón y tendremos una televisión en el despacho. Para este año se anuncia Google TV, que aunque ha sufrido varios retrasos, supondrá tal vez el cumplimiento definitivo de la predicción de Negroponte, no sólo por la fusión entre ordenador y televisor, sino porque el tercer aparato, el teléfono, es decir el móvil, será el mando a distancia de ese teleordenador.
- Puedes visitar la página dedicada a mi nuevo libro en El guión del siglo 21
- Si quieres saber más cosas sobre Ted Nelson:
nuestroS antepasadoS: teD nelsoN
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En Recuerdos de la era analógica se incluye un asombroso fanzine desplegable en el que Ted Nelson es uno de los personajes más mencionados. Por cierto, ahora puedes hacerte con un ejemplar digital de Recuerdos de la era analógica por sólo 3 euros. Si quieres saber cómo es posible algo así, puedes leer El verdadero libro digital, una entrada que publiqué hace unos días, o esta interesante reflexión de Nacho Becerril: El mundo digital.
El guión del siglo 21, el futuro de la narrativa en el mundo digital
Acaba de publicarse mi nuevo libro dedicado a la narrativa audiovisual.
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La portada es de mi querido amigo Samuel Velasco y si quieres entender qué significa ese extraño símbolo, ¿por qué no lees el libro? |
La idea de escribirlo surgió en gran medida debido al máster de cine digital de la Escuela de Cine y el audiovisual de Madrid (ECAM), así que desde aquí agradezco a Alain Lefrevre que me propusiera dar las clases dedicadas al guión en el máster.
El tema era tan interesante que preferí escribirlo antes que otro que todavía tengo pendiente: Shakespeare para guionistas.
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En Las paradojas del guionista intenté mostrar que el oficio de guionista se mueve entre la norma y las excepción y que los guionistas deben aprender a vivir y disfrutar de los aspectos más paradójicos de su trabajo. Expuse también entonces algunas de las teorías más en boga acerca de la escritura del guión, destacando sus puntos más interesantes pero cuestionando su carácter dogmático. En El guión del siglo 21 comienzo precisamente con la crisis de esas teorías, que cada vez están siendo más cuestionadas, y muestro algunas de las alternativas, tanto en el cine como en la televisión. |
Pero se trata de un libro que no sólo recorre los mundos habituales del narrador audiovisual, sino que en gran parte de sus más de 400 páginas intento mostrar el complejo, a veces confuso y casi siempre fascinante mundo digital, las nuevas posibilidades narrativas que ofrece Internet, el hipertexto, la interactividad, el transmedia, la realidad aumentada, la mezcla universal y los videojuegos. Aunque creo que en el libro se pueden encontrar muchas novedades increibles, no es un catálogo de rarezas y maravillas, o al menos no es tan sólo eso, sino que he intentado encontrar algunas de las claves que definen este inmenso nuevo mundo narrativo. Algunas de ellas, paradójicamente de nuevo, no se encuentran en el futuro, sino en un pasado que durante las últimas décadas se quiso olvidar.
Creo que mi libro es el primero que examina de manera tan exhaustiva nuestro presente audiovisual y el nuevo universo narrativo que estamos viviendo casi sin darnos cuenta. No conozco, a pesar de que me he documentado a fondo, ningún otro libro con una amplitud semejante ni con una intención de comprensión y análisis tan ambiciosa, ni en España ni siquiera en Estados Unidos.
Como todos mis libros, pero con más razón en este caso, El guión del siglo 21 tiene una página web que acabo de diseñar y que poco a poco irá creciendo, ya que pretendo que en ella los lectores puedan ver en formato audiovisual muchas de las propuestas comentadas en el libro, y otras muchas que no he incluido para evitar que fueran 1000 páginas en vez de 400. Puedes visitar esa página con este enlace:

El verdadero libro digital
El libro digital existe desde hace bastantes años, pero las editoriales se resisten a editar libros electrónicos que de verdad aprovechen las virtudes del sistema digital. Sucede lo mismo en el mundo audiovisual con el reciente (en España y otros países) apagón analógico o encendido digital: se inventan cosas como la TDT para intentar sacar dinero antes de que el monstruo televisivo muera definitivamente, para convertirse en algo mejor: un ordenador y un televisor (¿lo llamaremos teleordenador?).
Cada vez se editan más libros electrónicos, y también se venden cada vez más, como demuestra el que la librería Amazon este año haya vendido más libros digitales que analógicos. Es muy previsible que esta tendencia llegue a España en los próximos años.
Pero todavía estamos en la prehistoria del libro electrónico, que podríamos comparar con lo que ahora se llaman los incunables, es decir los libros en la cuna, que son las primeras ediciones tras la invención de la imprenta, cuando el sistema todavía no se podía aprovechar a fondo. Se editan libros electrónicos que son simplemente el volcado de un libro de papel en el formato digital, lo cual es razonable porque podemos querer tener ese libro en uno u otro formato o en ambos. Eso no es grave, aunque también se pueden hacer libros electrónicos que aprovechen las virtudes del medio digital que resultan inalcanzables para los librops en papel. Sin embargo, lo que sí es grave es que los libros electrónicos se están vendiendo castrados, mutilados. El lector casi lo único que puede hacer es leerlos. Nada más. No puede escribir sobre ellos, salvo ciertas anotaciones que permiten algunos formatos, no puede copiarlos, excepto pequeños fragmentos. En definitiva, no puede aplicar a esos libros las mil y una herramientas que permite el prodigioso formato digital. Al suceder esto, resulta perfectamente razonable que alguien se lo piense dos veces antes de comprarse un libro electrónico: ¿para que quiero un libro digital con el que puedo hacer incluso menos cosas que con un libro convencional? Creo que una analogía puede ilustrar lo que está sucediendo con el libro electrónico:

Imaginemos que los libros en papel se hubiesen vendido como en la imagen: dentro de una urna, con un botón para ir a la página anterior y otro para ir a la página anterior. Algo así es lo que se está vendiendo ahora en el mercado de los libros electrónicos, con formatos cerrados como los de Amazon, Apple, Adobe edition, que es casi ya el estándar, etcétera.
Como es obvio, la razón que hace que se mutilen de esta manera los libros digitales es el miedo a la piratería, algo completamente absurdo porque cualquier libro, por muy cerrado que sea el formato puede ser pirateado fácilmente por alguien que tenga conocimientos medios en el mundo digital (y si no los tiene, puede encontrarlos con facilidad pasmosa en Internet). Así que es un esfuerzo baldío, pero más que nada es un error: el libro digital es superior al libro convencional porque es y debe ser absolutamente manipulable por el lector o usuario.
Nadie sabe cómo será el mercado de los libros en el futuro y de que vivirán (viviremos) los autores de libros o música, pero me parece que la censura de los formatos digitales o la persecución de la piratería no ofrecerá ninguna solución. Más bien parece que la apertura de los sistemas favorecerá la difusión de las obras y que quizá poco a poco los lectores empezarán (empezaremos) a dar dinero llevados por nuestra implicación personal con la difusión cultural. Yo cada vez doy más dinero a través de Paypal o sistemas semejantes, a diversos autores, ya sean escritores, músicos o blogers cuya actividad me parece útil e interesante. Es un tema fascinante, que hará que quizá recuperemos hábitos del siglo XIX quizá más saludables que el comercialismo invasivo del siglo XX.
De eso y de otras muchas cosas, supongo, se hablará el próximo miércoles en la presentación de Evohé digital, un proyecto puesto en marcha por la editorial Evohé en el que sus creadores han decidido anticiparse al futuro y ofrecer los libros electrónicos con todas sus ventajas, sin mutilarlos. El lector, si así lo quiere, podrá leer el libro sin más, con un formato especialmente adaptable a las diversas pantallas (móvil o smartphone, tabletas, portátiles, ordenadores o, ¿por qué no? televisión), pero también podrá hacer más cosas con él, porque dispondrá también del pdf del libro.
¿Que eso permitirá que se piratee? Pues sí, claro, pero no vale la pena el esfuerzo, porque Evohé digital venderá los libros electrónicos a su precio real, no como están haciendo las editoriales convencionales que los venden casi al mismo precio, o a veces más, que los libros convencionales. Uno de los primeros libros que distribuirán en Evohé digital, y que ya se puede comprar, es mi novela ensayo de ciencia ficción Recuerdos de la era analógica, que se vende al increible precio de ¡3 euros!
Recuerdos de la era analógica en versión tradicional
Es exactamente el mismo libro que en papel se vende a 19 euros. Creo que a ese precio es incluso una buena manera de probar el libro electrónico y después, quizá, comprarse el analógico (la edición de Evohe lo merece, desde luego): si el libro no te gusta, sólo habrás arriesgado 3 euros. En mi caso, cada vez tengo más libros en ambos formatos.

Acceso a la versión digital
En fin, la cita con el primer proyecto digital abierto que conozco es este miércoles en el Cervezas y libros de El Caldito. Para quienes no hayáis ido nunca, los Cervezas y libros consisten, como su nombre indica en presentaciones o charlas alrededor de los libros con cerveza gratis para todos los asistentes. Más información en la página Facebook de Evohé.
El fin de la crisis, de Manuel Valera
En la presentación estaremos al menos tres personas: Javier Baonza, director del proyecto, Manuel Valera, autor de El gato sobre la cacerola de leche hirviendo, que hablará de su libro El final de la crisis, primer proyecto de Evohé realmente digital, pues los capítulos van apareciendo semana a semana (otra buena costumbre del siglo XIX ahora recuperada), y yo mismo. Prometo explicar allí la frase "Bytia volant et manent", que Evohé digital usa como lema en su página. Creo que será una charla especialmente estimulante y divertida, una buena muestra de que en el mundo digital también hay calor humano, así que estáis todos invitados.

Cervezas y libros XIII en El Caldito: Evohé digital
Miércoles 13 de abril (a partir de las 19.00)
Calle Tumaco 22 (Madrid)

El misterio del Desiderata de Baltimore
En noviembre de 1995 publiqué el segundo número de mi revista Esklepsis. En la sección Misterios me planteé un desafío, que hice extensivo a mis pocos lectores (tres o cuatro, creo): descubrir el origen de un misterioso texto que pasaba de mano en mano llamado "el Desiderata de Baltimore".
Aquí está el planteamiento del misterio...
(las imágenes las he añadido ahora, en 2011)
MISTERIOS: El Desiderata de Baltimore
[Este escrito me lo dio mi amiga Carmen González. Alguien se lo había dado a ella. Esconde al menos el misterio de quién fue su autor, y tal vez alguno más]
"Camina plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda la paz que se puede encontrar en el silencio. Vive en buenas relaciones con todas las personas, todo lo que puedas, sin rendirte. Di tu verdad tranquila y claramente; escucha a los demás, incluso al aburrido y al ignorante; ellos también tienen su propia historia.
Evita a las personas ruidosas y agresivas, ya que son un fastidio para el espíritu. Si te comparas con otros, te volverás vano y amargado, porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus logros así como de tus planes. Mantén el interés por tu propia carrera, por humilde que sea; es una verdadera fortuna en las cambiantes vicisitudes de los tiempos. Sé cauto en tus negocios, porque el mundo está lleno de engaños. Pero no por eso te ciegues a la virtud que, sin duda, existe; mucha gente lucha por altos ideales y, en todas partes, la vida está llena de heroísmo.
Sé tú mismo. Especialmente no finjas afectos. Tampoco seas cínico en el amor; porque, frente a toda aridez y desencanto, el amor es perenne como la hierba. Recoge mansamente el consejo de los años, renunciando con donaire a las cosas de la juventud. Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja de las desgracias repentinas. Pero no te angusties con fantasías. Muchos temores nacen de la fatiga y de la soledad. Junto con una sana disciplina, sé amable contigo mismo. Tú eres una criatura del universo, no menos que los árboles y las estrellas; tú tienes derecho a estar aquí. Y te resulte evidente o no, sin duda el universo se desenvuelve como debiera.
Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que lo concibas. Y cualesquiera que sean tus trabajos y aspiraciones, mantén, en la ruidosa confusión, paz con tu alma.
Con todas sus farsas, trabajos y sueños rotos, éste sigue siendo un mundo hermoso. Ten cuidado. Esfuérzate en ser feliz."
(Encontrado en la vieja Iglesia de Saint Paul, Baltimore, 1693)

Presentación típica del Desiderata
ACERCA DEL DESIDERATA DE BALTIMORE (1995)
Habrá que averiguar varias cosas:
1. Si se trata de la ciudad norteamericana de Baltimore o de otra situada en Gran Bretaña, Australia, etcétera.
2. En qué año fue fundada la Baltimore americana y por quién (a no ser que #1 haga sospechar de otra ciudad)
3. Si existe una iglesia de Saint Paul en Baltimore, y si existía en 1693.
4. Qué tendencias religiosas había en Baltimore en aquella época, y concretamente cuáles eran las de los que fundaron la Iglesia de Saint Paul.
5. Personajes más o menos conocidos en Baltimore.
La lectura del Desiderata plantea también varias cuestiones:
a) El estilo y ciertas palabras parecen más modernas de lo que la fecha indica. Pero ello puede deberse a traducciones y añadidos posteriores.
b) La concepción de Dios parece muy tolerante y poco acorde, creo, con las sectas dominantes en la época, aunque podría tratarse de mormones, cuáqueros, socinianos o alguna secta menor.
c) La idea de que el hombre es una criatura más del universo tampoco concuerda con el catolicismo ortodoxo.
d) El hecho de que se trate de Baltimore, de las referencias a los negocios y otros detalles apuntan, en cualquier caso a alguna especie de protestantismo, aunque apenas se descubren algunos de los rasgos característicos de sus versiones más rigoristas. Por otra parte, Dios juega un papel secundario: no se habla de la salvación por la fe, ni se insta a la pobreza o cosas semejantes.
e) Tal vez tiene alguna similitud con algunas de las ideas expresadas en el Wilhem Meister de Goethe.
No sé si descubriré el misterio que envuelve el Desiderata, pero en el camino espero aprender muchas cosas.
Dos años después, en el número 4 de Esklepsis (1997), ofrecí una solución al misterio.
MISTERIOS
El desiderata, un enigma resuelto
En el número 2 de Esklepsis, me propuse resolver un enigma, que llegó a mí a través de mi amiga Carmen González. Se trataba del Desiderata, un texto que, se decía, fue encontrado en una iglesia de Baltimore en 1693.
Me propuse averiguar varias cosas, por ejemplo, de qué Iglesia se trataba (y qué ciudad de Baltimore), y quién era el autor. En los meses siguientes busqué de vez en cuando alguno de esos datos, sin ningún éxito.
Hasta que se me ocurrió buscar en Internet. En la telaraña encontré varios lugares en los que se hallaba el Desiderata y descubrí que era una costumbre el propagar este texto, irlo pasando a las personas a las que se quiere, en una especie de cadena de buena voluntad. A Carmen también se lo había dado alguien, quien le había contado la historia de Baltimore.
En varias páginas de Internet encontré esa misma historia de la iglesia de Baltimore y frases como "Me lo dio mi amiga Cinthia". Finalmente, hallé la solución del enigma en Berna's Home Page:
"El desiderata fue escrito en 1927 por Max Ehrmann (1872-1945). En 1956, el pastor de la iglesia de San Pablo en Baltimore, Maryland, usó el poema en una colección de textos inspiratorios para su congregación. Alguien que lo imprimió más tarde dijo que fue encontrado en la antigua iglesia de San Paulo, con fecha 1692. El año 1692 es el año en que se fundó la iglesia, y nada tiene que ver con el poema."

Una vez resuelto el misterio, queda por saber quién es Max Ehrmann. También encontré la información en Internet.
"Max Ehrmann nació en Terre Haute, Indiana el 26 de Septiembre de 1872. Fue el quinto y último hijo de Maximilian Ehrmann y Margaret Barbara Lutz Ehrmann. Los padres habían emigrado desde Bavaria a Estados Unidos entre 1840 y 1850.
Ehrmann se educó en la escuela del Distrito Cuarto y en la Iglesia Metodista Alemana de Terre Haute.
En 1890-94 fue a la Universidad De Pauw en Greencastle, Indiana, donde se convirtió en el editor del periódico de la escuela..
Tras graduarse, Ehrmann estudió leyes y filosofía en Harvard y editó The Rainbow (El Arcoiris), una revista de la National College Fraternity.
En 1898 publicó su primer libro: A farrago. Regresó a Terre Haute in 1898 y trabajó en asuntos legales durante dos años y en otros empleos relacionados con los negocios de sus hermanos.
A los 40 años, dejo los negocios de la familia y dedicó todo su tiempo a escribir. Escribió más de 20 libros y muchos panfletos, ensayos y poemas, que fueron publicados en periódicos y revistas. Su trabajo más célebre fue el Desiderata, que fue publicado por primera vez en 1927.
Este poema en prosa atrajo la atención de todo el país hacia Ehrmann, debido a su identificación con Adlai Stevenson y a causa de la confusión que surgió en torno a su autoría. Desde entonces, el Desiderata ha sido publicado muchas veces. En 1971 fue lanzada una versión en disco por Warner Brothers.
Max Ehrmann murió el 9 de septiembre de 1945.
[Parece que hay más información acerca del asunto en Fred D. Cavinder, "Desiderata", TWA Ambassador, Aug. 1973, pp. 14-15.]
Hasta aquí el misterio del Desiderata de Baltimore. Desde entonces (1997)han pasado muchos años, así que no sería extraño que se haya descubierto algún nuevo dato gracias a esa poderosa herramienta de investigación que es Internet. Si sabes algo más, puedes comentarlo aquí.
Puedes leer la versión digital de Esklepsis 2 y Esklepsis 4 (en construccción todavía).
Por cierto, la foto que da inicio a esta entrada es de una estatua de Erhmann y junto a ella su escultor.
Berkeley y el idealismo (2ª parte)
(Enciclopedia de bolsillo Mosca y Caja)
Continúan las aventuras filosóficas de Mosca y Caja alrededor del idealismo o inmaterialismo de George Berkeley. Puedes leer la historieta avanzando en orden por las pestañas numeradas.
ENCICLOPEDIA DE BOLSILLO : George Berkeley
George Berkeley y el idealismo

"Todo el conjunto de los cielos y la innumerable muchedumbre de seres que pueblan la tierra, en una palabra, todos los cuerpos que componen la maravillosa estructura del Universo, sólo tienen substancia en una mente; su ser (esse) consiste en que sean percibidos (percipi) o conocidos".
(Principios, I, 1-6).






Tiempo después...

.



Continuará...

Yorubas
Teología o mística materialista
Postula que la única ciencia auténtica y con derecho a existir es la física.
Todos los hechos o fenómenos que estudia la antropología son reductibles a fenómenos físicos.
Yo creo que este camino conduce a una nueva teología, de la Materia, en vez del Espíritu. David de Dinant quizá (pues apenas sobrevivió nada de sus obras) sostenía algo parecido.
Antes de explicar por qué considero mística esa postura, o dicho de otro modo: un nuevo espiritualismo basado en la materia, diré:
El primer problema es que quien busca certezas reduciendo los fenómenos humanos a fenómenos físicos, hoy por hoy, sólo encontrará azar. La física cuántica, que es hoy la ortodoxia en física, no apoya en modo alguno la interpretación defendida por los reduccionistas, sino todo lo contrario.
Por tanto, si el defensor de esa postura desciende hasta las partículas mínimas, no podrá explicar nada; es más, le será más fácil explicar el comportamiento de un ser humano por un acto volitivo que por el movimiento de las partículas que forman su cuerpo o su cerebro.
Por otra parte, explicar los hechos atómicos o físicos que acompañan a un acto humano no es en modo alguno explicar ese acto humano: es sólo una explicación de un fenómeno físico.
Si yo quiero saber qué hacen los yorubas las noches de plenilunio, no pregunto por el ordenamiento físico de todas las partículas del universo yoruba. Esa pregunta inevitablemente me llevaría, además, a la necesidad de conocer el estado de todas las partículas del universo.
Si, una vez que sé cómo se comportan los yorubas en las noches de plenilunio, deseo saber por qué se comportan así, puedo obtener varias respuestas:
1. Las que explican los motivos sociales que dieron origen a esa costumbre (en muchos casos esa explicación será altamente hipotética).
2. Las que explican los motivos religiosos que prescriben esa costumbre.
3. La materialista estricta ya descrita.
4. La que dice: “los yorubas hacen eso en las noches de plenilunio porque es costumbre hacer eso en las noches de plenilunio”.
Las dos primeras respuestas pueden ser respondidas por los antropólogos. La primera, por ejemplo, la daría Marvin Harris), la segunda un historiador de las religiones como Eliade.
Naturalmente hay respuestas alteernativas, para quienes piensan, al modo de los materialistas reduccionistas, que existe una razón de la que procede todo comportamiento. el deseo, el miedo, el sexo, el poder, etc.
Pues bien, de estas cuatro explicaciones, las dos primeras proporcionan más información que la tercera y la cuarta. En cuanto a certeza las dos segundas proporcionan seguramente más (posiblemente, la cuarta la que más). Pero ambas proporcionan una certeza en cierto modo trivial. La única diferencia es que la cuarta se sabe trivial, lo busca, mientras que al tercera se pretende profunda.
Elogio del egocentrismo

Raymond Smullyan con su familia
Hace unos años (en 1997), publiqué como Pórtico del numero 4 de mi revista Esklepsis esta deliciosa defensa del egocentrismo:
ELOGIO DEL EGOCENTRISMO
Raymond Smullyan
Siempre me ha molestado el gran prejuicio que hay contra el egocentrismo.
¿A qué se debe? ¿es fruto de que se nos ha enseñado que no debemos ser egocéntricos? ¿tenemos celos de quien carece de esta inhibición? Es evidente que existe egocentrismo y egocentrismo. Como a la mayoría, me molesta el tipo de egocentrismo poco amoroso y pesimista con el que en ocasiones nos solemos topar… Creo que se ha de establecer una clara distinción entre el egotismo, en el sentido de 'amor a sí mismo', y lo que podríamos denominar ego-asertividad. Siempre he odiado a la gente ego-asertiva, mientras que amo a la gente que se ama a sí misma. Las personas ego-asertivas suelen tener mucho poder a la hora de dirigir y manipular a otras personas, por lo que no es extraño que no nos gusten. Pero una persona que es puramente egocéntrica, normalmente se contenta con alabarse a sí mismo y no considera necesario despreciar a los demás. Alguien me dijo una vez: "Creo que una persona ego-asertiva necesita de los demás, aunque sólo sea para afirmar su ego contra ellos, mientras que una persona egocéntrica sencillamente no necesita de los demás para nada". Estoy de acuerdo con la primera parte de esta afirmación, pero tengo dudas respecto a la segunda parte. Yo diría que una persona verdaderamente egocéntrica (en el mejor sentido de la palabra) necesita a otros. Tomádme como ejemplo; sin otras personas a mi alrededor ¿a quién impresionaría?
También me molestan mucho los sentimientos de vergüenza y culpa que las personas tienen con respecto a su egocentrismo…
Me gustaría hablar ahora un poco sobre mis supuesto 'egotismo' y luego sobre el 'egotismo' de los demás.
Una vez, en un estado de felicidad, hice el siguiente poemilla titulado Egotistas:
En otra ocasión, escribí otro poema, y mi primera intención fue titularlo "Elogio a mí mismo". Sin embargo, este título (aunque deliciosamente egocéntrico) no llega a atrapar el significado más profundo y trágico del poema y por ello cambié el título a "Carezco de ego".La mayoría odia a los egotistas.
Les recuerdan a ellos.
Amo a los egotistas
Me recuerdan a mí.
Estoy tan sorprendido como tú de que el poema acabe siendo tan triste. Originalmente lo planeé para que fuera gozoso, exuberante, exultante y casi desafiantemente egocéntrico; me dejé ir y esperé a ver qué pasaba. La cima del egocentrismo se alcanza evidentemente en la línea: "¡Mi caso es distinto!", que significa que soy mejor que tú, puesto que tú simplemente piensas que has perdido el ego, mientras que yo lo he hecho. Pero luego resulta que el perder mi ego es triste en lugar de alegre. ¿No es algo divertido? ¿Dime, querido lector, te apena que haya perdido mi ego? ¿No? ¿Cómo? Me apenaría si perdierais el vuestro. ¿Cómo es que no os apena que haya perdido el mío? Tal vez algunos de vosotros, orientados a la religión o la mística, diréis que lo que he perdido es mi ego individual, o ser individual, pero que uno ha de 'matar' a su ser individual antes de poder nacer a su gran-'universal'-ser. No soy contrario a la noción del "Yo universal", ni niego su importancia, pero creo que debe haber algún modo mejor, más sensato de lograrlo que 'matando' al ego individual. Tal vez no se haya encontrado este camino, pero ello no quiere decir que no se halle en el futuro. Y si se encuentra (soy lo suficientemente optimista para creer que sucederá) finalmente descubriremos la síntesis perfecta de la filosofía oriental y la occidental.La mayoría de la gente,
Cuando es criticada por ser egocéntrica
Sólo descubre modos inteligentes
Para ocultarlo a los demás.
luego, más tarde
Se vuelven ellos mismos estúpidos
Entonces adoptan la secreta dicha egocéntrica
De imaginarse sin ego.
¡Mi caso es distinto!
Carezco realmente de ego.
Como un solitario huérfano
abandonado.
En mi gozoso grito "No tengo ego"
Pierdo mi ego.
Mi ego permanece
Pero ya no me pertenece.
(Raymond Smullyan en Silencioso Tao)
Me gusta mucho esta defensa del egocentrismo que he tomado de un libro delicioso de Smullyan: Silencioso Tao. No sé exactamente a qué se refiere Smullyan con lo de "ego-asertividad". Supongo que a aquellos que creen que el mundo gira en torno a ellos y que imponen a los demás su manera de ver las cosas, que no son capaces de mirar más alla de sí mismos ni darse cuenta de que los demás son los demás, es decir, otros egos, con los que hay que dialogar y no monologar. Aquellos a los que se puede identificar con lo que decía el famoso cohete de Oscar Wilde: "Está bien, dejemos de hablar de mí y hablemos de ti: ¿Qué opinas de mí?".
Cuando no se cae en esa obsesiva ego-asertividad tan fatigosa, el egocentrismo es estupendo. Coincido también con Smullyan en que hay algo absurdo en el deseo (oriental o no) de matar al ego y que, más bien, ese deseo expresa un profundo egocentrismo en el peor sentido.-----------------------------------------------------
Estoy convirtiendo el número 4 de mi revista Esklepsis (al que pertenece esta introducción al lector o pórtico) al formato digital o electrónico. Lo haré poco a poco, pero puedes comenzar a leer ese número con este enlace: Esklepsis 4
Cómo salir de los círculos cerrados: la búsqueda azarosa Hace muchos años, en la adolescencia, adquirí la sana costumbre de anotar ideas o comentarios en los márgenes de los libros. En muchas ocasiones severos lectores me regañaban por «estropear así» los libros. Yo no sabía qué responder, pero seguía anotando porque me negaba a ser un lector pasivo que tiene que caminar en línea recta por la vía del libro, siempre mirando hacia delante, hacia la próxima página, como si llevara anteojeras. Para mí, el verdadero placer de leer un libro residía en conversar o incluso discutir con el autor.
También me di cuenta en algún momento de un problema: uno se mueve en círculos, que pueden ser muy amplios pero que están separados de otros círculos, como lo están dos galaxias por océanos de vacío o materia oscura. A veces se trata de disciplinas enteras: un lingüista puede no leer nunca un libro de sociología, y un psicólogo no consultar nunca el arte de la guerra de Clausewitz o de Sun zi, a pesar de que se trata de terrenos con nexos indudables. Tampoco los economistas suelen consultar los libros de las ciencias más cercanas a la suya, como la astrología, la quiromancia y otras artes de la adivinación mediante datos insuficientes y que abundan en predicciones no comprobadas.
Para salir del círculo de mis referencias inventé varios métodos. Uno consistía en no leer un libro de principio a fin y luego empezar otro, sino leer muchos y de muy diversos temas, mezclando novelas, teatro clásico, libros de mitología, de ciencia, de cualquier cosa. Un día conté los libros que estaba leyendo a la vez y resultaron ser más de ochenta. Como es obvio, a menudo me olvidaba de qué libro estaba leyendo y descubría años después que, por ejemplo, me había quedado a tres páginas del final del Martin Eden de Jack London. Al practicar este método me di cuenta de la riqueza del pensamiento asociativo porque, gracias a esa mezcla, mi mente establecía conexiones muy interesantes entre la física cuántica y la lucha de los olímpicos griegos contra los titanes y Tifón, o entre un pasaje de las memorias de Goethe y una poesía de Omar Jayyam. Lo importante es que esas conexiones se producían porque estaba leyendo a la vez un libro de Omar Jayyam y otro de Goethe: si no los hubiera leído al mismo tiempo, habría sido imposible dar con casi todas esas conexiones. Otro método era consultar literalmente muchos libros a la vez. Durante dos o tres años fui casi a diario a la Biblioteca Nacional y pedí entre cinco y diez libros cada día. Dos o tres los leía hasta el final, mientras que los otros los hojeaba.
Advertí también, es probable que a través de la lectura de Martin Gardner y Raymond Smullyan, lo insatisfactorio que resultaba el orden alfabético, como el de las fichas de los libros de la Biblioteca Nacional, que se usaban años antes de que llegaran los ordenadores.
Los antiguos archivos de madera de la Biblioteca Nacional
Así que, en vista de todo lo anterior, ya puede suponer el lector el placer que me ha producido la expansión y desarrollo de los ordenadores y de Internet, que hacen posible emplear métodos como los anteriores a diario, y que añaden la facilidad de archivar, copiar y guardar los hallazgos y encontrar más cosas que en cualquiera de las bibliotecas del planeta, incluida la Biblioteca Nacional de Madrid y la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, que pasa por ser la mayor del mundo.
(Esta entrada es una cita de mi libro El guiÓn del siglo 21: el futuro de la narrativa en el mundo digital)
Más sobre creatividad en: El arte malabar
La miasma y el retrato de la dama

Cuando esté muerto y no sepan los doctores el porqué,
y la curiosidad de mis amigos haga
que me seccionen y estudien cada parte,
cuando en mi corazón encuentren tu retrato,
piensa que un súbito efluvio de amor
discurrirá por todos sus sentidos,
que, como sobre mí, sobre ellos actuará, y así elevará
tu asesinato al nombre de masacre.______________
When I am dead, and Doctors know not why,
And my friends curiositie
Will have me cut up to survay each part,
When they shall finde your Picture in my heart,
You think a sodaine dampe of love
Will through all their senses move,
And worke on them as mee, and so preferre
Your murder, to the name of Massacre.
Este es uno de los mejores poemas de uno de los mejores poetas, John Donne. No sé si su fuerza reside en la calidad poética en sí misma, en el ritmo y las palabras elegidas, o en la curiosa idea que expresa. Tal vez en ambas cosas, pero ese asesinato convertido en masacre resulta realmente devastador en su mezcla de declaración de amor y de dolor y al mismo tiempo de precisa y objetiva descripción. Creo que es una muestra de que aunque hay palabras bellas, interesantes o adecuadas para la poesía, la semántica influye en la sintaxis; es decir, que el significado, la combinación inédita en un concepto nuevo cambia la manera en la que escuchamos esas palabras. "Asesinato" es un término que pocas veces se encuentra entre las palabras poéticas; masacre sí tiene una cierta resonancia, quizá incluso excesiva: suena demasiado bien. Sin embargo, ambas palabras puestas al servicio de la idea, al mismo tiempo emocional e intelectual de Donne, cobran una fuerza inesperada. Seguramente la prueba de lo que digo es que estoy haciendo todo este análisis en español, hablando e asesinato y de masacre, y no de "murder" y "massacre".
Lo curioso es que aunque la idea expresada parece muy original, Donne seguía en este poema un tópico muy frecuente en la poesía, no sólo la inglesa, el del retrato de la amada encontrado en el corazón del amante muerto. José Manuel Pedrosa hace en Miguel de Cervantes, John Donne y una canción popular: el retrato de la dama en el corazón del amante un repaso de algunos de estos precedentes, como el de un poeta del Cancionero gótico de Vásquez de Ávila:Donne encuentra una solución ingeniosa, pero otros autores encontraron otras no menos notables, como pérez de Montalbán:"En medio del corazón me pinté
vuestra figura, al vivo debujada,
y dejéla en mí tan bien sacada,
que la vuestra de ella discernir no sé.
De sobrado amor en mí os estampé:
soys ingrata y tan mal mirada,
que luego queréis, por una nonada,
vengaros de mí, porque os debujé..."
También lo emplea Cervantes en Los trabajos de Persiles y Segismunda, cuando Periandro, Auristela y sus acompañantes caminan por un bosque cercano a Roma y ven colgado en un sauce un retrato de una hermosa mujer, pintado en una tabla "del grandor de una cuartilla de papel". Descubren entonces que de las hierbas mana sangre que les empapa los pies y encuentran moribundo al duque de nemurs, quien les dice:"Yo muero, aunque no quisiera,
porque temo que te mate
la muerte, si muero yo,
que en mí estás, y ha de toparte"
" Bien hubieras hecho, ¡oh quienquiera que seas, enemigo mortal de mi descanso!, si hubieras alzado un poco más la mano, y dádome en mitad del corazón, que allí sí que hallaras el retrato más vivo y más verdadero que el que me hiciste quitar del pecho y colgar en el árbol, porque no me sirviese de reliquias y de escudo en nuestra batalla."
Pedrosa ofrece otros muchos ejemplos en la lírica española y portuguesa y también en la canción popular argentina, mexicana, brasileña y venezolana, además de en el cante jondo. Uno que me gusta mucho es de Manuel Machado:Si mi corazón se abriera
lo mismo que una graná,
en ca uno de sus granitos
te verías retratá.
Con esta entrada inicio por fin el Cuaderno de poesía, donde iré reuniendo todos los textos que he publicado en estos blogs sobre el tema.

B. S.Johnson y Los desafortunados
En mi nuevo libro, que está a punto de publicarse, El guión del siglo 21 (el futuro de la narrativa en el mundo digital) hablo de la novela que publicó J.B.Johnson en 1969, The desafortunates, al referirme a ejemplos de narrativa no lineal o hipertextual:
"Un ejemplo literario de estructura en mosaico es la novela Los desafortunados, de B.S. Johnson, que se editó en forma de hojas sueltas metidas en una caja, que el lector podía ordenar como quisiera, como en los capítulos de Rayuela, o incluso no ordenarlas, sino tan sólo ir leyéndolas a su antojo. Un ejemplo más antiguo es Tsuresuregusa (Ocurrencias de un ocioso), de Kenko Yoshida, escrito hacia el 1350. Kenko, retirado en su choza, fue escribiendo en papelitos sueltos todo lo que se le iba ocurriendo. A su muerte, alguien recogió los 243 papelitos y con ellos hizo un libro delicioso."
Ahora he encontrado en Internet un excelente documental sobre la novela de Johnson en la que él mismo muestra su "book on a box" (libro en una caja) y explica las razones por las que decidió editarlo de esta manera y no como un libro lineal que se lee de principio a fin. Sólo el capítulo inicial y el final estaban señalados, mientras que los otros se podían leer en el orden que cada lector prefiriese:
Puedes ver el interesante reportaje que hizo la BBC cuando se publicó el libro con este enlace: The unfortunates
En cuanto a Kenko Yoshida, acabo de reparar el Cuaderno de Japón y ahora se puede leer con facilidad con este enlace: Cuaderno de Japón.
La gran antología alternante
(LA PÁGINA noALT 005)
He arreglado el capítulo 5 de La página noALT y he aprovechado para añadir una nueva pantalla a esta antología del pensamiento demagógico.



Si te interesa la nueva muestra alternante (Fidel Castro 2) puedes leer el artículo de El País Cuando el comandante mandó parar, e incluso ver el estupendo cortometraje que tanto asustó al régimen en: Opiniones impertinentes, que se ha recuperado recientemente.
Los capítulos anteriores aquí: La página noALT

Mosca y Caja y George Berkeley
Por fin, el tan esperado nuevo capítulo de la Enciclopedia de filosofía de bolsillo Mosca y Caja, donde nuestros héroes intentan entender la filosofía de George Berkeley. Aquí está el primero de varios capítulos dedicados al célebre obispo idealista. Como ya no me acuerdo de cómo lo editaba en Flash interactivo, la aventura se lee en un formato tradicional y tendrás que ir bajando por la página tú mismo, intentando no ver antes de tiempo las siguientes viñetas.
Continuará...
Más capítulos en...
Mosca y Caja (Enciclopedia de bolsillo)
Una reseña de Recuerdos de la era analógica
Hace unos días hablaba con mi padre acerca de si un autor es el más adecuado para hablar de su propia obra, porque a menudo sucede que son otras personas quienes mejor la entienden, al poder verla desde cierta distancia. En esta estupenda reseña de Agatha en El blog de Arlequini acerca de mi libro, creo que la autora ha percibido de manera especialmente precisa muchas de las intenciones de Recuerdos de la era analógica y que, al mismo tiempo, ha obtenido una visión particular, que como ella misma dice, intenté que cualquier lector pudiera tener, sin dictarle yo una única interpretación. Esa es la razón por la que evito hablar de ciertos asuntos ambiguos del libro o desvelar ciertos aspectos, excepto muy de vez en cuando aquí o allá o en un descuido: porque me gusta que sea un libro abierto a muchas interpretaciones y que el lector imagine ese futuro del siglo XXV (o 25) a su manera. Yo tengo mi propia visión del asunto, pero quizá no sea la más acertada.

“Vamos, amigo, compañero, hermano, primo, vecino, ciudadano, compadre, conéctate, enchufa tu alma a la utopía, deja que por tus venas circule el fluido eléctrico de los sueños, convierte tus deseos en realidad”
Recuerdos de la era analógica.
Una antología del futuro
Ed. Evohé Narrativa

No resulta extraño que haya sido justamente este lúcido escritor,
especialista en nuevas tecnologías aplicadas a los medios de comunicación y guionista, el que nos muestre con su ojo ciclópeo el abanico de ilimitadas posibilidades, pero también lacras y peligros de Internet (la Arqueo Red, como él la llama), ese caballo desbocado que no sabemos exactamente a dónde nos conduce.
Recuerdos de la era analógica es un libro muy ambicioso que ofrece continuas vueltas de tuerca sobre temas tan controvertidos o candentes como la identidad, la realidad virtual o las diversas dicotomías que han hecho correr ríos de tinta a la filosofía, la ciencia, el arte, la literatura o el universo controvertido de las lexías y sus significados: mortalidad-inmortalidad; la realidad y su autoflagelación; el concepto de belleza, implícito en el estudio de las disciplinas artísticas y sus mutaciones; la distinción entre conceptos y cosas, similar a la polivalencia que sentimos al observar el edificio construido por William Smullyan formado por miles de cristales microscópicos, etc.
Tubau muestra una capacidad nada corriente para moverse con solvencia en todos esos terrenos resbaladizos, hasta el punto de ofrecerle al lector la posibilidad de redefinir el libro, de adecuar su contenido a su propia valoración subjetiva porque –en realidad- las piezas de este tablero de ajedrez están vivas: los postulados y sus objeciones, se ofrecen a las continuas refutación de los refutadores.
Unos antólogos del futuro, recopilan un número de textos de la Arqueo-Red. Todos estos textos anclados en el pasado se mueven en el terreno incierto de las elucubraciones resbaladizas, de ahí el continuo vaivén de comentarios que pretenden ahondar en su procedencia o datación, las erratas encontradas en sus suposiciones, el antiguo lenguaje empleado (findelmilenio) y las lagunas que plantean los propios documentos reelaborados a partir de otros.
Cualquier investigador que se precie reconocerá todos esos parámetros y esbozará esa sonrisa de complicidad necesaria de la que nutren tanto autor como lector. El libro nos muestra las dos caras del espejo: por una parte, el acercamiento e interpretación de los textos –con todas las dudas que uno quiera-; por otra, el estupor o incredulidad ante aquellas teorías del pasado que han sido superadas, rebatidas o extirpadas, pues el mundo se mueve y con él sus científicos, en un sueño de la razón que pretende explicarlo, aunque no esté exento de lagunas e incertidumbres, pues somos conscientes de que puede producir monstruos. Se trata pues de una situación similar a la que experimentamos los lectores cuando leemos teorías pretéritas, ya desestimadas; no olvidemos –por ejemplo- el carácter indisoluble del átomo en sus inicios y los hijos, cuñados y demás parientes que le han salido posteriormente.
El lector se encuentra ante un texto inclasificable, justo lo que pretendía su autor; un libro que gustará a todos: al lector de literatura fantástica, al que atrapa con relatos como Experiencias vicarias, un tema archiconocido, que ha sido llevado al cine con películas tan impresionantes como Avatar; no será éste el único que se sentirá fascinado: también lo hará el artista, cuando asista a las diatribas sobre el concepto de belleza, la maleabilidad de su condición y trabajo, o los esfuerzos de un artista visionario por llevar su propia obra al límite (Picasso y los indiscernibles, Gabor, etc.); el filósofo, cuando se sienta identificado en aquellas riñas apasionadas sobre la Teoría de Platón, el carácter volátil de los sueños o las dudas sobre la naturaleza de Dios y el objetivo de su creación, que están además en la base de presupuestos espirituales de las religiones y sus objetivos encubiertos (La identidad, El último siglo mortal, Que nada se crea, Signos, El espiritualismo material) y, por supuesto, el amante de Internet, rodeado de hipertextos, vínculos, páginas web, e-zines y blogs efervescentes (Picasso y los indiscernibles, Mundo analógico, La caverna, El registro universal, Manifiesto contra los mundos posibles). Todas estas cuestiones se sitúan en el momento preciso y crean una tupida red de conexiones e interconexiones que desemboca en la red de redes, un universo de filamentos e hipervínculos que parece ofrecer un paisaje idílico, una Edad de Oro que nos invita al Carpe Diem, pero que no es real. El peligro de este nirvana cultural es que nos absorba, que creamos que esa realidad es la única existente, que desestimemos la verosimilitud del pasado, como se plantea en El último siglo mortal.
La joven Evohé ha realizado un trabajo de edición encomiable, al presentarnos un desplegable, llamado Mundo analógico, con reminiscencias del Talmud hebreo que contenía los comentarios de la Torah, la Biblia judía. El libro aprovecha a su vez las ilimitadas posibilidades que nos ofrece hoy las redes sociales, al contar con su propia página web en Facebook y Twiter y con los inestimables comentarios que puede seguir el lector a través de otros blogs, como el del propio autor. En definitiva un libro en consonancia con los tiempos que corremos, valiente y arriesgado, que merece la pena ser leído.
Aghata
Para leer la reseña original, en la que se incluye uno de los textos recuperados por los antólogos del siglo 25 (Un mundo distinto pero igual): El blog de Arlequini
Pronto haré una página nueva dedicada a Recuerdos de la era analogica. Mientras tanto, algo del material relacionado con el libro está aquí.
Puedes encontrar el libro en la página de Evohé.

Recuerdos de infancia
Para algunas personas los recuerdos de la infancia funcionan como la homeopatía: una dosis mínima provoca un efecto infinito.

Xanadú y el algoritmo de Google
Hace unos días, Google anunció que iba a modificar su algoritmo de búsqueda. El algoritmo de búsqueda son las intrucciones que permiten a Google rastrear la red mundial y ofrecer a quienes lo consultan unos resultados asombrosamente precisos.
De no ser por los buscadores de red, la navegación por Internet sería una verdadera tortura, algo mucho más complejo que buscar una aguja en un pajar. Sin embargo, esa precisión y capacidad de búsqueda no evita que se produzcan ciertos resultados indeseables. Uno de ellos es que las llamadas 'granjas de contenido' aparecen en los primeros lugares de las búsquedas. Las granjas de contenido son páginas que recogen contenidos ajenos y los ofrecen en su propia página, a menudo no con el propósito de difundir ideas interesantes, sino con la sencilla intención de ganar dinero gracias a la publicidad asociada.
Ese tipo de páginas, y otras que emplean diversos trucos para reconducir el tráfico de la red, hacen que la persona que pone contenido original no reciba visitas en su página y que sí lo reciba quien ha copiado ese contenido. Lo que Google propone al modificar su algoritmo de búsqueda es que quienes suban contenidos originales a la red sean beneficiados por los motores de búsqueda y no al contrario, es decir, premiar a quienes añaden algo nuevo y original a la red.

(...Y así es, en términos sencillos, como puedes mejorar tu ranking en los buscadores de red)
Es una estupenda iniciativa, tras la que casi se puede detectar el eco o el primer paso hacia uno de los míticos proyectos de Internet, imaginado por Ted Nelson, el hombre que inventó el hiperenlace. Me refiero a Xanadú.
Como ya he hablado de Nelson en varios lugares (que puedes encontrar al final de esta entrada), sólo diré aquí brevemente que Xanadú consiste en lo que Nelson llama transclusión, un sistema de registro universal en la red, que permitiría detectar el origen de cualquier texto, a través de las diferentes versiones y variaciones del mismo.
Parece una idea imposible de llevar a cabo, si pensamos en las continuas y levísimas variaciones que se pueden hacer en un texto para convertirlo en otro. En El dilema de Agustín, uno de los textos reunidos por antólogos del futuro en Recuerdos de la era analógica, se ofrece el ejemplo de cómo un texto titulado "Ideas platónicas, mundo popperianos y memética", se convierte en otro llamado "Justificación del marxismo-leninismo digital", a traves de continuos pero progresivos cambios casi imperceptibles. Pondré aquí un ejemplo más sencillo que el que allí aparece:
Amor es Roma
Amar es Roma
Amar es Romo
Amar es robo
Amar es bobo
Omar es bobo
Omar es lobo
Omar es loco
Etcétera
Hay un juego parecido que no sé si aprendí en algún libro de Lewis Carroll o de Martin Gardner, o quizá me lo enseñó mi padrino José Luis Velasco, que consistía en ir trasformando una palabra en otra cambiando sólo una letra cada vez, por ejemplo, para pasar de Carro a Dedos:
Carro
Cerro
Perro
Pedro
Cedro
Cedió
Cedía
Pedía
Pedís
Pedos
Dedos
En fin, que el algoritmo de Google y el sistema de registro universal Xanadú, o Transclusión, como lo llama Nelson parece muy interesante, pero también hay ciertos dilemas, como el de Agustín aquí comentado, que resultan inquietantes.
En otra ocasión hablaré un poco más de El dilema de Agustín y del registro universal y la transclusión según Nelson, un asunto muy interesante que ofrece, creo soluciones inesperadas en el debate del copyright.
Recuerdos de la era analógica (página dedicada al libro)
Recuerdos de la era analógica (para comprar el libro online en Evohé)
teD nelsoN en nuestroS antepasadoS

Cómo tener buenas ideas entendiendo mal las cosas
Hace un tiempo tuve una conversación con mi amigo Bernard M'ba acerca de los traductores automáticos que desde hace un tiempo está popularizando Google, ya se trate de traducción simultánea, de textos en Internet o de subtítulos automáticos en Google. Quienes los usan se quejan de que todavía son muy imperfectos y hay quien dice que siempre serán necesarios los traductores humanos. Hasta hace pocos años lo mismo se decía del ajedrez: es un juego tan complejo que nunca un computador podrá ganar al campeón mundial humano. Desde que Deep Blue venció a Kasparov, ya sabemos que el verdadero campeón mundial de ajedrez sería hoy una máquina, si les dejaran participar en el torneo.
Lo curioso es que en el siglo XX se llegó a pensar que ni siquiera los humanos serían capaces de llevar a acabo una traducción simultánea. Ved Metha lo cuenta en un artículo que ahora no recuerdo en qué libro está (quizá en La mosca en el vaso) al recordar los inicios de la Sociedad de Naciones y la ONU. También menciona allí aquella célebre anécdota, probablemente imaginaria, del mensaje que los americanos enviaron a los rusos:
"El espíritu es fuerte, pero la carne es débil"
que los rusos tradujeron:
"El vodka está estupendo, pero la carne está podrida"
En cualquier caso, aunque los traductores automáticos todavía estén lejos de superar a los seres humanos, ya son bastante útiles, aunque conviene usarlos sin intentar entenderlo todo. Como comenté en una clase reciente, es mejor escuchar esas traducciones que leerlas, intentando hacer la vista gorda y no encasquillarse en los errores que se detecten.
En general, por cierto, casi siempre es mejor no ser en exceso puntilloso y meticuloso, por ejemplo al ver una obra artística (cine, literatura, teatro, escultura) porque detenerse en pequeños detalles nos impide casi siempre entender de manera más amplia lo que nos están proponiendo. Así que conviene, como decían los escépticos antiguos, suspender el juicio, al menos en un primer momento. El análisis debe venir casi siempre a continuación, no previamente.
Si uno hace la vista o el oído un poco sordo a las traducciones de Google, al menos en las de inglés a español, que son las más avanzadas, descubrirá que entiende casi todo, como cuando leemos una cita como la siguiente:
" Sgeun un etsduio, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima snio la paalbra cmoo un tdoo. Pesornamelnte me preace icrneilbe."
Además, y eso es lo que comentaba con Bernard, una mala traducción puede ser muy interesante, porque puede proporcionarnos ideas nuevas. A mí me ha sucedido varias veces que al escuchar o leer un texto escrito en inglés he entendido mal algunas cosas y he llegado a pensar que el autor decía cosas que en realidad no decía. Lo curioso es que en ciertas ocasiones esas cosas mal entendidas eran más interesantes que las que de verdad decía el autor. Y, al ser una mala interpretación y no una interpretación literal, se puede decir que en tales casos, esa ideas interesantes se nos han ocurrido a nosotros.
En un ejemplo de lo fructífero que puede ser el error.
Sobre creatividad, puedes mi nueva página (en obras):
Arte malabar
Más curiosidades de este tipo, pero más prácticas, en:
Los grandes inventos del TuBaU

Nostalgia ¿de qué?
En La verdadera historia de las sociedades secretas me referí a esa afición nostálgica, frecuente en ciertas sociedades secretas, pero también en otros ámbitos sociales, hacia un pasado ordenado y jerárquico, de caballeros con armaduras y caudillos decidididos y justicieros, un mundo en el que el bien y el mal estaban perfectamente definidos y no ofrecían dudas.
Lo llamé nostalgia del brillo, por ser algo así como la imagen invertida de la tradicional nostalgia del fango (nostalgie de la boue).
Steiner, en El castillo de Barbazul habla de otro tipo de nostalgia, la que sobrevino tras la época de la Revolución Francesa y Napoleón. Se podría llamar, aunque Steiner no lo hace, nostalgia de la épica, y quizá incluya a la nostalgia del brillo y la del fango.
Sin embargo, “épica” tal vez no sea la palabra adecuada y el propio Steiner, como descubrí unas páginas más allá, definía aquel sentimiento precisamente con la palabra nostalgia: “nostalgia del desastre”.
No está mal, pero sospecho que hay un término que englobaría todas estas nostalgias, algo cercano a “novelesco” o “drama”.
Tal vez, sí, nostalgia del drama.
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